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La perra que peregrinó en colectivo a Luján regresó para ser adoptada

La boxer, de poco más de 12 años, que fue subida a un vehículo de pasajeros hace aproximadamente un mes y que viajó más de 500 kilómetros, retornó el lunes a Villa María y ya se encuentra rodeada de una nueva familia
 
El martes 21 de enero, una perra boxer de color marrón y de aproximadamente 12 años fue subida a un vehículo de pasajeros en la Terminal de Ómnibus de Villa María. 

El can peregrinó más de 500 kilómetros hacia la ciudad de Luján, en la provincia de Buenos Aires. Tal hecho llamó la atención de una de las viajeras, Mirta, quien se encargó de tomar fotos y hacer público lo que parecía un hecho, al menos, extraño.

A casi un mes de tal hecho, la perra regresó a esta ciudad y fue adoptada por Liliana Álvarez, una proteccionista villamariense que se enamoró de la historia de la boxer.

En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, Álvarez explicó cuáles fueron aquellos motivos que la impulsaron a adoptar: “No es la primera vez que adopto a un perro viejo. Siempre me volqué a sacar a perros de las protectoras o levantarlos de la calle”, sostuvo, a lo que agregó: “He cuidado a perros con discapacidad y algunos que han sido abandonados desde chiquitos, esto también me llena de orgullo”.

Peregrinaje y retorno a Villa María

El nombre elegido para la perra está compuesto por las ciudades que formaron parte de esta historia: María Luján. El primero de los nombres hace referencia a la ciudad que la vio partir en colectivo (Villa María), mientras que el segundo de ellos, a la localidad que la cobijó durante algunas semanas (Luján).

“María Luján ya es parte de mi pandilla y de mi familia. Cuando cruzó la tranquera, pasó a ser mi perra”, evidenció Álvarez.

La proteccionista local y ahora mejor amiga de María Luján contó cómo se involucró con la historia. “Una publicación decía que en la terminal de acá habían levantado a una perra para bajarla en Luján. Una amiga mía que estaba en contacto con la chica que la rescató le comentó que me llamara porque a mi me gustaban los perritos viejos”, manifestó. 

El contacto existió, y durante los próximos días comenzaron los preparativos para el “operativo retorno”.

Liliana, quien supo estar al frente durante muchos años de un albergue llamado “Pata Pata” calificó a la situación que vivió la perra como “controvertida”.

Si bien la historia tuvo un desenlace feliz, Álvarez no negó que en el medio transcurrieron situaciones poco agradables. “La perra fue levantada supuestamente por alguien porque molestaba, con la intención de que se dejara abandonada, y con la orden de que la pusieran a dormir”, soltó.

A lo dicho, añadió: “Son cosas que no van, quien ama a los animales no comparte esas cosas. Nadie se hacía responsable y le daba un hogar”, reflejó.

La proteccionista descartó el hecho de María Luján haya vivido en la terminal. “No ha sido vista muchas veces ahí, por ende tengo mis dudas de que la perra haya sido de alguien. Iván, un chico que viaja todas las semanas me contó que nunca la vio en la terminal”, dijo.

En referencia a la empresa de transporte que trasladó  al can aproximadamente 500 kilómetros, señaló que “no se hizo cargo, la dejó sentada en la terminal, y siguió para Retiro”.

“Nos llama la atención que no se permite cargar a las mascotas en un colectivo, y el tamaño de esta boxer es grande. Acá no te permiten siquiera llevar un cachorro”, destacó.

Según lo que describió Liliana, la perra venía mal ya que se trata de un animal viejo que “no tiene siquiera dientes”. Al respecto de su vejez, la mujer indicó que espera que la gente tome más conciencia sobre la adopción de perros con edades avanzadas. “Quiero que la gente muestre más sentimiento por los perritos viejos, que los adopten y que no los tiren”, resaltó.

Desde el lunes 17 de enero María Luján tiene un hogar, con una familia, y mucho amor. “Hasta el día que ella muera va a estar conmigo”, compartió quien la adoptó.

El cariño que recibirá la perra peregrina en Villa María se multiplicará, ya que su nueva dueña le designó dos madrinas, Silvina y Mariela.

La boxer ahora vive en una quinta, en las afueras de la ciudad. En dicho lugar comparte mañanas, tardes y noches con cinco perros, algunas ovejas y un poni. Tiene con qué entretenerse.

Al cierre de la entrevista, Liliana se mostró agradecida con el resto de las personas que aportaron a la causa. “Gracias a Mirta, que se involucró, sacó la foto y la publicó, y a Paola que la rescató allá, se hizo cargo por un mes, la mimó y la vacunó antes de traerla”, expresó.

Al respecto de la mujer que la fotografió y la hizo viral, destacó: “Si Mirta no se hubiera involucrado y contado lo que vio, la perra quedaba tirada allá en la terminal. Iba a ser otra perra más que habría terminado atropellada, mordida por otro perro, flaca, con sarna o demolexia”, concluyó.

“María Luján ya es parte de mi pandilla y de mi familia. Cuando cruzó la tranquera, pasó a ser mi perra.



Maximiliano Gilla.  Redacción Puntal

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