“La capacidad de la sociedad para hacer sacrificios no es infinita”, dijo ayer a Puntal Ricardo Alfonsín.
En su visita a Río Cuarto, Alfonsín criticó el Presupuesto 2019 de la Nación y abogó por un acuerdo entre las fuerzas políticas, el sector de la producción y el trabajo.
-¿Coincide con el presupuesto que recibió media sanción en Diputados?
-Es un presupuesto procíclico. Las decisiones o medidas que contiene profundizan la recesión. Ojalá la UCR hubiera podido convencer al Pro acerca de la necesidad de producir cambios y de tener en cuenta incluso la opinión de partidos de la oposición. Desde mi punto de vista va a generar mayores problemas económicos y sociales.
-¿Va a profundizar la crisis?
-Ojalá esté equivocado pero creo que va a ocurrir eso. Los recortes que se hicieron no fueron pensados con detenimiento y no fueron racionales. Hay áreas en las que se podía haber recortado y no se lo hizo. Y áreas en las que no se debía recortar y se lo hizo.
-¿Qué opina de la reunión que realizó recientemente la UCR en la cual pidió un mayor protagonismo?
-Celebro que la UCR después de dos años y medio haya llegado a la conclusión de que es necesario modificar la actitud que había tenido hasta ahora hacia dentro de Cambiemos. Actuar de manera tan pasiva no era la mejor forma de contribuir con el Gobierno ni con los argentinos. Creo que muchos errores se pudieron haber evitado si la UCR hubiera procurado influir en el contenido de las decisiones. Seguro que la situación sería mejor y las expectativas de la sociedad otras. Respecto de la posibilidad de que la UCR tenga un candidato que compita, a eso lo tiene que decidir el partido.
-¿Sería positivo?
-Absolutamente. Si hubiera ganado un candidato radical las elecciones en el 2015, otra sería la historia en la Argentina.
-¿Cómo está viendo al gobierno nacional y su relación con la sociedad?
-Los indicadores sociales y económicos del 2015, los que le hicieron perder la elección al Frente para la Victoria y los que nos permitían a nosotros decir que el gobierno que asumiera iba a tener una gestión difícil, son exactamente los mismos. La inflación no ha cambiado, el déficit fiscal recién ahora se lo empieza a combatir, el déficit comercial se ha profundizado, la caída de la actividad económica no se ha revertido, la pobreza crece, el endeudamiento pesa y gravita de forma dramática sobre la economía argentina y el problema de las tarifas tampoco se ha resuelto. Antes eran muy baratas y ahora son impagables. El acceso de la Argentina a los mercados financieros sigue siendo un problema. Antes no podíamos acceder por una razón y ahora no podemos acceder porque nos endeudamos demasiado teniendo que apelar al FMI que nos impone recetas que desde mi punto de vista no resuelven los problemas de los argentinos.
-No es una solución entonces.
-No, de ninguna manera. El FMI asegura el pago de la deuda pero desde el punto de vista de la economía real las recetas que propone son recesivas y generan muchos problemas sociales.
-¿Qué opina del macrismo?
-Como el autor de las decisiones que no se pudieron corregir. Yo no digo que todo se podría haber resuelto. Habrá que ver ahora qué pasa con la oposición. El resultado de las elecciones depende no solamente de lo que haga el oficialismo sino también de lo que haga la oposición. Habrá que ver cómo se perfilan las ofertas electorales.
-¿Es posible generar una alternativa de cara al 2019?
-Cómo que no. Todo es posible. Pero yo más que preocupado por la elección del 2019 estoy más preocupado por lo que pase después del 2019. Eso va a ser grave.
-¿En qué está pensando?
-Vamos a tener que enfrentar problemas muy difíciles y sumamente complejos. La capacidad de la sociedad para hacer sacrificios no es infinita. Yo creo que podemos enfrentar esos problemas si lo hacemos conjuntamente. Para eso hay que terminar con la grieta, promover el diálogo y generar condiciones políticas para recorrer el camino del crecimiento y el desarrollo. Y hay que dialogar con los sectores del trabajo y de la producción.
-¿Es decir que hay que hacer un gran acuerdo?
-Exacto, como lo hicieron todos los países del mundo. Como el Pacto de la Moncloa y la Europa después de la guerra. ¿Todos esos países salieron porque hubo un partido iluminado que gobernó? No. Salieron porque hubo un acuerdo entre la izquierda y la derecha y el capital y el trabajo que se llamó Estado de bienestar, Estado social de derecho o acuerdo socialdemócrata. Me parece que algo parecido hay que hacer.
-¿Es posible lograr eso?
-Sí, es posible. No obstante hay inconvenientes para ello. Uno es Cambiemos. Pero fundamentalmente una parte del Pro que cree que no hay alternativa y que lo que se está haciendo es lo único que se puede hacer y que es inevitable que tenga que sufrir la sociedad un tiempo para empezar después a mejorar su situación. El Pro cree que es el mercado el que debe ir resolviendo los problemas con la mayor libertad posible. Por el otro lado, está el obstáculo del Frente para la Victoria que cree que es imposible que el Pro cambie de idea y que no se puede llegar con ellos a ningún acuerdo. Me parece que la UCR debería trabajar para persuadir al Pro y a la oposición. Sin embargo, está como casi una espectadora. Nosotros sí que sabemos de la importancia que tiene la búsqueda de acuerdos básicos y de consensos.
-¿Cómo hubiera reaccionado su padre (Raúl Alfonsín) frente a todo esto?
-Si viviera, seguro que haría lo que estoy haciendo yo. Jamás acompañaría decisiones que creyera que no son buenas para el país. No hubiera adoptado nunca una actitud propia de convivado de piedra como actuó la UCR casi como si no tuviéramos diferencias con el Pro.
-¿Es posible hacer una alianza progresista entre el radicalismo, el peronismo y el socialismo?
-Yo estoy pensando en la necesidad de generar condiciones políticas para acuerdos programáticos. Hay que distinguir esto del plano electoral. Ahí deben reunirse los que piensan igual. En el plano programático, deben participar también los que no piensan igual. Necesitamos acuerdos. Quién no va a compartir la idea de que tenemos que construir una sociedad con justicia social, que la educación debe ser excelente, que la salud debe estar garantizada para todos y que todos deben tener trabajo. Tenemos que pensar en qué tipo de Estado queremos. ¿Un Estado tonto o inteligente? ¿Y qué modelo productivo queremos?
Su futuro
-¿Va a ser candidato?
-El 2019 seguro me encuentra pero votando. No pienso en eso. Todavía falta una enormidad.
Marcelo Irastorza. Redacción Puntal.
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-¿Coincide con el presupuesto que recibió media sanción en Diputados?
-Es un presupuesto procíclico. Las decisiones o medidas que contiene profundizan la recesión. Ojalá la UCR hubiera podido convencer al Pro acerca de la necesidad de producir cambios y de tener en cuenta incluso la opinión de partidos de la oposición. Desde mi punto de vista va a generar mayores problemas económicos y sociales.
-¿Va a profundizar la crisis?
-Ojalá esté equivocado pero creo que va a ocurrir eso. Los recortes que se hicieron no fueron pensados con detenimiento y no fueron racionales. Hay áreas en las que se podía haber recortado y no se lo hizo. Y áreas en las que no se debía recortar y se lo hizo.
-¿Qué opina de la reunión que realizó recientemente la UCR en la cual pidió un mayor protagonismo?
-Celebro que la UCR después de dos años y medio haya llegado a la conclusión de que es necesario modificar la actitud que había tenido hasta ahora hacia dentro de Cambiemos. Actuar de manera tan pasiva no era la mejor forma de contribuir con el Gobierno ni con los argentinos. Creo que muchos errores se pudieron haber evitado si la UCR hubiera procurado influir en el contenido de las decisiones. Seguro que la situación sería mejor y las expectativas de la sociedad otras. Respecto de la posibilidad de que la UCR tenga un candidato que compita, a eso lo tiene que decidir el partido.
-¿Sería positivo?
-Absolutamente. Si hubiera ganado un candidato radical las elecciones en el 2015, otra sería la historia en la Argentina.
-¿Cómo está viendo al gobierno nacional y su relación con la sociedad?
-Los indicadores sociales y económicos del 2015, los que le hicieron perder la elección al Frente para la Victoria y los que nos permitían a nosotros decir que el gobierno que asumiera iba a tener una gestión difícil, son exactamente los mismos. La inflación no ha cambiado, el déficit fiscal recién ahora se lo empieza a combatir, el déficit comercial se ha profundizado, la caída de la actividad económica no se ha revertido, la pobreza crece, el endeudamiento pesa y gravita de forma dramática sobre la economía argentina y el problema de las tarifas tampoco se ha resuelto. Antes eran muy baratas y ahora son impagables. El acceso de la Argentina a los mercados financieros sigue siendo un problema. Antes no podíamos acceder por una razón y ahora no podemos acceder porque nos endeudamos demasiado teniendo que apelar al FMI que nos impone recetas que desde mi punto de vista no resuelven los problemas de los argentinos.
-No es una solución entonces.
-No, de ninguna manera. El FMI asegura el pago de la deuda pero desde el punto de vista de la economía real las recetas que propone son recesivas y generan muchos problemas sociales.
-¿Qué opina del macrismo?
-Como el autor de las decisiones que no se pudieron corregir. Yo no digo que todo se podría haber resuelto. Habrá que ver ahora qué pasa con la oposición. El resultado de las elecciones depende no solamente de lo que haga el oficialismo sino también de lo que haga la oposición. Habrá que ver cómo se perfilan las ofertas electorales.
-¿Es posible generar una alternativa de cara al 2019?
-Cómo que no. Todo es posible. Pero yo más que preocupado por la elección del 2019 estoy más preocupado por lo que pase después del 2019. Eso va a ser grave.
-¿En qué está pensando?
-Vamos a tener que enfrentar problemas muy difíciles y sumamente complejos. La capacidad de la sociedad para hacer sacrificios no es infinita. Yo creo que podemos enfrentar esos problemas si lo hacemos conjuntamente. Para eso hay que terminar con la grieta, promover el diálogo y generar condiciones políticas para recorrer el camino del crecimiento y el desarrollo. Y hay que dialogar con los sectores del trabajo y de la producción.
-¿Es decir que hay que hacer un gran acuerdo?
-Exacto, como lo hicieron todos los países del mundo. Como el Pacto de la Moncloa y la Europa después de la guerra. ¿Todos esos países salieron porque hubo un partido iluminado que gobernó? No. Salieron porque hubo un acuerdo entre la izquierda y la derecha y el capital y el trabajo que se llamó Estado de bienestar, Estado social de derecho o acuerdo socialdemócrata. Me parece que algo parecido hay que hacer.
-¿Es posible lograr eso?
-Sí, es posible. No obstante hay inconvenientes para ello. Uno es Cambiemos. Pero fundamentalmente una parte del Pro que cree que no hay alternativa y que lo que se está haciendo es lo único que se puede hacer y que es inevitable que tenga que sufrir la sociedad un tiempo para empezar después a mejorar su situación. El Pro cree que es el mercado el que debe ir resolviendo los problemas con la mayor libertad posible. Por el otro lado, está el obstáculo del Frente para la Victoria que cree que es imposible que el Pro cambie de idea y que no se puede llegar con ellos a ningún acuerdo. Me parece que la UCR debería trabajar para persuadir al Pro y a la oposición. Sin embargo, está como casi una espectadora. Nosotros sí que sabemos de la importancia que tiene la búsqueda de acuerdos básicos y de consensos.
-¿Cómo hubiera reaccionado su padre (Raúl Alfonsín) frente a todo esto?
-Si viviera, seguro que haría lo que estoy haciendo yo. Jamás acompañaría decisiones que creyera que no son buenas para el país. No hubiera adoptado nunca una actitud propia de convivado de piedra como actuó la UCR casi como si no tuviéramos diferencias con el Pro.
-¿Es posible hacer una alianza progresista entre el radicalismo, el peronismo y el socialismo?
-Yo estoy pensando en la necesidad de generar condiciones políticas para acuerdos programáticos. Hay que distinguir esto del plano electoral. Ahí deben reunirse los que piensan igual. En el plano programático, deben participar también los que no piensan igual. Necesitamos acuerdos. Quién no va a compartir la idea de que tenemos que construir una sociedad con justicia social, que la educación debe ser excelente, que la salud debe estar garantizada para todos y que todos deben tener trabajo. Tenemos que pensar en qué tipo de Estado queremos. ¿Un Estado tonto o inteligente? ¿Y qué modelo productivo queremos?
Su futuro
-¿Va a ser candidato?
-El 2019 seguro me encuentra pero votando. No pienso en eso. Todavía falta una enormidad.
Marcelo Irastorza. Redacción Puntal.
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