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Condenaron con perpetua al femicida Osvaldo Raúl Quevedo

Lo encontraron culpable por el asesinato de su expareja, Carmen Gómez (67). Fue en la mañana del 4 de octubre de 2019, se dirigió a su lugar de trabajo y la apuñaló reiteradamente. Ella murió horas después por un shock hipovolémico

En la última jornada, fue condenado a cadena perpetua Osvaldo Raúl Quevedo (60) por el femicidio de su expareja, Carmen Gómez (67), el viernes 4 de octubre del 2019 en su lugar de trabajo.

La sentencia fue dictada por el Tribunal presidido por el juez Félix Martínez y las vocalistas Edith Lezama y Eve Flores, también Jurado Popular resolvió por unanimidad encontrarlo culpable de los delitos de “Amenazas”, “Desobediencia a la autoridad” y “Homicidio Calificado por el Vínculo y por mediar Violencia de Género” (Femicidio).

Quien ejerció la defensa fue la asesora letrada, Silvina Muñoz, y quien llevó adelante la acusación fue el fiscal de Cámara, Francisco Márquez.

El juicio comenzó ayer a las 14:45 y se extendió hasta cerca de las 20:30.

Tres personas fueron testigos: la hija de Carmen, Mónica; el vecino que enfrentó a Quevedo en el momento que la apuñaló y una efectivo policial que llegó al lugar cuando dieron aviso.

Desde su entorno, aseguraron que hay más testigos que fueron incorporados por lectura.

En sus alegatos, Márquez pidió la perpetua y en el caso de Muñoz, la inconstitucionalidad de la misma.

La defensa utilizó como alegato que Quevedo es analfabeto y que esa madrugada estaba borracho.

Si bien el femicida se entregó luego de asesinarla, no hizo uso de la última palabra y trascendió que en el desarrollo del proceso judicial se reía de lo que pasaba.

Dentro de la sala estaban presentes Mónica, Gabriel y Miguel, tres de los hijos de Gómez. A su lado, dos hermanas, Cristina y Mirta.

Detrás de las vallas, en la vereda de Tribunales, tres hermanos más, dos sobrinas y la nieta política.

“Ella era un Ángel”

Su hija Mónica entre lágrimas expuso: “Considero que se hizo Justicia, era lo que esperábamos. Es una forma de cerrar este círculo, algo que estuvimos esperando por mucho tiempo y por suerte se dio como queríamos”.

Sobre los últimos dos años, manifestó: “Fueron muy dolorosos, estar sin mi mamá y que ella se fuera de esta forma, fue muy difícil”.

Cuatro meses antes de la muerte de su madre, Mónica perdió a su papá, que tenía cáncer. Fueron meses muy complejos para ella, según la familia.

En torno a la perpetua, señaló que le llena el alma y también le brinda calma.

“Ella era un ángel, era una persona muy buena y muy querida. Si vos hablabas de Gómez Carmen nadie decía lo contrario. Era una persona especial, un ser sin maldad”, contó.

Aseveró que su mamá “vivía para dar amor” y entre lágrimas agregó: “Ahora se fue al cielo”.

Una de sus hermanas, Cristina, comentó: “Era todo corazón, era el ser humano más honesto y noble que yo pude haber conocido” y continuó: “Era la mejor hermana, amiga, compañera y era querida por todo el mundo”.

En cuanto a estos dos años, reveló que “fueron bravísimos” porque debieron mantenerse duras para no llorar cada vez que pensaban en ella.

De esta manera, contó que honraban su alma porque siempre les planteó que debían ser fuertes y mantenerse unidos.

“Es muy difícil pero gracias a Dios se hizo la Justicia del hombre. Creemos en la Justicia Divina y todavía falta, pero será la más grave para él”, expresó.

Su otra hermana, Mirta, indicó que al ser más pequeña la aconsejó y acompañó.

“Era muy especial y se ve que por eso se ha ido”, indicó con mucha emotividad.

“Sé que ella me va a estar escuchando en este momento. Era una persona buena, fiel e increíble hermana. No tengo más palabras, solo agradezco a Dios y a la Justicia”, cerró.

Carmen Gómez era la mayor de sus hermanas y la tercera de un total de 8 hermanos. Es mamá de 5 hijos, dos de ellos de sangre (Mónica y Gabriel) y tres del corazón que fueron criados como salidos de su útero (Miguel, Fabián y Claudia). La recuerdan como buena amiga, hermana, madre, abuela y tía.

Hecho

Carmen Gómez mantuvo una relación por 30 años con Osvaldo Quevedo, donde según sus familiares, vivió rodeada de mucha violencia.

Resaltaron que ella estaba a su lado por miedo a que la mate debido a que la tenía muy amenazada, llegó a pegarle con una cadena.

Comentaron sus familiares que en julio decide separarse, hacer la denuncia y cambiar a un trabajo cama adentro pero no estar sola porque sabía que él iba a matarla.

Si bien la Justicia impuso órdenes de restricción, él siguió hostigándola en su trabajo, calle, por celular. Nunca le dieron el botón antipánico.

El viernes 4 de octubre de 2019 se dirige a su trabajo, un domicilio en barrio Lamadrid, donde Gómez cuidaba a una anciana y al abrir la puerta, la acuchilló en reiteradas ocasiones.

Un vecino que ve la escena, se acerca, lo patea para que se caiga e intenta buscar ayuda. Allí es cuando Quevedo huye en bicicleta y Gómez con sus últimas fuerzas trabó la puerta cayendo desplomada al piso. Ingresa al Hospital local, logra hablar con su hija Mónica y horas después, alrededor de las 11, muere por shock hipovolémico causado por la gravedad de las heridas cortopunzantes.