Volver. Natalia Pereyra decidió regresar a las canchas. La goleagora histórica de San Martín está de vuelta.
Prácticamente nació en el club. Su papá Miguel jugaba al rugby y la mamá, Gabriela, al hockey, la hermana dos años mayor (Ivana), a los seis comenzó a jugar y ella con cinco años también. Pablo, su hermano, es referente del plantel de primera de rugby y Diego también jugó pero luego se inclinó por el fútbol.
“Somos una familia sanmartiniana desde la cuna”, dice con orgullo.
“Nati” dejó la actividad hace dos años, tras el nacimiento de Simón, su tercer hijo (ya era mamá de Julia y Tomás).
“ En 2017 decidí que ese año no iba a volver, la verdad que me había superado la situación, estábamos haciendo la casa, tres hijos, trabajo nuevo, fueron muchos cambios y no estaba lista para afrontar la responsabilidad de jugar”, comenta la goleadora sobre el retiro.
-¿Como lo tomó tu familia?
-Claramente sin el apoyo de mi familia no podría hacerlo, son horas fuera de casa y alguien debe quedarse con los chicos, y ese trabajo lo hace mi marido y los sábados a veces viaja a mi mama, ella nos cuida los chicos a mí y a mi hermana también, es un genia.
-¿Y en el mundo hockey de San Martín?
No lo sé, espero que bien (risas) sí, seguramente que sí.
-¿Hoy tus hijos son parte de San Martín?
-Desde que nacieron, es como que se repite la historia. Julia juega en infantiles y Tomás mientras sus tíos no se hagan cargo y no lo lleven a rugby o fútbol jugará al hockey, él va con su hermana y le encanta jugar, tenía pañales y jugaba.
-¿Qué análisis hacés de lo que está pasando respecto a la salud?
-Creo que lo que está pasando ni en sueños lo hubiese imaginado, creo que hay que tomar conciencia de la gravedad y transitarla sin volverse loco ni entrar en desesperación, sólo con la seriedad que requiere dicha situación. Creo también que hay que buscar la forma de reactivar la economía sin descuidar las medidas de prevención, y creo fuertemente que nos va a costar mucho no poder abrazarnos, por ejemplo; culturalmente para el argentino va a ser difícil cambiar eso.
El regreso
- “Este año decidí volver porque amo al club y porque jugar al hockey es lo que más me gusta hacer, es mi cable a tierra, comenzamos la pretemporada a full y justo antes de empezar el campeonato pasó lo de la pandemia, la cuarentena y el aislamiento social obligatorio. Hay que seguir, como se pueda”, dice sobre la vuelta a los entrenamientos.
-¿Cómo te llevás con las prácticas virtuales?
-Son una oportunidad que nos brindan, si vos te ponés a pensar, ante semejante catástrofe en donde la forma de cuidarnos es esta, la del aislamiento, tener un grupo de trabajo con técnicos, preparador físico, psicólogo y nutricionista que te brindan esta herramienta; es una oportunidad para aprovechar al máximo y entrenar al 100% dentro de todas las posibilidades.
-Sos la goleadora histórica del club, ¿qué significa eso para vos?
- No sé, mi hermana es la goleadora, ella es mi ídola (risas).
Creo que cuando sos más chica eso es lo más lindo, recibí algunos premios por ese motivo, como el reconocimiento del Círculo de Periodistas como deportista del año, pero hoy es parte de mi historia en el hockey, una parte linda de hecho, pero no más que eso.
-¿Tenés el número aproximado de goles ?
-No, ni idea.
-Si tuvieras que elegir un campeonato, un partido en que te luciste, ¿cuál sería?
-Sin duda un campeonato del año 2009, que fue la primera vez que ascendimos a la máxima categoría. Un partido, el que jugamos contra Municipal, partido de vuelta por el ascenso año 2011, jugamos el mejor partido que se podía jugar.
-¿Y un gol?
-A La Tablada, en cancha de ellas, sintético de agua, salida de fondo para San Martín, recibe Daniela Caballero, le pone un pase a mi hermana (Ivana) que recibe detrás de línea de 25 yardas, elude a dos jugadoras y tira centro al área al punto de penal; yo venía corriendo desde 25 yardas nuestras y cuando llego al área contraria me tiro de palomita para interceptar el pase, la bocha se levanta y al ángulo. Fue un golazo que no me lo olvido nunca.
-Seguramente cuando comenzaste tenías compañeras más grandes, ¿cómo es hoy cuando la referente sos vos?
-Este equipo tiene una fortaleza muy grande y es que es un equipo joven. Realmente pienso que jugar con chicas de hasta 20 años menos que yo está bueno porque aprendo de ellas todo el tiempo, te contagian ganas de jugar, de correr, de aprender, de entender y ellas aprenden de nosotras las más grandes el esfuerzo, sacrificio, la perseverancia, es una conjunción necesaria. Las jóvenes aportan la frescura y creatividad y las viejas la experiencia.
Las vueltas de la vida. Natalia jugó con su hermana (Ivana) y ahora va a compartir cancha con Eugenia, su sobrina e hija de Ivana.
“Con Euge nos llevamos 20 años de diferencia, es como una hija para mí. Jugar y compartir cancha con ella es mi mayor motivación”, comentó sobre compartir plantel con su sobrina.
-¿Cuanto ha cambiado desde que comenzaste a hoy el hockey en el club y en la provincia?
-Muchísimo, desde la forma de jugar en canchas de césped natural a canchas de tierra, a las canchas sintéticas. El juego ahora es mucho más dinámico, más rápido.
La llegada de la cancha sintética en nuestro club fue un antes y un después, el hockey creció en calidad y con eso llego la cantidad, se formaron tres líneas de hockey, hoy tenemos la línea A, la línea B, equipo de varones y escuela formativa.
-¿Qué anhelo tenés para tu regreso?
-Antes que nada, que pase todo esto para entrenar como a nosotras nos gusta, en el club. Ponernos bien físicamente y poder volver lo mejor posible.
Hace dos años que no juego y no sé si será el último, por eso tenía muchas ganas de jugar. No dejo que esto me bajonee, al contrario, me da más fuerza para volver.
- ¿Soñás con volver a cantar un gol?
- Sí, claro que sí, por supuesto que lo sueño, sueño con volver, quiero volver.
Natalia Pereyra y su energía renovada esperan por volver a las canchas y encontrarse con un viejo conocido, el gol.

