Alertan por el exceso de sodio oculto en alimentos y su impacto en el corazón
Especialistas remarcaron que gran parte de la sal consumida proviene de productos ultraprocesados y advirtieron sobre sus consecuencias para la salud
En el marco de la Semana Mundial de Sensibilización sobre la Sal, especialistas volvieron a poner el foco en los riesgos del consumo excesivo de sodio, un hábito alimentario que impacta directamente en la salud cardiovascular y que en Argentina duplica los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Aunque muchas personas asocian el exceso de sal únicamente con el uso del salero en la mesa, los profesionales advierten que la mayor parte del sodio consumido se encuentra “oculto” en alimentos industrializados y ultraprocesados.
El riesgo silencioso
El sodio cumple funciones importantes en el organismo, pero su consumo en exceso favorece la retención de líquidos y aumenta la presión arterial, una de las principales causas de infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca.
Además, especialistas señalaron que también puede acelerar el deterioro renal y empeorar enfermedades preexistentes.
Desde el Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires remarcaron que el problema representa una preocupación global debido al crecimiento de las enfermedades crónicas no transmisibles.
Qué dice la OMS
La OMS recomienda consumir menos de 5 gramos de sal diarios, equivalentes a unos 2 gramos de sodio. Sin embargo, en Argentina el promedio diario oscila entre los 10 y 12 gramos por persona.
La licenciada en Nutrición Paola Del Grosso explicó que entre el 65% y el 70% del sodio ingerido proviene de alimentos procesados.
Entre los productos con mayor contenido aparecen:
- Fiambres y embutidos
- Snacks y galletitas
- Panificados
- Conservas
- Caldos concentrados
- Aderezos industriales
- Comidas precocidas
- Quesos
“El origen de este exceso no está en el salero”, explicó la especialista.
Cómo reducir el consumo
Los nutricionistas recomendaron priorizar alimentos frescos y preparaciones caseras para controlar mejor la cantidad de sodio incorporada a la dieta.
También sugirieron reemplazar parte de la sal por hierbas aromáticas, especias, limón, ajo o vinagre para potenciar el sabor de las comidas.
Además, remarcaron la importancia de leer etiquetas nutricionales y promover políticas públicas que impulsen una reducción gradual del sodio en productos industrializados.
Según los especialistas, disminuir el consumo de sal no solo mejora la calidad de vida individual, sino que también reduce el impacto de las enfermedades cardiovasculares sobre el sistema de salud.
FUENTE: Agencia Noticias Argentinas