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“Alto Alegre nació pluricultural gracias al aporte de sus colonias”

Daniel Pomba presenta el libro que escribió durante dos años sobre la historia de su lugar en el mundo. Cantante lírico radicado en Buenos Aires y recibido en el colegio Rivadavia, habló de esa “patria chica” que nunca olvida

De las viejas queserías abandonadas en la llanura y sus tiempos dorados, de los “gringos” del Pico Chaco, Santa Teresa (Los Troncos) y El Acequión (El 25), de la ancestral escuelita de Campo Crespo y, sobre todo, de aquel ramal de trenes que hace 105 años se hizo pueblo, da cuenta “Alto Alegre y sus colonias”, el libro que viene de publicar Daniel Pomba; 382 páginas y una cantidad proporcional de fotos y gráficos en una excelente edición de “Abrapalabra”.

Daniel es cantante lírico en el coro de La Plata y desde hace 18 años está radicado en Buenos Aires. Sin embargo, “no pasa un día que no piense en mi pueblo. Y de esos pensamientos nació este libro -comenta-. Pero también de las charlas con mi amigo José Moreno. Él estuvo en la intendencia como 20 años trabajando como secretario de gobierno y conoce muy bien la zona. Y me dijo: “Si te animás a escribir una historia yo te puedo facilitar documentación”. Y todo porque una vez le dije de mi pasión por investigar... Le dije que sí y empecé con el libro en agosto del año pasado”.

-Entonces hagamos historia. ¿Por qué tu pueblo se llama Alto Alegre?

-Justamente no se llamaba así, sino Pueblo Doctor José García González. Porque cuando pasó el tren en 1913, pasó por los campos de este hombre. Pero como la estancia se llamaba “San José de Alto Alegre”, a la estación le terminó quedando el nombre de “Alto Alegre” a expreso pedido de su dueño. Todo  el mundo conocía el paraje con ese nombre y había que conservarlo. Estos cambios eran muy comunes en la zona.

-¿Por ejemplo?

-Por ejemplo la “Colonia del 25”, donde yo nací y viví de chico, al norte. En realidad, en sus inicios se llamaba Colonia Santa Lucía. Pero en el año ´41 la familia de Domingo Chena inauguró un almacén. Fue el 25 de Mayo, con una gran fiesta. El almacén no tenía nombre pero todos le decían “El 25”. Y cuando en el año ´58 pasó el consorcio caminero, se llamó “Consorcio del 25”, porque todos le decían así a esa zona...

-Desde el título, tu libro hace  hincapié en las colonias ¿Pensás que faltaba esa parte?

-Totalmente. Años atrás, un historiador local había escrito un libro en el que ni las mencionaba. Pero en lo personal, pienso que las colonias le dieron vida a Alto Alegre. Por eso hice un trabajo muy meticuloso de las cuatro que lo conformaron. De ahí surgieron los núcleos sociales y comerciales que lo configuraron; como la Escuela 25 de Mayo en Campo Crespo o la fábrica de lácteos “La Gina” en Los Troncos, que cerró hace 3 años. También el boliche 9 de Julio, que hoy es una tapera abandonada... 

-¿Cómo te documentaste?

-Por todos lados. Internet, teléfono, municipios... Hablé a Morrison, Ballesteros y Bell Ville preguntando si había trabajos sobre la zona rural pero me dijeron que no; que sólo estaba el libro de José Cacciavillani en Ballesteros, pero que abarcaba sólo al pueblo. Y mirá lo que son las cosas... En 1910 hubo una epidemia de peste negra en las colonias, donde murieron unos Pomba. Y en el registro civil de Ballesteros figuraban esos datos. 

-¿Cómo están hoy las colonias? 

-Casi desaparecidas. Porque desde los ´90 los tambos empezaron  a desaparecer. De ahí que el libro tenga tantas fotos de fábricas abandonadas en los alrededores. 

-¿Cómo ves al pueblo en la actualidad?

-Muy cambiado. Pero los cambios son necesarios porque son parte de la evolución natural de las cosas. Sin embargo, algo en mí no se resignaba. Al punto que una de las razones que me llevaron a escribir fue recuperar las fuentes orales. Quise atesorar esos testimonios porque las personas mayores se están muriendo. Y dentro de un tiempo nadie va a recordar lo que pasó en las colonias o en los primeros años de Alto Alegre.

-¿Cuál fue, según tus investigaciones, la “época dorada” del pueblo?

-Por los datos que recabé, te diría que entre el ´20 y el ´50. Es la época en que más anunciantes del pueblo había en los Anuarios Comerciales “Kraft”... Chacareros, oficios, tambos. De todo... Había un gran movimiento no sólo ferroviario sino profesional.

-¿Qué características tiene Alto Alegre que lo hace único?

-Creo que la característica que lo define es que Alto Alegre nació pluricultural gracias al aporte de sus colonias. El paso de la estación de trenes generó una corriente muy importante de colonos que se establecieron. Y esa es su particularidad. También algunas de Silvio Péllico, que tiene las suyas, y también estoy haciendo un libro de nuestros vecinos por sus 125 años. 

-Sin embargo, hay diferencias entre los dos pueblos a pesar de los 13 kilómetros que apenas los separan ¿no?

-Sí. Silvio Péllico es un pueblo muy cerrado, casi de unas pocas familias que nunca se reciclaron. Al revés de Alto Alegre. Para ellos, nosotros somos “los gringos de mierda” y para nosotros, ellos son “los gringos de mierda” (risas). Fuera de eso, hay mucho cariño entre ambas localidades. El mismo que existe entre dos hermanos que se parecen demasiado...

Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María.

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