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"Delvolver a Alumni lo que dio"

José Vilella afirmó: "En el club crecí, me formé, me eduqué, comía, jugaba y vivía. El que conoce a Alumni no se va más, porque es una familia. Nací en Villa Aurora, dejaré al club sin deudas, listo para relanzarlo y llegar a mil socios"

“Alumni está saneado, listo para que la nueva gestión pueda relanzar al club con una mirada más empresarial. La campaña de socios es un éxito”, dijo.

 

José Vilella es el presidente de Alumni y tenía una historia muy particular para contar sobre su pasión por el “albirrojo”.

En el 153° Aniversario de Villa María, el titular del “equipo de la ciudad” no podía faltar, y precisamente la nota se hizo en el “Día del hincha de Alumni”, en homenaje al natalicio del “Pato” Cortez, ese hombre que con su trompeta levantaba a toda la tribuna.

El corazón enorme de Vilella por el club grafica especialmente el sentir del hincha de Alumni, y el de un villamariense agradecido a la ciudad, a su club y a la vida. “Soy feliz en Villa María. Me gusta viajar por el país, pero no ir al exterior, donde pierdo sentido de pertenencia, y hasta me molesta tener que depender de los extranjeros para comunicarme y moverme. Mi libertad no la condiciono, nunca fumé, me cuido con las comidas y con la calidad de vida. Alumni es lo único capaz de cambiar el ritmo que llevo, me hace volver tarde de una cancha, o de los viajes para ir a verlo”.

Siempre colaboró con el club de sus amores, pero sólo ocupó cargo en las difíciles. “Mi gran amigo Luis ‘Lechuza’ Damiani me vino a buscar para que presidiera la lista hace 4 años, y por supuesto que no tenía opción a decir que no”.

Agrega que “el club estuvo en una situación difícil, y había poca gente como en todos los clubes. Me pidió hace 2 años que continuara en la presidencia, y aunque ya no seguiría Sergio Hidalgo como vice, esta vez le dije: ‘Acepto sólo si vos sos mi vice’. Acá estamos, con un club que no tiene deudas, que no eran pocas (más de 1 millón de pesos cuando asumió), y aunque no pudimos devolverlo a los torneos nacionales, desde la Liga va volver al lugar que se merece”.

Insistió en que “hoy se prorrogó mi mandato por la pandemia, que no permite realizar la asamblea. Me alegra ver que Adrián López volvió, y que va sumándose gente. Es un empresario reconocido el ‘Panadero’, tiene esa visión que me falta, contactos, conocimiento y amor por el club. Van a armar una comisión que arrancará sin deudas, con una Subcomisión de Obras que es espectacular con el amor que trabaja, un predio en impecables condiciones, con una pareja que lo cuida bárbaro, con una sede para poder crecer, y cuatro departamentos del club que cubren los costos fijos. No me gusta dar pasos grandes, pero sí firmes y ordenados. Es lo que hicimos”.

Pocos hubiesen puesto una escritura de su casa en riesgo por abonar deudas de luz o agua del club. El sentimiento de Vilella, Damiani y un grupo de silenciosos compañeros, le renovó la vida a un Alumni que “ahora tendrá gente capacitada para darle una mirada empresarial, y la acompañaremos desde el lugar que nos necesiten. No nos iremos nunca de Alumni, como no se fue ‘Tono’ Daer, como hasta el último día de sus vidas estuvieron Daniel Esper, Iván Miranda, ‘Lalo’ Rodríguez, Elio Hidalgo, ‘Negro’ Fonseca. Somos de Alumni, y nada se compara con nuestro querido club. Somos una familia, y por eso tantos jugadores que vinieron de afuera se quedaron a vivir y siguen como Juan Cardozo o Agonil en la actualidad”.

Casado hace 43 años con Mary Pulisich, tiene 3 hijos: Yanina, Vanesa y Mayco. “Tengo 69 años, y desde los 11 que estoy en el club”.

Recordó a “aquellos presidentes como el doctor Vera, ‘Falo’ González, pasando por ‘Lalo’ (Rodríguez) y Daniel (Esper). Pasaron tantos tipos que hicieron tanto por el crecimiento de nuestro club”.

Insistió en que “en un lugarcito de la historia estaremos. Recuerdo el gol más rápido de la historia: lo hizo ‘Nene’ Miranda y yo asistí sacando del medio en el inicio de un partido contra River Plate. Lo vio adelantado a Rodríguez en nuestro ‘Fortín de Villa Aurora’. El ‘Animal’ le pegaba fuerte a la pelota y me dijo, tocámela que está ‘Mingola’ adelantado. Pasó un segundo y la pelota estaba en la red. Ese día empatamos 1-1, pero fue el gol más rápido de la historia”.

Un sentimiento para un libro

Vilella asegura que “tengo para hacer un libro con todas mis vivencias en el club. Lo voy a hacer. Me fui del club en 1976 porque tuve una diferencia con el DT Hernán Ríos. Hablé con Elio Hidalgo, y me mandó a hablar con ‘Lalo’ Rodríguez para que me convenciera, pero le dije: ‘Me voy, pero nunca voy a jugar en contra de Alumni’. Y nunca lo enfrenté. No hubiese podido enfrentar a Alumni”.

Señaló que “yo me crié y me formé como hombre en el club. Vivía en el club, comía en el club. Mi vida pasó por el club. Viví jugando a la pelota y nunca agarré un cigarrillo, ni aprendí a tomar. Quiero dejar algo para ofrendarles a mis hijos, para que sepan cómo me crié en un club como Alumni”.

Agrega que “siempre viví en el barrio Villa Aurora, salvo ahora que estoy pegado, porque vivo en el San Martín. A los 12 años ya jugaba en la quinta. Augusto Carpené los llevaba a Sarmiento, pero yo vendía escobas, y me metía en el club Alumni todo el día. Construí una vida muy sana, y Dios me regaló una familia muy linda, tres hijos bárbaros y cuatro nietos”.

Destacó que “puedo hablar desde los bufeteros, dirigentes, hasta los jugadores y los hinchas”.

Reconoce que “mi pelea con Hernán Ríos no tenía vuelta atrás. Me fui a Unión de Morrison, Independiente de Pueblo Italiano, Altos de Chipión, Sarmiento de Idiazábal, pero nunca jugué contra Alumni”.

Agregó que “no hubiese podido. Los tiempos cambiaron, pero yo debuté a los 17 años y jugué en grandes equipos que ganaron muchos títulos en esa década del 70”.

Aseguró que “yo debuté porque ‘Campana’ Martínez se fue a Lavalle. Y me tocó jugar con ‘Ratón’ Martínez, ‘Perro’ Alaniz, ‘Cordobés’ López, ‘Nene’ Miranda, Rubén Miranda, Veronese. El que no metía no jugaba en esos Alumni”.

Remarcó que “me estaba por casar y le dije a Elio Hidalgo que quería que me prestara o vendiera, porque no iba a funcionar con la forma de ser de Hernán Ríos. No vivía del fútbol, pero empecé a ganar buena plata en los pueblos, y a dejar amigos desde 1976 en Idiazábal. Después fue difícil volver”.

Resalta que “me inicié en el potrero de la calle Martín Fierro y Pasaje Pasteur en Villa Aurora. Entre San Luis y Santiago había un campito, y allí empecé. Jugué en el baby para Baby Boys y Olarcito en los torneos que hacía Rivadavia. Me acuerdo que jugaban ‘Pepona’ Reinaldi, ‘Cacho’ Ferreyra, ‘Cachulín’ Márquez que fue referente de Sarmiento, Felipe Gutiérrez y ‘Chiche’ Echeverría. En mi equipo jugaba ‘Sapo’ Ismael Arce, con quien fui inseparable hasta la primera de Alumni”.

Su anécdota más recordada es cuando “saltábamos la tapia y nos metíamos a la cancha de Alumni. El canchero nos tiraba los perros, y había que tirar la pelota a la calle, y luego saltar los 2 metros de tapia con los perros mordiéndote los tobillos”.

Recuerda que “en la quinta tuve a ‘Chichín’ Sotto como DT, Loudet, ‘Gringo’ Lorenzo Ruidavets hasta la primera con Arce, Bertino, Liai, Roach, Sosa, Carrizo, Tello y esa camada. Jugué 6 o 7 años en primera, y ellos se quedaron en el club. Yo no pude por Hernán Ríos”.

Sobre sus trabajos dijo que “aprendí el oficio de bobinador. Tuve un taller 20 años. Íbamos al Rancho después de entrenar, y era nuestra sana salida nocturna, a tocar la guitarra y a cantar”.

Agrega que “la familia vivía en el club, y el club era una familia. De pronto se inventaba un asado, una gallina y se comía puchero. Cuando llegabas a Alumni, no te ibas más. Por eso tantos jugadores de afuera se quedaron a vivir en la ciudad”.

Llegar a Alumni para quedarse

Destaca que “Alumni es un sentimiento. Me hizo sentir parte de su vida. Hoy estamos haciendo la nueva campaña de socios, y hay gente que vive en Estados Unidos o en el exterior y se quieren sumar como socios. El que conoció a Alumni, se quedó. No se va más”.

Insistió en que “pasaremos la pandemia y llegaremos a los mil socios. Ya vamos por los 300 y recién empezamos. Alumni va a darle más que fútbol a su socio, pero hoy necesita que se sumen. Crecerá en actividades deportivas, tendrá su pileta. No hablo de vender la sede, porque siempre pienso en comprar. Prefiero dar pasos cortos, pero seguros y ser ordenado. Así hemos dirigido, y el club hoy está saneado para relanzarlo y crecer”.

Enfatizó que “Alumni fue poner y poner. En la cancha yo siempre puse, y afuera también. Gané 3 campeonatos, y hace pocos días me alegró ver al ‘Huesito’ Orsi, que ya pasó los 90 años. Me dirigió en aquel equipo que jugaba ‘Tatá’ Requena. Los rivales en la Liga sabían que venir al ‘Fortín’ era llevarse 2 o 3 goles. No nos ganaba nadie”.

Sostuvo que “con Alem jugábamos clásicos bravos. Ellos tenían a Pablo Bufarini, que era un exquisito jugador, Ampoli, ‘Pelado’ Peleza, Pagani, ‘Chancha’ Pereyra, ‘Beto’ Schibli. Metíamos todos en esos clásicos a cancha llena. Me acuerdo que ‘Bava’ Forgione era el árbitro de Alem, y nos metía miedo. Nosotros teníamos al ‘Oso’ Luján, que era muy de Alumni. Pero si todos metían y nadie lloraba, el arbitraje era leal y parejo”.

Agregó que “el último partido de la Liga que jugué para Alumni fue en aquella final de 1975 contra Alem. Ganamos 2-1 con goles de Liai y Porporato. A Schibli le anularon un gol. Plaza Ocampo estaba llena. Guardo ese recuerdo y fotos en mi corazón. Espectacular”.

Destaca que “Alumni llenaba todas las canchas de la Liga. Fue una época dorada. Por eso siempre digo que hay que devolver al club todo lo que dio, y me dio”.