Nadie imaginó el 20 de marzo, cuando se dictó la primera cuarentena generalizada, que un mes y medio después la situación continuaría casi de la misma manera, con escasas flexibilidades.

La batalla contra el “enemigo invisible”, como le gusta llamar el presidente Alberto Fernández al coronavirus, muestra excelentes resultados desde el punto de vista sanitario. Poco más de 4 mil infectados y unas 200 muertes, números muy bajos en comparación con países que no decretaron cuarentenas o lo hicieron de manera tardía. España y Brasil, para citar dos casos de cercanía con nuestro país, por razones históricas con el primero y geográficas con el segundo, demuestran con claridad estas dos realidades. Los muertos y los infectados los cuentan de a miles.

Villa María y Villa Nueva, los grandes conglomerados urbanos del departamento San Martín, quedaron bajo la categoría de “zona roja”.

Dado el bajo número de casos y fallecidos en Argentina, muchos sectores de la economía nacional exigen retornar a la actividad laboral, con los debidos protocolos de seguridad y sanidad. Algunos ya han vuelto (los menos), otros esperan prontos anuncios.

Para los infectólogos, la continuidad de cuarentena es clave para sostener la curva achatada y evitar así el colapso del sistema sanitario público y privado. Para empresarios, profesionales y trabajadores (formales e informales), el objetivo también puede sostenerse con estrictas medidas de seguridad en cada lugar de trabajo.

Villa María y Villa Nueva, los grandes conglomerados urbanos del departamento San Martín, quedaron bajo la categoría de “zona roja”.

Es la nueva categorización que definió el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) Central para las ciudades y poblados con casos positivos de Covid-19, sean importados o autóctonos. De la región, bajo esta denominación quedaron también La Playosa, Morrison, San Marcos Sud y Bell Ville.

En tanto, son 371 localidades de la provincia que se encuadraron en la categoría de “zonas blancas”, es decir, sin casos confirmados de coronavirus, y por ende con la facultad para retornar a actividades comerciales, profesionales y obras privadas (siempre con estrictos protocolos).

Decide el COE Central

En Villa María, ante la presión de diferentes sectores, las autoridades municipales decidieron “tirarle la pelota” al COE Central. El jueves se oficializó el envío de protocolos para el reinicio de la construcción privada. Lo acordó el intendente interino Pablo Rosso con los colegios profesionales de arquitectura e ingenierías. Ahora, el COE Central decidirá si autoriza o no. Al menos hasta el 10 de mayo nadie tiene expectativas de que la situación pueda ser modificada.

El COE Regional, en tanto, y dada la alta demanda de otros sectores de la economía, también resolvió elevar pedidos de flexibilidad en otros rubros como industria, comercio, independientes, peluquerías. Lo confirmó la edil opositora Karina Bruno, integrante de la institución creada en el inicio de la pandemia.

El objetivo es el mismo: depositar en las autoridades provinciales la facultad de decir “sí o no” y evitar así los reclamos contra las autoridades locales. En medios y redes sociales creció la demanda de mayor apertura. También ante los funcionarios. Los bolsillos aprietan y los tiempos se acortan. La salud es la prioridad, pero la economía acecha.

El Municipio no puede habilitar nuevas actividades, pero recibe las quejas de todos los sectores no exceptuados. Por eso, remite las demandas ante el gobierno provincial, que a su vez delegó este poder en el COE Central.

La pregunta es la siguiente: ¿es válido generar expectativas de reapertura de actividades cuando el propio gobierno provincial ya definió que -por el momento- no avalará flexibilidades en los grandes conglomerados urbanos?

Nación definió que ciudades y conglomerados mayores a 500 mil habitantes no permitiría relajar la cuarentena, pero delegó en la provincias la decisión en los distritos con menos de 500 mil personas. Es decir, el gobierno nacional sólo mantuvo la cuarentena en Córdoba capital y alrededores, en caso de nuestra provincia, pero es el gobierno de Schiaretti (a través del COE) que resolvió no habilitar nuevas excepciones en Villa María, Villa Nueva, Río Cuarto, San Francisco y demás localidades que hayan tenido casos positivos de Covid-19.

Pocos controles

Si la semana anterior estuvo signada por los controles en el microcentro, la que acaba de concluir tuvo poca rigurosidad en el corazón comercial de la Villa. El lunes y martes lluviosos mermó la presencia de agentes de tránsito, no repuntó demasiado miércoles y jueves a pesar del buen clima. Tampoco la policía mantuvo la rigurosidad en los controles para circular y son cada vez menos los detenidos por violar la cuarentena. En los hechos, ya hay una manifiesta flexibilidad al menos en el horario comercial de 9 a 17.

La semana que acaba de concluir tuvo menos controles para acceder a la zona céntrica. La Policía también mermó las exigencias.

Esta semana se especulará mucho respecto a la flexibilidad o no de la cuarentena. La palabra del Presidente se aguardará con ansiedad para conocer los nuevos términos del confinamiento. Hay rubros que todavía deberán esperar meses, como eventos culturales, deportivos, sociales. También las clases.

Por eso, el foco estará puesto en el comercio minorista, en las obras privadas y en profesiones independientes. La Nación ya permitió algunas flexibilidades, las provincias no están seguras de implementarlas. Lo dijo además el secretario del Salud del Municipio, Humberto Jure: “Observamos que hay un relajamiento en la población, que piensa que acá no pasa más nada” y pidió “estar muy atentos”. “Falta un tiempo y tenemos que seguir sosteniendo estas medidas preventivas”, advirtió.