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La educación rural afronta desafíos en tiempos de pandemia

Las maestras generan estrategias y contenidos en soporte papel ante la dificultad en la conectividad y también la falta de computadoras y celulares. Una vez a la semana se dirigen a la escuela para hacer entrega de los materiales

La suspensión de clases conllevó a que se generen diversos mecanismos y contenidos para el acceso a la educación desde casa, en su mayoría de manera virtual. Las plataformas educativas y las sociales permiten conectar a educandos con docentes, pero en el marco de la ruralidad, las medidas son excluyentes. En tal sentido, PUNTAL VILLA MARÍA dialogó con la directora y maestra rural Alicia Isaía, de la escuela Fray Anselmo Chianea, ubicada a siete kilómetros de la ciudad.

En la entrevista manifestó que, de las 23 familias, sólo dos tienen computadora y que en muchos casos utilizan dispositivos móviles que permiten el acceso a Internet. Sin embargo, algunos poseen dispositivo, pero no Internet. “Si no llamamos por teléfono quedan excluidos de las actividades. No pueden acceder a ninguna actividad interactiva por Internet”, expresó.

Mencionó que esta realidad es reflejada en todas las escuelas rurales de la zona. Inclusive, detalló que en conjunto con pares pedagógicos llevan a cabo reuniones por medio de las plataformas virtuales. De las videoconferencias participan directoras y la inspectora con la finalidad de acordar la manera en la que continuarán las clases.

Actividades

Frente a la situación del acceso por parte de los niños, las maestras y los profesores del establecimiento educativo optaron por realizar cuadernillos de papel para garantizar la educación de todos los estudiantes. “Desde la inspección nos aconsejan utilizar las plataformas de Provincia y Nación, donde hay actividades muy lindas, pero no se pueden dar, porque son para que los estudiantes las realicen interactuando con la computadora”, afirmó. Ante la imposibilidad, los educadores optaron por generar explicaciones escritas dirigidas hacia los padres, de este modo, ellos podrían acompañar a sus hijos en el desarrollo de las actividades.

Al respecto, Isaía explicó que las actividades y las respectivas explicaciones son anexadas a cada material físico. Enfatizó que es difícil la situación para los padres porque no ejercen la docencia, pero también porque en algunos casos no saben leer o escribir. Además, manifestó que promueven los espacios de consulta para que terminar con las dudas.

Los cuadernillos son entregados cuando Alicia se dirige una vez a la semana a la escuela. “Con estas familias que no tienen conectividad, nos encontramos en el establecimiento. Se dan turnos a los papás para que se dirijan, respetando las medidas de bioseguridad. Los papás llevan las tareas y las revisamos. Allí se provee de insumos para la semana”, detalló. Por otro lado, comentó que los seguimientos a cada familia se realizan por medio de llamados o escribiendo mensajes.

Frente al costo que implican los cuadernillos, Isaía contó que parte de las hojas fueron financiadas por el dinero que lograron recaudar en las dos semanas de clases dictadas y la impresión la realiza ella desde su hogar. En este sentido, confirmó: “La responsabilidad ante todo porque no quiero dejarlos sin la copia, que es lo único que tienen para trabajar”.

En este contexto pandémico y la falta de dinámica áulica presencial, la maestra expuso que las actividades “están enfocadas a que los niños entiendan y puedan desarrollarlas por sí solos. Esto se traduce en un mayor trabajo, por lo que ejercemos mucho más que en tiempo normales”.

Por otro lado, sostuvo que deben adecuar el material porque muchas actividades están enfocadas en una realidad urbana, un ejemplo que dio fue la palabra trolebús. “Nuestra comunidad educativa no sabe qué es. Tenemos que enfocar los contenidos para vincularlos a las realidades de los chicos. Uno tiene que hacer una educación situada donde los niños puedan entender”.

Docencia

“Los chicos no tienen días y horarios, quieren hacer y cumplir. Mandan mensajes preguntando y se los contesto el día que sea y a la hora que sea. Trabajamos todos los días de la semana, es más fuerte que yo, no puedo dejarlos esperar”, exteriorizó la directora.

Toda la dinámica que se desarrolla en la escuela se sustenta por la maestra de jardín, la del primer ciclo y el segundo ciclo, que es dictado por Isaía. También por los profesores de música, arte, inglés, literatura y Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Puntualizó que desde el establecimiento realizan grillas de evaluación cualitativa, basada en la selección de los contenidos y la finalidad de cada uno de ellos. “Ningún número puede dar respuesta a lo que los papás están haciendo y los niños desde su casa, un esfuerzo de todos”, garantizó.

Los cuadernillos son elaborados para cada uno de los alumnos, en ellos la directora entrega las tareas semanales de todas las materias, que una vez finalizadas se comparten por las vías de comunicación quienes puedan hacerlo, y quienes no se las entregan físicamente a Isaía para que las comparta con los docentes.

Respecto a la relación entre padres, maestros y alumnos, afirmó que creció debido a una iniciativa de desafíos por cumplir que involucra a cada una de las partes. “Nos permitió mantenernos unidos, nos damos un recreito, hacer unos bailes o actividades recreativas. Nos reímos un poco y nos divertimos dentro de todo”, alegó.

Panorama

“Soy un poco optimista, espero que después de las vacaciones podamos volver paulatinamente, sin aglomerarnos y con todos los cuidados. Que podamos tener este contacto cara a cara con los niños porque realmente es importante”, concluyó.

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