El presidente Alberto Fernández aseguró ayer que no hay "ninguna" posibilidad de que Argentina cumpla con el pago de la deuda al FMI en los vencimientos establecidos por el gobierno anterior y evaluó que, de hacerlo, se estaría "sumiendo a la economía en una postración absoluta".
"Quisiéramos destinar el dinero que está pensado al pago de la deuda a la reactivación de la economía, a sacar a la gente de la situación de crisis en la que está; por lo tanto, si nosotros pagamos, aunque creo que igual no nos va a alcanzar, estaríamos sumiendo a la economía argentina en una postración absoluta", declaró.
El Presidente concedió ayer una extensa entrevista a radio Continental, en la que advirtió además que "no es la regla" adoptar una decisión como la tomada la semana pasada por la provincia de Buenos Aires, que les pagó a sus propios acreedores.
"Lo que ha pasado en la provincia de Buenos Aires no es la regla; eso sólo fue una excepción, un tema coyuntural; hubo que tomar esa decisión, no porque creamos que hay que pagar la deuda, sino porque creíamos que empezando la discusión no era bueno incumplir; la verdad es que objetivamente no podemos cumplir", subrayó Fernández.
Admitió no haber escuchado lo que dijo su vicepresidenta Cristina Kirchner sobre la negociación de la deuda con el FMI, pero advirtió que el diálogo con el organismo y los acreedores privados debe desa-rrollarse "con mucho cuidado".
Sobre la posición de Cristina
Cristina había señalado: "¿Cómo que el estatuto del FMI prohíbe hacer una quita? También prohíbe que se den préstamos para la cuestión cambiaria y permitir la fuga del dinero. ¿Y por qué vamos a hacer valer una prohibición y la otra no? Quiero que me apliquen el estatuto del Fondo entero, del primer al último capítulo, no me elijas el capítulo".
"Me aplicás que no pueda hacer quitas pero te aplicás el que dice que no me podías prestar para fugar como la fugaron", cuestionó la vicepresidenta al presentar su libro en Cuba.
En este marco, el Presidente sostuvo que "son negociaciones que recién empiezan, hay que darle tiempo, como toda negociación hay que hacerla con prudencia mediática como digo siempre, con mucho cuidado. Esta semana viene la representación del Fondo para trabajar con nosotros y veremos allí cómo vamos avanzando".
Destacó el apoyo del papa Francisco para que el FMI no le exija a la Argentina un cronograma "imposible", tal cual lo dijo el religioso la semana pasada en un seminario en el Vaticano.
"El Papa ha dado una ayuda muy grande, involucrándose del modo que él puede hacerlo: llamando a la reflexión al capitalismo mundial y a los acreedores en particular sobre lo que le está pasando a la Argentina, y la necesidad de encontrar una salida que no signifique más martirio para la gente que menos tiene", dijo.
Fernández señaló que habla con el Papa esporádicamente, porque él entiende la "trascendencia" de la figura de Francisco, que "está mucho más allá de la Argentina, dado que es un líder moral que el mundo tiene" y por lo tanto intenta "no molestarlo".
Consultado sobre si un buen resultado en la negociación con el FMI podría allanar el camino para discutir luego con los bonistas, Fernández graficó: "Son dos caminos que se necesitan; no sé si se cruzan, pero sí se necesitan". Concedió, sin embargo, que "los bonistas están muy a la expectativa de lo que el Fondo dice" y entendió que las tratativas con el FMI pueden convertirse en "una suerte de habilitador de una discusión distinta".
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El Presidente concedió ayer una extensa entrevista a radio Continental, en la que advirtió además que "no es la regla" adoptar una decisión como la tomada la semana pasada por la provincia de Buenos Aires, que les pagó a sus propios acreedores.
"Lo que ha pasado en la provincia de Buenos Aires no es la regla; eso sólo fue una excepción, un tema coyuntural; hubo que tomar esa decisión, no porque creamos que hay que pagar la deuda, sino porque creíamos que empezando la discusión no era bueno incumplir; la verdad es que objetivamente no podemos cumplir", subrayó Fernández.
Admitió no haber escuchado lo que dijo su vicepresidenta Cristina Kirchner sobre la negociación de la deuda con el FMI, pero advirtió que el diálogo con el organismo y los acreedores privados debe desa-rrollarse "con mucho cuidado".
Sobre la posición de Cristina
Cristina había señalado: "¿Cómo que el estatuto del FMI prohíbe hacer una quita? También prohíbe que se den préstamos para la cuestión cambiaria y permitir la fuga del dinero. ¿Y por qué vamos a hacer valer una prohibición y la otra no? Quiero que me apliquen el estatuto del Fondo entero, del primer al último capítulo, no me elijas el capítulo".
"Me aplicás que no pueda hacer quitas pero te aplicás el que dice que no me podías prestar para fugar como la fugaron", cuestionó la vicepresidenta al presentar su libro en Cuba.
En este marco, el Presidente sostuvo que "son negociaciones que recién empiezan, hay que darle tiempo, como toda negociación hay que hacerla con prudencia mediática como digo siempre, con mucho cuidado. Esta semana viene la representación del Fondo para trabajar con nosotros y veremos allí cómo vamos avanzando".
Destacó el apoyo del papa Francisco para que el FMI no le exija a la Argentina un cronograma "imposible", tal cual lo dijo el religioso la semana pasada en un seminario en el Vaticano.
"El Papa ha dado una ayuda muy grande, involucrándose del modo que él puede hacerlo: llamando a la reflexión al capitalismo mundial y a los acreedores en particular sobre lo que le está pasando a la Argentina, y la necesidad de encontrar una salida que no signifique más martirio para la gente que menos tiene", dijo.
Fernández señaló que habla con el Papa esporádicamente, porque él entiende la "trascendencia" de la figura de Francisco, que "está mucho más allá de la Argentina, dado que es un líder moral que el mundo tiene" y por lo tanto intenta "no molestarlo".
Consultado sobre si un buen resultado en la negociación con el FMI podría allanar el camino para discutir luego con los bonistas, Fernández graficó: "Son dos caminos que se necesitan; no sé si se cruzan, pero sí se necesitan". Concedió, sin embargo, que "los bonistas están muy a la expectativa de lo que el Fondo dice" y entendió que las tratativas con el FMI pueden convertirse en "una suerte de habilitador de una discusión distinta".

