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Una villamariense es la nueva ahijada del presidente Fernández

Este hecho es histórico para la ciudad y la provincia de Córdoba en general

Un hecho histórico ocurrió en Villa Maria.

A través de las gestiones de la Defensoría de Villa María y de la Defensoría del Pueblo de la Nación, se cumplió el sueño de Carla Sanchez, mamá de siete hijas mujeres, de que su séptima hija sea ahijada del presidente de la Nación Alberto Fernández.

Hoy llegó una delegación con la medalla correspondiente que acredita esto y otros beneficios para esta pequeña y sus hermanas.

Lo novedoso es que en la historia los casos más conocidos fueron de siete hijos varones y esta vez son siete mujeres.

Ley de padrinazgo presidencial

La Ley Nº 20843 “garantiza el padrinazgo del presidente de la Nación en funciones al momento del nacimiento del séptimo hijo varón o la séptima hija mujer de una prole del mismo sexo”.

Ahora bien, los ahijados y ahijadas presidenciales pueden acceder a una beca asistencial para contribuir con su educación: “Personas que hayan sido apadrinadas/amadrinadas por el Ejecutivo Nacional (séptimo hijo del mismo sexo, varón o mujer), sin límite de edad y que estén cursando sus estudios en cualquiera de los niveles del sistema educativo nacional en establecimientos oficiales (públicos o privados)” pueden recibir la beca de apoyo para la escolaridad, según el sitio web del gobierno nacional.

Para solicitar por primera vez la beca se requiere presentar la siguiente documentación, que deberá contar con firma y sello de la autoridad académica competente, sin enmiendas ni correcciones: Formulario de beca inicial, constancia de alumno regular original del año en curso y documentación complementaria según el nivel educativo que cursa.

La costumbre

Esta ley tiene sus raíces en la gran inmigración rusa en Argentina y en la creencia de que el séptimo hijo varón es hombre lobo y la séptima hija mujer bruja. De hecho, en la Rusia zarista de Catalina la Grande se otorgaba el padrinazgo imperial que daba una “protección mágica” contra estos males y evitaba que los niños fueran abandonados.

La tradición llegó al país en 1907, cuando Enrique Brost y Apolonia Holmann, una pareja rusa que se radicó en la Argentina, dio a luz a José Brost, su séptimo hijo varón en Coronel Pringles (Provincia de Buenos Aires). De esta manera, le enviaron una carta al presidente José Figueroa Alcorta para que lo apadrinara. A partir de eso, el 28 de septiembre de 1974 María Estela Martínez de Perón convirtió esta tradición en ley.

Además, el 24 de abril de 1984 la provincia de Entre Ríos dictó el Decreto 1335 MGJE reglamentando que “la esposa del gobernador a petición de parte interesada podía oficiar de Madrina Oficial de Bautismo”. Sin embargo, la provincia no otorgaba ningún tipo de beneficio.