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"Los jugadores de Alumni dejaron el alma por el club"

Leandro Escurra cumplió su sueño de atajar en Alumni, en el que había empezado las divisiones inferiores. Fue campeón en la Liga y en el Interligas 2001, pero su historia comienza cuando lo fue a buscar Mario Requena en 1997.

Destacó: “Requena es el Bielsa de Villa María, por su estilo y por estar adelantado en la forma de trabajar. Un educador. Nos dejó una enseñanza. Un señor, con el que era un placer hablar de fútbol, entrenar y aprender para la vida”.

Resaltó: “No había entrenadores de arqueros y en Alumni tuve la suerte de que Mario me enseñó y luego también Pisaroni, que conocía el puesto. Competía otra vez con Fabián Pfaffen”, dijo.

Señaló: “Acepté ir a préstamo a Yrigoyen para el Argentino B. Fue otra linda experiencia con Gustavo Bomprezzi como titular. Llegamos lejos y volver a Alumni con esa experiencia me sirvió para remarla. Alumni venía invicto, pero tras un partido que empatamos con Las Palmas 2-2 me llamó Pisaroni y me dijo que me tocaba jugar contra Racing de Córdoba en la Plaza. Ese día estaban los Redonditos de Ricota en Villa María. Le ganamos 2-1. Un gol de Albornoz”.

Agregó: “Me dio continuidad Pisaroni y Alumni siguió puntero e invicto hasta la última fecha, cuando viví la decepción más grande en el fútbol. Perdimos 2-1 sobre la hora con Bella Vista en El Pocito y nos ganaron el campeonato en 1998. Explotaba la cancha y salimos porque perdimos”.

Remarcó: “Alumni entrenaba como para jugar Nacional B. Era un equipo profesional y, aunque no se pagaba de la misma manera, era un nivel más avanzado que las Ligas el que había en Córdoba”.

Recalcó: “Alumni siempre entrenó para jugar torneos superiores. Era para nivel profesional. Pero ese grupo amaba Alumni. Yo tenía un buzo al que le pegaron la publicidad de 3 sponsors diferentes. Las tapaban una con otra”.

Aclaró: “Alumni vuelve a la Liga en 2000 y me llamaron Gustavo Miranda, Marcelo Santoni y Claudio Aris en diciembre. Alumni no iba a hacer fútbol en 2001. Nos juntamos varios jugadores del equipo subcampeón de 1998”.

Precisó: “Volvió José Pisaroni y se armó un plantel tremendo para jugar el Interligas 2001”.

A pura pasión por el país y Uruguay

Ejemplificó que “se formó un equipo de amigos e hinchas. Eso es lo que más hay que valorar de esos jugadores que iniciaron una seguidilla de 3 títulos consecutivos”.

Puntualizó: “Alumni no tenía dirigentes, no iba a hacer fútbol, ya que Argentina estaba en llamas en 2001. A esos jugadores de Alumni nos clavaban un puñal en el corazón. No había plata, pero hicimos una gran pretemporada y ganamos el Interligas. Había 50 jugadores”.

Manifestó: “No sólo se ganó el Interligas, sino también la Liga. Y luego jugamos en 2002 en la Liga, en la que salimos campeones; el Argentino B, en el que llegamos lejos, y una gira por Uruguay”.

Mencionó: “A Uruguay no pude ir por mis estudios, pero al mismo tiempo jugábamos el Argentino B y recién perdimos en San Juan, con Independiente de Villa Obrera, que nos robó un partido que ganábamos 1-0 y me hicieron dos faltas en los goles”.

Detalló: “A ‘Laucha’ Brusa el arquero le hizo un penalazo cuando estábamos 1-0. Nos echaron 3 jugadores y les dieron 1 año”.

Subrayó: “Ese equipo puso el alma. Fue un grupo de amigos que casi ad honorem levantó un club. Todos podíamos ir a otros clubes de la Liga a recibir un dinero. Varios eran de otro nivel en ese equipo y varios fueron campeones luego. Incluso otros que se quedaron llegaron con Pedro Catalano a instalar a Alumni en los torneos permanentes de la AFA”.

Consideró: “Fue un caso único el sentimiento de ese grupo por el club. Luego conocí la Liga Bellvillense en Unión de Morrison y en Bell, donde cerré mi carrera en 2005 atajando 7 penales en un torneo. Me dirigieron Tocalli y Fiandino. Mis padres, Pocholo y Mary, fueron a verme a todos lados con mis hermanos Horacio y María Alba. Terminé mi carrera y me casé con Soledad Bergese, que tiene 3 hermanos futbolistas, y tenemos 2 hijas: Azul y Dolores. La familia es clave para el jugador”.