La realidad en Córdoba
En momentos de producirse los hechos que se conmemoraron ayer gobernaba en Córdoba, en nombre de la dictadura militar, Carlos Caballero, quien aparte de su impopularidad, derivada de su origen ilegítimo, pretendió implementar como plan piloto un organismo institucional de neto corte fascista–falangista denominado “Consejo Asesor”.
A través de esta aberración institucional, que se comenzó a poner en práctica justamente durante los meses de abril y mayo de 1969, se pretendía reemplazar los poderes legislativos en los niveles municipal, provincial y nacional por una representación de neto corte corporativo, cuyos representantes eran elegidos por parte del poder central.
Felizmente tuvo el rechazo de la gran mayoría de los sectores sindicales cordobeses, como así también de gran parte de los sectores de empresarios representantes de pymes.
Todo esto estaba además inserto ideológicamente en la obra del falangismo “El Comunitarismo”, de Jaime María de Maiheu, libro de cabecera de todos los teóricos que asesoraban al mesiánico dictador Juan Carlos Onganía.
En el ámbito universitario, en tanto, la dictadura le había dado un cachetazo a todos los docentes y estudiantes que habían bregado por la autonomía y el cogobierno universitario. Había intervenido todas las universidades nacionales y nombrado decanos y rectores afines a las ideologías antes enunciadas.
En el caso de Córdoba, había designado rector interventor al ingeniero Rogelio Nores Martínez, hijo del rector que había sido expulsado por la rebelión popular estudiantil de la reforma universitaria de 1918.
El sindicalismo cordobés
La radicación de fábricas automotrices, a mediados de los años cincuenta, había transformado la economía cordobesa y también al movimiento obrero local.
Los nuevos trabajadores industriales de Córdoba dependían en su mayoría del Smata, que en su delegación local gozaba de una mayor autonomía. Su líder Elpidio Torres siempre respetó la diversidad del movimiento obrero cordobés.
Otro de los sindicatos que conservaba autonomía frente a las organizaciones centrales era el de Luz y Fuerza, que a través de su secretario general Agustín Tosco, dirigente de gran prestigio e integridad incorruptible, fortaleció la práctica de una democracia sindical participativa, muy sensible a las demandas de sus bases.
La otra parte era la UTA, dirigida por Atilio López, de las mismas condiciones que los dirigentes anteriores y que estaba luchando contra la privatización del transporte en Córdoba.
El día clave
El 29 de mayo se movilizaron las bases y la dirigencia principalmente de los sindicatos Smata, Luz y Fuerza, UTA y UOM. Los sectores estudiantiles reformistas convergieron en tareas coordinadas con el sindicato de Luz y Fuerza y los sectores estudiantiles agrupados en el social cristianismo con el sindicato de Smata.
Desde la llegada de las columnas al centro de la ciudad, se desató una brutal represión de las fuerzas policiales, que provocó la muerte del primer mártir de la jornada, el obrero de IKA-Renault Máximo Mena.
Entonces se desató una resistencia aún más enconada por parte de la militancia y provocó la adhesión espontánea de numerosos ciudadanos cordobeses de todo tipo de condición social.
Esto provocó la retirada de las fuerzas represivas y la toma de la ciudad por parte de la protesta que se calculó en una movilización de doscientos mil habitantes de Córdoba.
Simultáneamente se desarrollaba otro tipo de disputas dentro de la propia coalición de la dictadura, ya que se negó el recurso de las fuerzas armadas hasta bien entrada la tarde de ese día 29, a través de efectivos del tercer cuerpo de Ejército, comandados por el general Jorge Raúl Carcagno, quien tomó control de la ciudad recién al finalizar la jornada del día 30 de mayo.
El saldo de la violencia fue de 34 muertos, 400 heridos, tres mil presos y el establecimiento del toque de queda, con aplicación de tribunales militares para todos los manifestantes y dirigentes que fueron apresados.
Todo ello derivó en injustas condenas contra Agustín Tosco, Alberti, Di Toffino, Contreras, Elpidio Torres y numerosos dirigentes sindicales, estudiantes y políticos juzgados por sus antecedentes ideológico-políticos.
Conclusión
El acontecimiento histórico del “Cordobazo” significó el principio del fin de la dictadura militar y la posibilidad en sucesivos episodios políticos sociales de que se abriera una instancia de salida democrática, lo que ocurrió en 1973.
La enseñanza que deja para todas las épocas es que la unidad del pueblo argentino es la garantía de la vigencia de la democracia que facilita los medios idóneos para efectuar las correcciones o ratificaciones de acuerdo con la expresión libre de los consensos y los disensos, para lograr una mejor calidad de vida en todos los sentidos de los habitantes de nuestro país.
Finalmente, el reconocimiento a los mártires que ofrendaron su vida, a los que fueron perseguidos e injustamente condenados y especialmente a los militantes estudiantiles: Luis Rubio, Carlos Azócar, Raúl Carignano, Ernesto Aracena, Héctor y Rodolfo Silvestro, Carlos Becerra, Carlos Alonso, Antonio Sánchez, Eduardo Simionatto y tantos otros que dieron su impronta para el desarrollo de esta fecha histórica.
Conrado Hugo Storani - Exdiputado nacional (UCR)
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A través de esta aberración institucional, que se comenzó a poner en práctica justamente durante los meses de abril y mayo de 1969, se pretendía reemplazar los poderes legislativos en los niveles municipal, provincial y nacional por una representación de neto corte corporativo, cuyos representantes eran elegidos por parte del poder central.
Felizmente tuvo el rechazo de la gran mayoría de los sectores sindicales cordobeses, como así también de gran parte de los sectores de empresarios representantes de pymes.
Todo esto estaba además inserto ideológicamente en la obra del falangismo “El Comunitarismo”, de Jaime María de Maiheu, libro de cabecera de todos los teóricos que asesoraban al mesiánico dictador Juan Carlos Onganía.
En el ámbito universitario, en tanto, la dictadura le había dado un cachetazo a todos los docentes y estudiantes que habían bregado por la autonomía y el cogobierno universitario. Había intervenido todas las universidades nacionales y nombrado decanos y rectores afines a las ideologías antes enunciadas.
En el caso de Córdoba, había designado rector interventor al ingeniero Rogelio Nores Martínez, hijo del rector que había sido expulsado por la rebelión popular estudiantil de la reforma universitaria de 1918.
El sindicalismo cordobés
La radicación de fábricas automotrices, a mediados de los años cincuenta, había transformado la economía cordobesa y también al movimiento obrero local.
Los nuevos trabajadores industriales de Córdoba dependían en su mayoría del Smata, que en su delegación local gozaba de una mayor autonomía. Su líder Elpidio Torres siempre respetó la diversidad del movimiento obrero cordobés.
Otro de los sindicatos que conservaba autonomía frente a las organizaciones centrales era el de Luz y Fuerza, que a través de su secretario general Agustín Tosco, dirigente de gran prestigio e integridad incorruptible, fortaleció la práctica de una democracia sindical participativa, muy sensible a las demandas de sus bases.
La otra parte era la UTA, dirigida por Atilio López, de las mismas condiciones que los dirigentes anteriores y que estaba luchando contra la privatización del transporte en Córdoba.
El día clave
El 29 de mayo se movilizaron las bases y la dirigencia principalmente de los sindicatos Smata, Luz y Fuerza, UTA y UOM. Los sectores estudiantiles reformistas convergieron en tareas coordinadas con el sindicato de Luz y Fuerza y los sectores estudiantiles agrupados en el social cristianismo con el sindicato de Smata.
Desde la llegada de las columnas al centro de la ciudad, se desató una brutal represión de las fuerzas policiales, que provocó la muerte del primer mártir de la jornada, el obrero de IKA-Renault Máximo Mena.
Entonces se desató una resistencia aún más enconada por parte de la militancia y provocó la adhesión espontánea de numerosos ciudadanos cordobeses de todo tipo de condición social.
Esto provocó la retirada de las fuerzas represivas y la toma de la ciudad por parte de la protesta que se calculó en una movilización de doscientos mil habitantes de Córdoba.
Simultáneamente se desarrollaba otro tipo de disputas dentro de la propia coalición de la dictadura, ya que se negó el recurso de las fuerzas armadas hasta bien entrada la tarde de ese día 29, a través de efectivos del tercer cuerpo de Ejército, comandados por el general Jorge Raúl Carcagno, quien tomó control de la ciudad recién al finalizar la jornada del día 30 de mayo.
El saldo de la violencia fue de 34 muertos, 400 heridos, tres mil presos y el establecimiento del toque de queda, con aplicación de tribunales militares para todos los manifestantes y dirigentes que fueron apresados.
Todo ello derivó en injustas condenas contra Agustín Tosco, Alberti, Di Toffino, Contreras, Elpidio Torres y numerosos dirigentes sindicales, estudiantes y políticos juzgados por sus antecedentes ideológico-políticos.
Conclusión
El acontecimiento histórico del “Cordobazo” significó el principio del fin de la dictadura militar y la posibilidad en sucesivos episodios políticos sociales de que se abriera una instancia de salida democrática, lo que ocurrió en 1973.
La enseñanza que deja para todas las épocas es que la unidad del pueblo argentino es la garantía de la vigencia de la democracia que facilita los medios idóneos para efectuar las correcciones o ratificaciones de acuerdo con la expresión libre de los consensos y los disensos, para lograr una mejor calidad de vida en todos los sentidos de los habitantes de nuestro país.
Finalmente, el reconocimiento a los mártires que ofrendaron su vida, a los que fueron perseguidos e injustamente condenados y especialmente a los militantes estudiantiles: Luis Rubio, Carlos Azócar, Raúl Carignano, Ernesto Aracena, Héctor y Rodolfo Silvestro, Carlos Becerra, Carlos Alonso, Antonio Sánchez, Eduardo Simionatto y tantos otros que dieron su impronta para el desarrollo de esta fecha histórica.
Conrado Hugo Storani - Exdiputado nacional (UCR)

