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"Podíamos perder, pero debíamos dejar la vida"

Sostiene Andrés Agosto: “Si me dicen que mañana se habilita para entrenar, no tengas dudas que arranco, pero si es para cuidar vidas, entiendo que la salud es prioritaria claramente sobre el fútbol. El virus está entre nosotros”.

Entiende que “la sociedad argentina es muy futbolera y están esperando con ansias el retorno del fútbol. Lo que ocurra en el profesionalismo marcará una pauta real para poder habilitar posteriormente en las ligas”.

Subraya que “los jugadores son los primeros que quieren salir a la cancha, pero hay que ser cautos”.

Señala: “No sé qué hubiese hecho si me tocaba esta pandemia en mis tiempos de jugador. Yo fui un privilegiado porque me tocó jugar en Alem, en una época dorada, y ante un Alumni que volvió a la Liga”.

Agrega: “Jugué una final a cancha llena por una plaza al torneo Argentino B, que nos ganaron ellos, después de que nosotros habíamos sido campeones. Ese año hubo 2 torneos y ganamos uno cada uno. Es inolvidable el sabor de un clásico”.

Reconoce: “Festejamos 3 días el título, empezamos a entrenar y Alumni estaba trabajando hacía 2 meses para ganarnos. Esa ventaja de profesionalismo siempre tuvo Alumni, pero le dimos batalla”.

Recalca: “Debuté en el 98 y llevó un proceso afirmarme en la Primera. Hasta pensé en largar y me paré 6 meses, pero moría de ganas, volví y gané 6 títulos”.

Apache fuerte

Admite: “Era rebelde. Mi carácter era complicado. Un DT, Raúl González, me dijo que yo era un líder silencioso. No hablaba pero hacía saber lo que sentía”.

Destaca: “Me arrepentí por haberme enojado una vez con Antonio Mazzini, porque me sacó en una semifinal contra Argentino. Me explicó que era porque estaba amonestado. Mono fue un crack y fue un privilegio que me dirija”.

Remarca: “Tenía razón cuando me sacó. Ahora me doy cuenta. El DT debe estar frío”.

Estima: “En 2003 y 2004 fue el mejor Alem. Perdimos una linda final ante Ticino en 2005, pero ellos eran un gran equipo”.

El Provincial 2006 es inolvidable

Andrés Agosto remarca: “El Provincial 2006 fue inolvidable. Empezamos perdiendo, clasificamos por la ventana y les ganamos a todos. Le ganamos la final a Acción Juvenil, que era un equipazo”.

“Marcelo Alamo era raro, parecía que no quería a nadie. Hasta al profe Sebastián Villa echó en ese torneo, después de una gran pretemporada. Pero nosotros lo amamos y él a nosotros”, resalta.

Recuerda: “Era como un segundo padre para nosotros. Nos enseñó mucho ese cascarrabias”.

Destaca: “Alem es un club muy especial y Alamo también. En ese Provincial hubo jugadores que estaban en el banco que eran titulares en cualquier equipo pero se la bancaron. Veían que Basualdo y Rodríguez volaban y se cansaron de meterla. El equipo se consolidó y encima la hinchada era un plus”.

Indica: “Salir a la cancha y ver la tribuna de cemento llena te hace pensar: ‘A esta gente no le podemos fallar’. Podíamos perder, pero debíamos dejar la vida”.

Precisa: “Jugué en otras Ligas, pero como la hinchada de Alem no hay. Jugué en la Béccar Varela y va mucha gente. Llegué a la final con Unión Lagunense, pero nada se compara con la gente de Alem”.

Recalca: “En Rivadavia y en Argentino jugué semifinales en dos torneos Provinciales. Jugué en San Lorenzo de Las Perdices y Ricardo Gutiérrez de La Palestina, con Jorge Molina como DT, jugué en un gran equipo. Estuvimos cerca de ser campeones con Santoni, Berterame, Mancilla, Bianchi, Giraudo”.

“En Rivadavia nos quitó el campeonato Colón con un gol de Luque en el último minuto. Habíamos jugado un Provincial, en el que perdimos con Matienzo de Monte Buey las semifinales”.

“Alem es un club grande. Jugar allí es inolvidable, pero te la tenés que aguantar cuando las cosas no salen. Tenés que dar el plus”, puntualizó.