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Regresaron las peluquerías con un 30% de funcionamiento

Luego de la habilitación y mediante protocolos, los trabajadores atienden hasta cinco clientes al día y esperan que pronto puedan resolver la crisis económica del rubro

A partir de la habilitación de las peluquerías mediante un protocolo de bioseguridad, este matutino dialogó con la propietaria del salón ubicado en Ituzaingó 17 del barrio Lamadrid, quien afirmó que pueden atender hasta 5 personas por día, lo que se traduce en un funcionamiento del 30% del ritmo habitual. “Estoy acostumbrada a atender entre 10 y 12 clientas por día, arrancar con 4 es un cambio brusco”, expresó la entrevistada.

Respecto a la reincorporación laboral, señaló: “Es el puntapié para comenzar a estabilizar nuestra profesión y las economías. Para lograr acomodarnos”. En tal sentido remarcó que las facturaciones cayeron a 0 desde el inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio y se generaron gastos durante estas semanas que debieron afrontar sin ingresos. “En mi caso es volver a que todo se normalice, más que nada la parte económica”, manifestó.

No sé cuánto tiempo pasará para que se vuelva a normalizar la situación de los peluqueros, porque la problemática reside en que no podemos trabajar al mismo ritmo que antes

Asimismo, describió que abrir las puertas del salón permitió saciar la necesidad de producir ingresos y “sentirse útil”. Además, la oportunidad de cumplir “con todo lo que quedó pendiente”.

Desde el primer día de habilitación, el local agotó los turnos disponibles. “Ya estamos dando para la semana que viene, porque es imposible atender a más personas por día. Arrancamos ayer –por el martes- y ya no tenemos más”, enunció.

Estabilidad

“No sé cuánto tiempo pasará para que se vuelva a normalizar la situación de los peluqueros, porque la problemática reside en que no podemos trabajar al mismo ritmo que antes”, declaró y agregó que fue dañado el flujo de clientes, por lo que repercute en los ingresos totales para mantener los gastos que conlleva la profesión.

En consecuencia, aseveró: “Fueron dos meses en los que sólo se generaron deudas y en los que el ritmo de trabajo repercute. Entonces se complejiza llegar a cumplir con la facturación necesaria para que el local funcione”.

Por otro lado, mencionó que un factor que influye en la cantidad de personas atendidas es el tiempo que conlleva el trabajo sobre cada cliente: “Después de casi dos meses sin atención muchas necesitan trabajos en profundidad”.

Bioseguridad

La profesional aseguró que fue difícil acatarse a las normas de bioseguridad por falta de costumbre. No obstante, confirmó que la implementación del protocolo “no es el problema”. Enfatizó y retomó que lo difícil es trabajar con menor cantidad de turnos.

Antes de la habilitación y en cumplimiento de las medidas vigentes, la entrevistada contó que el local vendió de manera online los productos enviándolos a los domicilios particulares. Como otra alternativa, proveyó a las usuarias de kits de tintura con los pasos a seguir para que ellas mismas realicen el procedimiento, de ser necesario, y en sintonía con el caso particular de cada una. “Las clientas estaban muy ansiosas, algunas se tiñeron en sus casas, pero otras esperaron a que abriéramos las puertas”, indicó.