Walter Torres fue arquero, luego dirigente de fútbol, y actualmente presidente de una de las entidades más prestigiosas y añejas de la ciudad y la región.
Asociación Española era un club reconocido, con fuerte arraigo en las “villas”, y desde el arribo de Torres fue un club con fútbol.
Destaca que “siempre hay un orden de prioridades que establecer en los proyectos a realizar. Ahora, después de la pandemia, será clave ver cómo estarán la gente, los proveedores, el ambiente social y el club para ejecutar obras. Cuando se prendan las luces se verá cuánto quedó lastimada la sociedad, para en 2021 establecer el trabajo a realizar en las obras ambiciosas que iniciamos en todas las tierras del club”.
El titular de la entidad “gallega” consideró que “la ciudad espera por estos proyectos. Debe servir para unirnos, no para el desapego con la sociedad. Los dirigentes debemos pensar más en grande. Si queremos un fútbol mejor, hay que gestar otra infraestructura. Lo haremos más lento, en el predio de 17 hectáreas cercano a la Fábrica Militar. Habrá otro gimnasio grande. Además, los socios nos pidieron más canchas de tenis y pileta climatizada. Lo proyectamos”.
Indicó que “el club debe llegarle a la gente. Es de los socios, y si uno siguiera lo que dice el socio, todos los días estaríamos haciendo obras, porque el socio pide. Sabiendo escuchar y dirigir, lo más importante es entender cuál es cada día la prioridad para el club”.
“Uno pasa como dirigente por el club. Desde 2006 administro los recursos y obras del club. Me paso horas adentro, porque son los sueños y proyectos de los socios lo que estoy administrando. Hay que ser humilde y reconocer a la vieja dirigencia que forjó este club, ver el presente, y abrirle las puertas al dirigente del futuro, que continuará con las obras”, asegura.
Resalta que “lo mejor que nos puede pasar es ver al club lleno de gente. Que esa gente sea feliz y disfrute cada rincón del club, y pase todos los días por el club, tanto los que hacen deportes, o los que vienen por cuestiones recreativas o sociales se deben identificar. Si lo hacen en familia, mucho mejor. Eso es lo que había que lograr. Ese es el éxito de este club”.
“Ver a todo el club, no una parte”
Torres destacó que “es preciso como dirigente estar enfocado en toda la institución, y no sólo en un deporte. Escucho a todos, no a un sector, a una subcomisión, ni tampoco escucho sólo lo que me conviene. Escucho lo que me hace sentir bien, pero también lo que me hace sentir incómodo. No lo puedo ignorar. Me abre la cabeza”.
“No se estudia para ser dirigente, ni hay dos clubes iguales. No se nace dirigente, te tenés que hacer. Y para eso hay que escuchar todo, lo bueno y lo malo. Hace 30 años llegué con el fútbol, pero no transformé a Asociación Española en una cancha o un club de fútbol”.
Añadió que “desarrollé muchas actividades deportivas, sociales y culturales. Pese a que soy un tipo que venía del fútbol, quería una institución grande. Asociación Española necesitaba más gente, y no podía traerla los domingos a ver fútbol y punto. Tenía que llevar gente los 7 días de la semana”.
Indicó que “en vez de 1 actividad, para lograrlo había que tener 10 actividades, y si pudieran ser 20 mejor. Hubo que abrir las puertas, porque el mayor capital de un club es la gente. Cuando un club está lleno de gente, se puede desarrollar en mayor medida”.
“Hoy está el que va a jugar al fútbol, el que patina, el que va a las bochas, el de pelota a paleta, el de tenis, el de la pileta, el que va a gimnasia, el que va al gimnasio, el de frontón, el de tenis, el que va a danzas, el que va a un cumpleaños, el que va a comer. Ese es el abanico que debía tener el club. Que pueda ir toda la familia al club”.
Insistió en que “a eso le llamo ser atractivo. Cuando sos atractivo a toda la familia es más fácil. Hay que darle opciones a la gente para que venga. Desde allí parten las posibilidades de crecimiento, si le das opciones y oportunidades”.
Apostó fuerte “a la familia. Yo no quería un club de hombres. Por eso hace 30 años llegué y formé una subcomisión de fútbol con mayoría de mujeres. Si la mujer venía, sumaba a toda la familia. Ese fue el secreto del éxito del crecimiento del fútbol. No sólo compramos la indumentaria y las pelotas, sino que hicimos la cancha grande, bufé, vestuarios y tapiamos el predio. Arrancamos con el baby, y 4 años después: Primera División”.
“El presidente debe ser el primer trabajador, no un ser supremo. El primero en sacrificarse y salir de la zona de confort debe ser el presidente. Hay que laburar en las buenas y en las malas. Me gustó trabajar en las buenas, y ahora vendrá un trabajo más difícil en las malas. Estoy preparado para eso”.
Con respecto al nuevo predio deportivo comentó: “Soy un apasionado como dirigente. Es una vocación. Vas transitando y vas soñando cosas, y los buenos momentos te van ilusionando. Los malos momentos te deben fortalecer. La fuerza está en ver todo. El crecimiento que se aprecia desde afuera, lo vemos desde adentro a partir de la cantidad de gente. De ser 370, a llegar a 1.500 personas como socios, hace que movilicen sus necesidades, que cada vez son superiores al ser muchos más”.
Aclara que “esto te obliga a querer complacer a todos. Los podés escuchar, te cuentan lo que necesitan. Te piden las grandes obras”.
“Por supuesto que uno también quiere ser más atractivo, y sumar más gente y darle esas obras. Si fuimos 370 y ahora somos 1.500, porqué no pensar en 3.000 socios”.
Manifestó que “no vamos a renunciar a ningún sueño. Nos interesa mejorarle las infraestructuras a los deportistas. Ese es el camino que viene. Si Ricardo Mercadal estuviera vivo, les diría que él también quería este club. Y si Torres no llega, habrá otro que lo hará mejor. Hay una sucesión de dirigentes, pero detrás de un proyecto que se va agrandando. Tengo un tesorero de 30 años: Pablo Margaría, que es espectacular. Hay que crear dirigentes para que el club no tenga corta vida. Sin egoísmos, trazar líneas que continúen. Por eso digo que no terminó mi proyecto, pero tampoco terminará en Torres”.

