"Mentalidad ganadora y trabajo"
Gastón Moyano es un “9” de área que entiende el juego como pocos, y aplica su sabiduría al servicio del equipo.
Llegó a Villa María por primera vez en 2005, para reforzar a aquel equipo de Alumni que había perdido la final ante San Martín de Tucumán, equipo en el que había jugado.
“Chino” Moyano fue dirigido por Jorge Peñaloza, y tras el Clausura fue campeón en la Liga Villamariense y goleador del campeonato.
“Me fui porque ‘Cacho’ Basualdo me consiguió una oportunidad en el Porto de Portugal, donde compartí con ‘Lucho’ González y Lisandro López, Diego, Pepe, Víctor Bahía. No firmé contrato porque no había cupo de extranjeros, y no me salió la doble nacionalidad. Me volví a Alumni”, recordó.
Allí lograría el ascenso con el histórico equipo dirigido por Héctor Arzubialde en 2006, y convertiría dos goles, uno en el inolvidable 5-0 ante Juniors en Plaza Ocampo.
Recuerda que “Alumni me abrió la puerta para mi carrera posterior. Yo me había formado en River Plate, Newell’s y Banfield, donde compartí pensión con Carlos Herrera, Martín Erregarena, Pablo Suárez, Leonardo Vázquez, Bruno Conti, Alejandro Salinas y Cristian Fernández. Me la hicieron fácil cuando vine a Villa María”.
Destaca que “terminamos a mitad de tabla en el Clausura 2005 en una zona complicada, en la que jugamos con Central Córdoba y Mitre de Santiago, Policial de Catamarca y Sportivo Belgrano”.
Recalca que “Peñaloza siempre me dio una mano. Para la Liga se acomodó con un puñado de jugadores entre los que estuvimos José Yocca, Luciano Theiler, Juan Barrera y Ezequiel Carassai. Se sumaron chicos que crecieron mucho como Luciano Antonino, Lucas Damiani, Mayco Basualdo, Fernando José, Emanuel Rébola y Rodrigo Aguirre. Fui el goleador”.
Insiste en que “fuimos campeones porque ganamos los últimos 11 partidos. Dependíamos de Colón, y lo pasamos en la última fecha”.
Entiende que “ese torneo en la Liga me dejó abierta la puerta para volver a Alumni en 2006. Había jugado en San Martín de Tucumán, que estaba en su Liga e inició con Carlos Roldán una serie de ascensos hasta llegar a Primera A. Yo fui parte de su primer título en la Liga tucumana, donde me llevó por haber sido goleador con All Boys”.
Destacó que “eso fue en 2004. Luego jugué el Argentino B vip en San Martín. Y allí conocí a Alumni. No imaginaba que podía armar semejante historia en Villa María”.
El inolvidable ascenso de 2006
Moyano dijo que “venía con una vida nómade. Jugué en 30 equipos en mi carrera, pero en Villa María conocí a mi primer mujer y tuve a mis dos hijos: Benjamín y Felipe”.
Remarcó que “es muy difícil que el ‘9’ pueda permanecer mucho tiempo en un club, porque vive del gol. Si no los hace, se tiene que ir. Si los hace, lo vienen a buscar con propuestas muy tentadoras”.
Destaca que “si bien me fui varias veces, volvía. Me instalé en 2012 definitivamente en la ciudad”.
Señala que “mi hijo Benjamín nació cuando Alumni le ganó 3-0 a Sol de América la semifinal del torneo en el que ascendemos. Fue en Formosa. Recuerdo que viajé 12 horas sabiendo que iba a nacer mi hijo. Llegué al mediodía, y a las 14 horas nació Benjamín en mayo”.
Alumni ascendió al Argentino A, y el recuerdo va de la mano. “En cada cumpleaños de Benja, me viene a la memoria ese ascenso. Él cumplió 15 años, y parece que fue ayer ese festejo con las calles colmadas de gente recibiéndonos”.
Remarca que “con José Yocca nos toca reforzar ese equipo dirigido por Arzubialde. Yo volvía de Portugal, y Alumni me permitió jugar en la Liga para entrar en ritmo. Luego jugué el Clausura en el Argentino B, y me toca hacer un gol justo en la final contra Juniors”.
Mencionó que “se fueron varias figuras, pero quedó ‘Diablo’ Monserrat, y había un gran equipo, que atacaba en todas las canchas. Yo fui suplente de ‘Falucho’ Herrera y Alexis Olivera, que se cansaron de hacer goles”.
Aclara que “daba gusto jugar en ese equipo, porque jugaba bien, y era un equipo ganador. íbamos a Río Cuarto a ganar. Jugamos en Arroyo Seco, Las Parejas, Chaco, San Nicolás, San Luis, Salta, Córdoba y siempre atacábamos. Se nos dio el ascenso, pero además en ese vestuario aprendí muchísimo”.
Destacó que “con Olivera nos tocó hacerle el laburo sucio a ‘Falucho’ (Herrera), que fue el goleador y se mantiene siendo goleador en Federal A. Patea fuerte con las dos piernas, y cabecea más fuerte. Yo lo conocí en Banfield, es guapo y te mata. Es un año menor que yo, pero jugaba conmigo, Dátolo y Cvitanich en Banfield”.
“La épica de Arzubialde”
Destaca que “todos le jugaban a muerte a Alumni, porque tenía a esas figuras que se habían ido: ‘Tota’ Medina, “Beto’ Carranza, ‘Beto’ Fernández. Era un incentivo jugar contra el ‘Diablo’ Monserrat. Yo lo disfruté mucho, y me enseñó mucho adentro y afuera de la cancha. Soy observador, y aprendía desde cómo manejarme con un DT, con un dirigente, con un periodista, con un mozo. Le agradecí”.
Destacó que “jugamos clásicos a cancha llena con Estudiantes, Chaco For Ever, Central Norte, y la Plaza estaba colmada siempre. Ese equipo se potenció porque compitió con grandes equipos, que nos forzaban a ser cada vez mejores”.
Señaló que “en el ambiente revoloteaba que Alumni no ascendía, que ya había perdido con Candelaria y Gimnasia y Tiro. Perdimos esa final con Central Norte en los penales, pero con Juniors fuimos una máquina. Nos motivó la frase épica de Arzubialde cuando dijo: “Hoy estamos llorando de tristeza, pero en 15 días lloraremos de alegría”. Supo ‘despertar a la bestia’, porque la historia se acabó con el 5-0 en Plaza Ocampo. Nos mentalizó para ganarle al que se pusiera adelante. Es clave lo que dice el DT, nos convenció, fue nuestro mejor partido. Mentalidad ganadora y trabajo”.