Alumni y las vueltas de la vida
Casual resultó el arribo de Edgar Brusa a Alumni, donde triunfaría y sería vendido a Arsenal de Sarandí.
Recuerda: “Cuando volví de Independiente, entré a trabajar en Casa Tía con la hija de Eduardo Martín, que es dirigente de Alumni”.
Insiste: “Me invitó a entrenar en 1992. El DT era Mario Requena. No hubo nadie que me enseñara más en el fútbol que Don Mario. Tuve muchos buenos DT como Pepé Santoro o Chivo Pavoni, pero Requena era claro, conciso como nadie. Te convencía”.
Indica: “Personalmente me fue mejor con Jorge Peñaloza, que fue otro DT que me marcó”.
Remarca: “Yo sabía que en algún momento la pelota me iba a caer en el área, y tenía que meterla. Una vez me había errado un montón de goles. Mario me llamó y me dijo: ‘Si vos los erraste, es porque estuviste en el lugar acertado. Ahora esperá que va a volver a caerte la pelota, y metela’. Me dio la tranquilidad que necesitaba”.
Comenta: “En el área tenés que ir con la decisión tomada, porque no hay tiempo para perder. En el momento que llegara la pelota, definía y tenía que convertir”.
Manifiesta:“Yo no hice goles exquisitos, pero hice casi 200 goles en primera. Le dije a un compañero: ‘Vos tirala, que yo me encargo de meterla’. Así jugaba. No hacía goles de rabona, ni de lujos”.
Destaca: “Maricel y mis hijos Bernabé y Delfina se ríen porque una vez hice un gol en Racing que al arquero se le escapó la pelota en un centro de Walter Obregón, y yo la empujé. Me dice Bernabé: ‘siempre con la cañita de pescar’, pero ganamos 1-0 ese partido”.
Recalca: “El goleador va a buscarla siempre. Es parte del olfato. Siempre hay una posibilidad. ‘Chacho’ Peñaloza decía que las hormigas le podían comer los tapones, y se patina un defensor”.
El primer título en Alumni
Explica: “Cuando yo llegué a Alumni, estaban por irse Santoni y Arbarello a Belgrano. Agarré ritmo y empecé a jugar. Lástima que ya se habían ido. Con Marcelo jugué un torneo del Interior con Molina”.
Resalta: “En 1993 fui campeón en aquel equipo de José Pisaroni”.
Señala: “No cobrábamos, pero ganábamos. Jugaban Rena, los Sachetto, Bravín, Villegas, Cardozo, Sergio y Gustavo Miranda, Amarilla, Toscano, Delfino, Españón, Zabala. Le quitamos la punta a Sportivo goleándolo en San Francisco, y fuimos campeones en Córdoba contra Racing”.
La segunda vuelta en Alumni
Brusa explica: “Jugué el torneo Provincial en Alumni, cuando le ganamos a Estudiantes de Río IV, pero no pudimos con Juniors, donde jugaba Amuchástegui”.
Precisa: “Tenía dolores en la rodilla y no podía ni caminar. A mitad de año empecé entrenar en Alto Alegre. Hipólito le encontró la vuelta, y en 1995 volví a Alumni”.
Considera: “Empecé la pretemporada en diciembre de 1994 con Gustavo D’Ambrosio. Jorge Peñaloza me quería poner como un enganche, pero le dije que si no jugaba como delantero, prefería esperar en el banco de suplentes”.
Indica: “Fue mi mejor año. Me acuerdo que hacía goles todos los partidos y formé una dupla muy buena con Adrián López. Me casé con Maricel, y ‘Chacho’ me quería hacer jugar al día siguiente. Me llevé un plan de trabajo a Bariloche, donde fui de viaje de boda”.
Remarca: “Ese equipo fue campeón invicto. Incluso jugué 2 o 3 partidos del siguiente campeonato y me voy a Arsenal. Me compró el pase Manuel Patiño, y decían que me iba a Talleres, porque Miguel Ludueña ya tenía todo arreglado, pero Patiño me llevó a Arsenal”.
Destaca: “Previo a ese gran torneo en Alumni, me había desgarrado y seguía jugando. Termina el torneo y Gustavo D’Ambrosio me llevó al gimnasio de Edgar Giuliano. Casi me ahogo en la pileta, pero me dejó como nuevo”.
Acota: “Estaba tan bien que yo todos los partidos sabía que iba a hacer un gol en Alumni. No sé cómo caí en Arsenal, pero Patiño había vendido al ‘Piojo’ López a Europa, y tenía varias opciones”.
Su nuevo club “Arsenal era en ese momento un club chico que los Grondona habían creado, pero ese año estaba peleando el descenso en la B Nacional. Allí conocí a Pedro Catalano, que era el arquero. Debuté a los pocos días contra Los Andes. Me marcó ‘Cacho’ Córdoba, que medía como 2 metros, y yo mido 1,70. El DT era Emilio ‘Yuyo’ Martínez. Fue el DT más ultradefensivo que conocí. Eran 10 para defender y 1 punta”.
Declara: “Roberto Iturrieta era un DT más ofensivo, pero el equipo necesitaba refuerzos y los Grondona trajeron a una banda”.