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Reflejan una suba en el consumo de fármacos ansiolíticos y antidepresivos

"La gente vivió situaciones de estrés muy importante", sostuvo el farmacéutico Adrián Abad. Entendió que pronto se comenzarán a ver las consecuencias, y que incluso entre los pacientes demandantes había jóvenes en edad escolar

Desde hace un tiempo se percibe un incremento en el consumo de productos ansiolíticos y antidepresivos, que de acuerdo a lo estimado por especialistas se debe a la incertidumbre que reina en la sociedad en determinadas cuestiones. De hecho, el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia observó con preocupación la situación, con índices de venta de este tipo de productos que tienden al alza.

La realidad que marcan a nivel general en Córdoba se replica en la ciudad. “Es claro el incremento en todo ese tipo de consumo, que se vio reflejado mucho más en la pandemia. La gente vivió situaciones de estrés muy importante”, sostiene el farmacéutico Adrián Abad.

“Todo se efectúa bajo prescripción médica. Nosotros somos especialistas en formulaciones magistrales, es decir que elaboramos medicamentos, notamos que se incrementó muchísimo la venta en una serie de drogas de formulaciones de psiquiatras para todo lo que es estrés, trastornos de sueño y demás”, explicó ante la consulta de este medio.

Sobre los motivos que llevan a la gente, con el aval de un profesional, a iniciar tratamientos o consumo de este tipo de productos, Abad entendió que está ligado en cierto modo a la pandemia, pero también “a la situación económica del país, la política. No podemos hacer la del Gobierno que le echa la culpa de la pandemia a todo, que seguramente lo agravó”.

Los productos más demandados son “ansiolíticos, antidepresivos, trastornos de sueño”. Sobre la edad de los pacientes que requieren este tipo de medicamentos, el entrevistado entendió que “ya no son adultos mayores, sino que también hay jóvenes e inclusive adolescentes. No nos olvidemos que los jóvenes estuvieron con el tema de la educación, que tenían clases o no, que el zoom y todo lo demás. Entonces esto complicó y alteró su ritmo normal de vida. No hay una edad estándar sino que fue bastante heterogénea la cantidad de pacientes”.

“Nosotros somos una farmacia particular por la elaboración de productos, y tuvimos muchos pedidos de formulaciones para todo lo que es trastorno de sueño, estados de estrés profundo, ansiedad; hasta inclusive trastornos con la alimentación, que es algo que lleva la misma ansiedad”, indicó.

Y lejos de entender que la situación tenderá a normalizarse en el corto plazo, “esto todavía está y seguramente empezarán a aparecer las consecuencias de esta problemática”.

Números que alertan

El Observatorio de la Salud, Medicamentos y Sociedad de la Confederación Farmacéutica Argentina elabora de manera periódica informes sobre el consumo de psicofármacos, y los compara con períodos anteriores. En el último estudio, de septiembre pasado, refleja que “el miedo al contagio y la incertidumbre por las consecuencias laborales de la pandemia están llevando a gran parte de la población a una situación complicada y a la necesidad de la consulta con profesionales”.

A entender de los especialistas, los cambios de hábitos en pandemia repercuten en mayores consultas con los psiquiatras y un “aumento en el consumo de medicamentos del sistema nervioso central”, explicando además que en muchos casos fue necesario “utilizar ‘muletas farmacológicas’ como las pastillas para controlar la ansiedad y conciliar el sueño, ante los problemas y el temor hacia el futuro”.

Durante los primeros 7 meses del presente año, en comparación con igual período del año pasado, se advierte un incremento en la venta de antidepresivos y equilibradores del 8,69%, lo que plasmado en unidades representan más de 520 mil.

“Todos los subgrupos de psicofármacos, a excepción de los tranquilizantes, evidenciaron aumentos en las unidades dispensadas, siendo los antidepresivos y los hipnóticos y sedantes los de mayor porcentaje de incremento”, remarcaron en el informe.

También se explicó que los hipnóticos y sedantes, entre los cuales están los inductores del sueño, “también aumentan considerablemente su dispensa en un 6,92%. El ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) y el DISPO (Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio) han modificado rutinas y han traído problemas de conciliación del sueño”, resaltaron.