Entrenador: El "Zurdo" López desde Colombia y la cuarentena en el país cafetero
Leyenda, emblema, referente, bandera y cualquier sinónimo que se le quiera agregar. Miguel Angel Lopez nació en Ticino pero tiene un fuerte arraigo con Villa María. Como jugador y entrenador ganó todo, ídolo de Independiente y transformador del fútbol colombiano. Desde Barranquilla, Colombia, a los 78 años y con mucho recorrido sobre sus espaldas, repasa junto a Puntal Villa María toda su carrera y deja sus sensaciones respecto al virus que pone en vilo al mundo: “Son momentos muy difíciles que vive el mundo.
Particularmente donde vivo es una zona muy calurosa y la información dice que es menos riesgo, por lo que hay mucha gente que no se cuida lamentablemente. Otros, como yo, tomamos los recaudos que sugieren los médicos y nos quedamos en casa para evitar el contagio”, comenta el astro.
-¿Sigue lo que pasa en Argentina y en particular en Ticino o Villa María?
- Sí, por supuesto. Por lo que espero que en mis queridos Ticino y Villa María no haya problemas serios de coronavirus y que esto sea solo un momento de disgusto en nuestras vidas para que valoremos más los momentos de felicidad cuando tenemos salud plena y que podamos compartir con la familia y amigos. Un Hombre del Fútbol El “Zurdo” es un trotamundos alrededor de la redonda.
Desplegó toda su sabiduría en varios países, pero para llegar a ser una personalidad destacada y que sea elogio permanente del propio Diego Maradona, hubo un inicio, un comienzo en el pago chico y al respecto comentó: “En Villa María jugué para mi querido Unión Central hasta que vino a buscarme Universitario de Córdoba; a mí mucho no me convencía porque también tenía la propuesta de Sarmiento de Leones, que me pagaba más. Pero, el entonces presidente de la Liga Villamariense, don Víctor Arguello, me aconsejó ir a la “U” porque iba a tener mejor carrera, y además recuerdo que me dijo que se jugaba un asado que llegaba a la selección. El tiempo le dio la razón a Don Víctor, recuerda López.
-¿Y cómo siguió esa principiante carrera de fútbolista?
-Después de dos años en Universitario, me tocó el servicio militar en Junín, jugué para Sarmiento de Junín, donde salimos subcampeones y allí me contrató Estudiantes de La Plata. En el “Pincha” jugué tres años. De La Plata me fui un año a Ferrocarril Oeste, donde a los 10 meses me compró River Plate junto a Carlos “Chamaco” Rodríguez. Luego de mis tres años en River Plate, me compró Independiente.
-¿Independiente qué significó en su carrera como jugador?
-Estuve en la época gloriosa del “Rey de Copas” durante 5 años. Ganamos todo. El reconomienciento hasta hoy de los hinchas es muy gratificante y emocionante. Corría el año 1975 y luego de transformarse en una gloria del “Rojo”, el “Zurdo” pasó al fútbol del extrajero donde formó parte del plantel de Nacional de Medellín en Colombia.
Sobre su paso como jugador en el país cafetero, el nacido en Ticino comentó: “En Colombia terminé mi carrera después de jugar dos años y consagrarme campeón. Me sirvió mucho porque luego del retiro volví a Argentina para realizar el curso de Director Técnico y mientras cursaba dirigía a Alumni”.
-¿Cuál fue su mejor versión como entrenador?
-Mi época más brillante fue cuando me tocó dirigir al equipo donde jugaba Diego Armando Maradona. Me contrató Argentinos Juniors así que pegué ese salto de Alumni a Argentinos Juniors. Haber trabajado y estado con el “10” fue una gran experiencia para mí y creo que para él también fue importante tenerme como entrenador (risas). Diego siempre lo tiene presente y hasta hace apenas unos días, el 1 de marzo, le dedicó un posteo en su cuenta de instagram por el cumpleaños y lo hace cada vez que le preguntan por el “Zurdo”.
Luego de aquella primera experiencia como DT de Argentinos con Maradona, al “Zurdo” le tocó la primera experiencia en su querido Independiente y luego Boca. Del Xeneize pasó a Junior de Barranquilla y de nuevo a trabajar fuera de Argentina: “Allí empezó mi profesión a alternarse con equipos que conduje en México, como América (con quien logré 3 veces el campeonato) y también Chivas de Guadalajara (curiosamente el principal rival de América). De Barranquilla al Mundo Mientras estaba en México, me contrató el Club Junior con quien salí campeón en el 2004, y al cual dirigí en 7 ocasiones, una de ellas interrumpida al tener la segunda oportunidad de dirigir Independiente en el año 1995, donde logramos salir campeones de la Supercopa como primer equipo que dio la vuelta olímpica en el sagrado Maracaná. Además de Colombia, Miguel Angel dejó su huella en Arabia Saudita, Badajoz de segunda división de España, Barcelona de Ecuador.
Un verdadero trotamundos de la pelota que es reconocido en el mundo pero que cada tanto regresa al pago chico para despuntar la sabiduría y colaborar con su querido “fortinero”.
-¿Qué significó Alumni en su carrera?
-Siempre será algo muy especial para mí. Ahí y en Villa María, el fútbol que llevo en mi sangre por vocación se fue transformando en pasión y con el tiempo inevitablemente en adicción. La felicidad que me otorgó mi profesión fue a costa de estar lejos de mis raíces, afectos de amigos y familia. Por lo que está claro que al estar en Villa María trabajando completo mi necesidad laboral y afectiva.
-¿Qué recuerdos tiene de la última vez que dirigió al Fortín?
-La última vez que estuve en Alumni fue por sugerencia de mi sobrino Gustavo D´ambrosio (preparador físico). Recuerdo que me dijo: “Tío, hasta cuándo vas andar a afuera, lejos de todos. Alumni necesita técnico”, y allá fui. La cosa no era fácil porque descendía uno solo y penúltimo era Unión de Sunchales a 10 o 12 puntos. Logramos el objetivo y por diferencias con la dirigencia di un paso al costado recomendando a José “Pistola” Vazquez.
Luego de un extenso recorrido por países y clubes importantes del mundo, el “Zurdo” realiza docencia en las bases del fútbol en Colombia.
-¿Cuál es su función actualmente en las divisiones menores?
-Tengo escuelas de fútbol de diferentes edades aquí en Barranquilla. Disfruto mucho la docencia en la parte formativa, que tanto entusiasma a niños y jóvenes, para tener en el fútbol un proyecto de vida y me hace muy feliz acompañarlos en eso.
-¿Extraña Villa María y Ticino?
- Sí, por supuesto. En Ticino nací, pasé mi niñez y fui muy feliz y en Villa María, dirigí a Alumni, que lo llevo siempre en mi corazón y coseché varios amigos.
-¿Qué mensaje le deja a la gente de Villa María y la región?
- Ante todo, que se cuiden y sean responsables. Abrazo grande a cada provinciano de mi querida Córdoba de parte del “Negro de Caracciolo”, según me decían en Ticino y Miguel Ángel “Zurdo” López a partir de que llegué a Villa María a los 10 años.