El presidente Alberto Fernández mantuvo ayer desde la residencia de Olivos una videoconferencia con más de 30 intendentes de la provincia de Buenos Aires, y durante ese encuentro se puso énfasis en el control de precios y en los posibles despidos, al tiempo que se analizaron medidas en ese sentido. Según fuentes oficiales, durante la reunión en la que se analizó la situación de cada distrito en la emergencia sanitaria suscitada por la pandemia del coronavirus, el mandatario confirmó que "la tarjeta Alimentar se cargará de forma semanal". El jefe de Estado les adelantó a los intendentes que el Gobierno "va a implementar un paquete de medidas de más de 380 mil millones de pesos para auxiliar a las empresas y pymes".
Fuentes consultadas por Télam indicaron que los intendentes mostraron preocupación ante los aumentos de precios, y algunos jefes distritales propusieron medidas de control y sanciones. Los intendentes también brindaron precisiones con respecto a cómo distribuyen la ayuda alimentaria en los partidos que gobiernan y acciones sanitarias de control con el propósito de mitigar la propagación de la pandemia del coronavirus.
El Presidente estuvo acompañado por el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello; el gobernador bonaerense, Axel Kicillof; los diputados nacionales Máximo Kirchner y Sergio Massa, y el intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta. Además, el jefe de Estado les pidió a los jefes comunales "ayuda para fiscalizar en los distritos el cumplimiento de los precios máximos" en los comercios y hablaron sobre "el envío de insumos, sobre la situación económica y social en cada una de las comunas y acerca de cómo los municipios trabajan para controlar el acatamiento de la cuarentena", añadieron.
Por la mañana había recibido en la Quinta de Olivos al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, para continuar trabajando en la coordinación entre Nación y Ciudad y analizar los pasos a seguir cuando se disponga el levantamiento del aislamiento obligatorio. Durante el encuentro, el mandatario porteño planteó que, una vez que se levante la cuarentena, se debería llevar adelante en toda la Argentina un aislamiento preventivo y segmentado para los adultos mayores, con la posibilidad de resguardar a algunos de ellos en lugares como parroquias o clubes de barrio y evitar que se contagien.
El encuentro duró aproximadamente 45 minutos, en los cuales se analizaron todos los temas relativos a las medidas de prevención adoptadas ante el avance de la pandemia, como el control vehicular y de circulación de personas, así como el crecimiento de casos y la atención a los afectados.
Hubo acuerdo entre ambos mandatarios para restringir todo lo que se pueda la circulación y, en este sentido, se evaluó la puesta en marcha del nuevo Certificado Úni-co Habilitante de Circulación para los casos exceptuados, que centralizó el Ministerio del Interior. El ministro de Salud, Ginés González García, remarcó ayer que "es necesaria una salida gradual" de la cuarentena general y señaló que ya se está trabajando en ver "qué actividades productivas podrían empezar" a retomar el ritmo de trabajo debido a que los empleados de esos sectores son "menos vulnerables" ante el coronavirus.
"Uno no puede salir de un día para el otro de una cosa de este tipo como si nada hubiese pasado y todos volvemos a hacer las actividades de antes, pero tampoco se puede tener paralizada permanentemente una sociedad. Vamos a salir gradualmente, pero no sé la forma, depende de la evolución".

