El título 23 de su gran historia, que lo afirma como el más ganador de su Liga, llegó con nuevo presidente y un proyecto que apuesta fuerte a sus divisiones inferiores.
Aunque el hincha siempre exige títulos, y reclama jugar torneos nacionales, el “fortinero” debía empezar por mandar en casa. Ante 3.000 personas, acabó con la racha adversa en instancias decisivas que arrastró en los últimos años, y de la mano de Gastón Moyano recuperó el trono en su tierra.
Habían empatado 0-0 en El Monumental estadio de Asociación Española, y aunque al “diablo rojo” le quedó la espina por aquel gol anulado a Maximiliano Esquivel, esta vez ni su temible goleador pudo salvarlo.
Es que Yrigoyen puso toda la carne en el asador, pero no le alcanzó. Recuperó a su experimentado arquero Montiel, y regresó tras cumplir la sanción Conchillo.
Sin embargo, Alumni tenía más, pese a las dolorosas bajas de Kranevitter, Caler, Nery Leyes y Facundo Molina. Invirtió para ganar.
La pegada de Valentín Giraudo fue determinante para irse al descanso con una mínima diferencia. Quien había dispuesto de la única ocasión en el partido de ida, esta vez no falló con un formidable tiro libre, que ejecutó contra el poste izquierdo de un estático Montiel, que nada pudo hacer para evitar el 1-0.
Iban 41’, en los que Alumni fue, pero no hería. Ir no es llegar. Quería, pero equivocaba los caminos, y apenas insinuaba un dominio territorial que no trasladaba al marcador. Faltaba peso en el área, pero lo tuvo durante todo este torneo, adentro y afuera del campo.
Ayer, su negocio estaba por izquierda, donde Tejeda desnivelaba con sus proyecciones, pero desvió el primer intento (12’), y luego se conectó con Giraudo, para permitirle a Molina terminar con un centro cerrado y desviado (21’).
Yrigoyen le había anunciado con una buena contra Esquivel, que terminó abasteciendo a Berazategui, que elevó a los 5’, que tenía un plan, y lo podía complicar.
Primero, Morales le tapó las bandas, para que Tejeda no hiciera más daño por izquierda, ni Peñaloza por derecha, con Gómez y Berazategui prestos a ayudar a sus laterales, que con una firme línea de 4 contenían a los delanteros.
Cuando Yrigoyen lo forzó a atacar por el medio, Monetto encontró el único atajo al unirse con Giraudo y abastecer a Barolo, que definió a las manos de Montiel (29’). Faltaba punch, y parecía que había regalado un tiempo, porque el “diablo” metió la cola para esperarlo en la Plaza, y de no ser por la falta de Fernández contra Barolo, y esa estupenda ejecución del tiro libre de Giraudo, se salía con la suya.
Pero Yrigoyen dejó de pensar en el árbitro cordobés Leandro Domínguez (aquel que no cobró por mano de inmediatez el gol de Esquivel), y sin esperar una mano de Mariano Peñaflor, salió decidido a empatar el partido en la segunda mitad.
Alumni le hizo saber que no iba a retroceder, y con una conexión entre Molina y Trepat, forzó a actuar a Montiel (4’). Yrigoyen debía atreverse más, no le alcanzaría con poco, pero no dejó de intentar con el pelotazo largo y cruzado para sus delanteros.
Cuando a los 8’ peinó Bustos y Maximiliano Esquivel quedó mano a mano ante Scalzo, el máximo artillero del campeonato definió suave a la izquierda para empatar.
Iban 8’, y el 1-1 ya no conformaba a ninguno. Morales arriesgó excluyendo a un defensor (Conchillo) por otro delantero (Mendoza) para jugar como volante por derecha.
Para enfrentarlo, como volante izquierdo ingresó otro punta en Alumni (Martini) por un volante (Monetto), y Gastón Moyano le sumó a otro enganche Juan Galleguillo (por Trepat) para lanzarlo junto a los dos delanteros (Barolo y Molina).
Ambos vaciaron el cargador, y Alumni tenía más balas. Había invertido mucho más para ganar, para ser campeón en este torneo.
Cuando los dos soltaron amarras, Esquivel seguía complicando a la defensa de Alumni, pero le faltó compañía, más volantes que le llegaran para definir el duelo.
En cambio, a Alumni le latió el “Zurdo”. Juan Pablo Galleguillo (refuerzo de último momento al igual que Martini) se atrevió a más, encaró y pasó hasta el área, donde su hermano Agustín lo derribó. El árbitro Mariano Peñaflor dudó, pero al final cobró penal.
Juan Pablo Galleguillo lo ejecutó con clase a la izquierda de Montiel, y selló el gol del campeonato (31’), en el que se sumó a mitad de camino y a duras penas.
A la final le restaba un cuarto de hora en la que Yrigoyen vendió cara la derrota, pero era tarde. Ingresaron el último delantero (Mariano Fernández) y el último volante de creación (Fossi) que Morales tenía en el banco, pero ni con los ahorros de todo el torneo le alcanzó.
Alumni se protegió con el ingreso de Lorca (un quinto defensor) por Molina (un punta), y defendió los últimos pasajes con otro volante de marca (Bruno Rodríguez) por su “10” (Giraudo), que ya había pagado con gol su cuota de desequilibrio.
El “diablo” había metido la cola, pero el “Zurdo” le latió a Alumni, que defendió con uñas y dientes la mínima diferencia, y cuando Esquivel elevó la última que le quedó en el área, y Agustín Galleguillo cabeceó de pique al piso el último centro al área, y encontró las seguras manso de Scalzo en el medio del arco (48’), Alumni supo que el sufrimiento había terminado.
Ganó el mejor del torneo. Alumni dejó de perder campeonatos que parecían ganados, y de festejar antes de tiempo torneos en los que la pelota pegaba en el palo y salía.
Con nuevo presidente (César Piccinini), nuevo proyecto (más inferiores propias, y menos jugadores foráneos), puso lo que tenía que poner para recuperar a Galleguillo y Martini cuando se caían soldados de la talla de Molina o Kranevitter, y por esa inversión que valió oro, soltó el grito atragantado desde 2022, para dejar de ser un cuento “Chino”, y pasar a cumplir un sueño de la mano del “Chino” Moyano.
Alumni vuelve a ser el mejor de la Liga, y mandó al demonio a un duro “diablo”, que metió la cola, pero no pudo con todo el peso de la historia del “fortinero”, que reina en su tierra.
Alumni formó con Jonathan Scalzo; Patricio Peñaloza, Agustín Bencivenga, Federico Falco y Franco Tejeda; Martín Trepat, Matías Mandile, Francisco Monetto y Valentín Giraudo; Matías Barolo y Fernando Molina. DT Gastón Moyano. En el ST ingresaron 20’ Juan Pablo Galleguillo y Román Martini por Trepat y Monetto; 36’ Tomás Lorca por Facundo Molina; y 45’ Bruno Rodríguez por Giraudo.
Hipólito Yrigoyen alistó a Fabián Montiel; Marcos Fernández, Fabián Martínez, Agustín Galleguillo y Lucas Conchillo; Marcos Gómez, Ignacio Lamberti, Daniel Berterame y Pedro Berazategui; Maximiliano Bustos y Maximiliano Esquivel. DT Mauricio Morales. En el ST ingresaron 17’ Braian Mendoza por Conchillo; y 40’ Mariano Fernández y Leandro Fossi por Bustos y Marcos Fernández.
Arbitró en Plaza Ocampo Mariano Peñaflor con Dalma Pérez y Emiliano Martino. Cuarto juez: Ezequiel Carrizo.
En la final de Reserva, Alumni goleó 6-0 a Hipólito Yrigoyen (lo había vencido 1-0 en la ida, con gol de Valentín Caballero, de penal) y se consagró campeón con dos conquistas de Benjamín Domínguez, dos de Juan Pablo Jaimes, y otros de Lucas Casas y Valentín Caballero.