Analizan las nuevas demandas de organismos de derechos humanos

En esa línea se inscribe el trabajo de la investigadora villamariense Virginia Morales que aborda al movimiento de Madres de Plaza de Mayo en relación con el neoliberalismo, las luchas feministas y las políticas de género
 
En el año 2010, el sello editorial Eduvim publicó De la cocina a la plaza, un libro de Virginia Morales en el que se aborda la emergencia de las Madres de Plaza de Mayo con relación a “la lucha discursiva en la que la categoría madre se encontró sujeta a una disputa por su significación”. En ese texto, la autora fundamentó cómo se resignificó el contenido del término a través de un recorrido por “los desplazamientos y las tensiones que ponen en evidencia la disputa política”.

La investigadora de Conicet y docente de la UNVM continuó trabajando en el análisis de las configuraciones de las identidades en la Argentina del siglo XX y XXI, y, desde una perspectiva posfundacionalista, desarrolló entre sus líneas de investigación las “reconfiguraciones identitarias de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo” con relación a “los procesos de articulación que estas organizaciones establecieron con otros activismos femeninos y feministas a lo largo de sus más de 40 años de lucha”. 

En diálogo con PUNTAL VILLA MARIA, explicó que fue distinguiendo en distintos momentos sus diferentes reacciones con el Estado, los organismos de derechos humanos y la prensa. “Ahora intento rastrear la forma en que se vincularon las Madres con las asociaciones de mujeres y cómo esas relaciones fueron impactando en sus propias formas de pensarse como Madres de Plaza de Mayo”, agregó.

Asimismo, resaltó la necesidad de “continuar indagando sobre la confrontación que establecen las Madres con el neoliberalismo” a lo que consideró como “un aspecto de su activismo que suele quedar desatendido por los estudios sobre memoria, pero que ocupa un lugar central para reflexionar sobre la vinculación entre el pasado reciente y el presente, como así también sobre la persistencia de la lucha por los derechos humanos iniciada durante la última dictadura y los nuevos horizontes en los que se inscribe”.

Un tema fundamental en la investigación es la resistencia del movimiento a la implementación de las políticas neoliberales. 

“La consigna ‘la falta de trabajo es un crimen’ que levantan los jueves en la plaza aparece como expresiones que asocian al neoliberalismo con hambre, desigualdad, pobreza e impunidad”, explicó. 

En tal sentido, remarcó que en la lectura de Madres el neoliberalismo trasciende a los gobiernos y las coyunturas, porque es entendido como “un régimen de desaparición de las vidas” en el que “ciertas vidas pueden formar parte de la comunidad” y otras no. 

“El neoliberalismo necesita deshumanizar, en eso la exclusión no es solo ser pobre en términos del Indec sino no poder llevar adelante una vida, es estar en un estado que para ellas es la muerte, porque no es nadie para el sistema”, desarrolló. 

A partir de esa relación, el Movimiento de Madres de Plaza de Mayo comenzó a hablar de “los desaparecidos del sistema” y se convierte en una referencia para otros movimientos que encuentran en él una legitimidad construida, la posibilidad de visibilizarse y una confluencia para las demandas. 

“Hoy vuelven a eso, a la lucha contra el sistema que sigue desapareciendo vidas”, explicó Morales. Allí se profundiza “la lucha contra el hambre, los despidos, la desocupación, la desigualdad; y empiezan a entender que los desaparecidos fueron necesarios para llevar adelante el proyecto neoliberal, entonces la desigualdad y la impunidad aparecen como un reverso de la misma moneda entre democracia y dictadura”, precisó.

En ese proceso se observa que el deslumbre que tuvieron por la democracia en el principio de los ’80 lo pierden y lo recuperan, de alguna manera, a partir de las políticas de memoria del 2003. No obstante, la investigadora aclaró que “no rechazan a la democracia o al Estado de derecho, sino que lo veían como lo mismo que el proyecto neoliberal al que resistían”. Cuando ese Estado ocupa un lugar diferente y retoma sus demandas, “ellas empiezan a verlo como un lugar de construcción política”. 

Al ser consultada sobre las demandas actuales de los organismos de derechos humanos, Morales sostuvo que “aparecen reclamos relacionados a las luchas feministas y las demandas de género y cierta necesidad de recuperar las calles, eso se ve en los últimos 24 de marzo”. Sobre este tema puntualizó que en la coyuntura actual “el neoliberalismo adquiere una nueva centralidad en el activismo de las Madres”, entonces “la lectura y estructura de sentido que configuraron estas mujeres en torno a él parece emerger como un antecedente inmediato en una serie de movilizaciones anti-sistémicas que cobran relevancia y masividad”. 

En ese aspecto mencionó al movimiento de mujeres nucleado en torno a la movilización del Ni Una Menos y la lucha por la despenalización del aborto, “que ha inscripto sus demandas en un marco más extendido de reclamos contra la opresión neoliberal y con el cual las Madres han profundizado sus lazos de solidaridad”. 

Según Morales, las Madres tienen relaciones “más bien ambiguas” con el feminismo en los años ’80. Hay un intento de acercamiento, porque era una lucha de mujeres que había obtenido legitimidad luego de la dictadura, y encontraban un espacio “bastante resistente” ya que se posicionaban en un lugar crítico ante esos movimientos. “Para ellas era un horror hablar de machismo, no se relacionaban con esas luchas, ellas luchaban pero volvían a la casa y querían lavar los platos, por decirlo de alguna manera, sentían eso de ocupar el lugar de madres en la casa en términos más tradicionales”, puntualizó. 

Con el tiempo empiezan a tener un “fuerte aprendizaje” sobre el feminismo y empiezan a comprender ese reclamo, sobre todo en los que estallan en los ’90 producto de la crisis. “Por esos años se vinculan con mujeres que están en fábricas recuperadas, con grupos que hacen asambleas, con movimientos de mujeres piqueteras”, continuó. A partir de allí “radicalizan lo que entendían por maternidad y reafirman la forma de sus hijos muertos como vivos en otros espacios, porque empiezan a encontrar vestigios de las luchas de sus hijas en esos movimientos de mujeres”.



Rodrigo Duarte.  Redacción Puntal Villa María

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