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Con Páez y una marcha más

Atlético Ticino derrotó 2-0 a Hipólito Yrigoyen con un gol de tiro libre de Ayrton Páez y otro de Lautaro Monje. Hizo valer su localía y, sin mostrar su mejor versión, ahuyentó al Diablo, que lo recibirá el domingo en Tío Pujio

Atlético Ticino ganó con claridad la final de ida en su invicta cancha, donde ayer se impuso 2-0 a Hipólito Yrigoyen de Tío Pujio.

Lo golpeó con un tiro libre de Ayrton Páez y lo sentenció con un potente remate rasante de Lautaro Monje, en dos jugadas con pelota detenida.

No necesitó mostrar su mejor versión para ratificar que la corona le sienta bien y forzará al Diablo a ganar en Tío Pujio (por cualquier marcador) si pretende enviar la serie a un tercer partido final.

El campeón ganó porque tiene a un jugador distinto que inventó un gol de tiro libre cuando su equipo exhibía más deseo por asumir el protagonismo. Y no tuvo fisuras.

El ritmo de competencia de Atlético Ticino se notó. Quizás porque a los rápidos y furiosos jóvenes de Hipólito Yrigoyen les faltó una marcha para conectarse. Entonces no tuvo opción al empate y, cuando los dirigidos por Pablo Suárez apretaron el acelerador en el complemento, festejaron el segundo gol a partir de un tiro de esquina que le quedó muy cómodo a Lautaro Monje para no perdonar.

No necesitó brillar el campeón, pero fue superior. Pudo haberse atrevido a más para ampliar el marcador, pero eligió no ser vulnerado y, aunque la visita cambió y arriesgó, no le dio opción a la hazaña.

Ganó bien Atlético Ticino, que no quiere sorpresas y juega a lo que sabe. Lo hace bien, por algo está a un paso de ser campeón en 3 de los últimos 4 torneos de la Liga.

Ahora, con Pablo Suárez, elige cuándo tiene que acelerar y cuándo tiene que dormir el partido. Es que el oficio que adquirió el jugador de Atlético Ticino le permite disimular dolores musculares, cansancio y bajas como la del delantero Rodrigo Fassi.

Cuando la mayoría apuesta por no recibir goles, el campeón propone. Tiene un “as de espadas” que marca la diferencia: Ayrton Páez. A los 3’ obligó a volar a su izquierda a Montiel para evitar la caída de su arco con un tiro libre.

A los 5’ ratificó que tenía una marcha más, cuando Bertola encaró y pasó entre dos defensores, pero elevó en el área.

Lo invitó a jugar a Yrigoyen, que tiene una propuesta ofensiva, y aceptó el reto. Con la conducción de Diego Gabetta, quien por izquierda respondió, pero tras desbordar desvió en el área (10’).

El partido se estaba armando, y sería de ida y vuelta, pero Morre derribó a Páez, que encontró su revancha con otro tiro libre.

Con idéntica dosis de veneno que en el primer intento, esta vez confundió a un Montiel semitapado, que fue a buscar el balón al fondo de su arco sin poder discernir si algún rival desviaría la trayectoria de un balón que viajó hasta ingresar junto al palo izquierdo. 1-0.

El sello del “10” fue letal. Marcó la diferencia y fue por más con voracidad. Recibió un pase de cabeza de Maldonado y le ganó al cierre de Oliva para puntear el balón, que encontró a Montiel dando acertadamente un paso adelante para impedir que lo volviera a batir.

No se conformó Páez y volvió a intentarlo con otro tiro libre a los 22’, pero esta vez el balón se fue apenas desviado contra el parante izquierdo.

El “show del 10” encontraría otra lujosa maniobra a los 35’, pero tras desparramar a un par de rivales su centro se cerró y se perdió contra el palo derecho.

La ovación del numeroso público local fue el reconocimiento hacia la figura desequilibrante de la final.

Claro que atrás tiene un equipo que juega bien. Jacobi no falló nunca en los cierres, Bettiol y Monje no perdieron ante Esquivel y Barrionuevo, que aunque tuvo más movilidad no encontró socios para descargar ni para que lo abastecieran. Maldonado forzó a retroceder a Gabetta y por la banda izquierda Bergese hizo lo propio con Caciorgna, que terminó cerrándose para combatir a Juan Bianchi, que hace todo bien.

Quitó y jugó Bianchi, como los buenos vinos. Hizo lo que no pudieron hacer ninguno de los buenos volantes de Yrigoyen, que se dedicaron a cerrarles los espacios a Bertola y Matías Bianchi (Gómez corrió muchísimo, pero su buen primer pase quedó desconectado).

Sin unir circuitos al soltarse a terreno enemigo, trasladar el balón no fue el mejor argumento, porque individualmente fracasó ante un equipo que sabe a lo que juega.

Sólo arribó a Fantino con un disparo de lejos de Caciorgna (33’).

No le dio opción

No fue amarrete con el espectáculo Atlético Ticino. Defendió bien, pero soltó amarras en el inicio de cada etapa. Fue por más y Bertola abrió el complemento con un exquisito remate desde 35 metros que Montiel pareció enviar al córner (Richard Moyano, de buena labor, sancionó saque de meta).

Yrigoyen necesitaba la movilidad de Chiappero, que ingresó por Fernández y aportó lo suyo. Incluso pudo empatar con un cabezazo que Fantino adivinó (4’).

Era el partido soñado, porque Páez volvió a encenderse, Bergese y Bianchi le abrían surcos por izquierda y Maldonado elevó ante Montiel (6’), que luego le negó el gol a Matías Bianchi (18’) y más tarde a Coria (19’).

Había una marcha más en el local, otro ritmo. Burello procuró disimularlo con los ingresos de Heredia y Domínguez, quien salvó su arco cuando Bianchi definió sobre el cuerpo de Montiel. Pero con un tiro de esquina Monje cargó la barra de potencia y disparó abajo y sin piedad contra el palo derecho. Infló la red. 2-0 (22’).

Se acabó la primera final. Yrigoyen derrochó dignidad, pero apenas sorprendió con un tiro libre rápido que le quedó a Domínguez y Esquivel no pudo darle destino de red. Tampoco Heredia tuvo posibilidades y, al mismo tiempo que el Diablo se desangraba por atacarlo “como sea” (ingresaron Vicario y Pérez), el campeón le cerraba los espacios y los caminos renovando el aire con los dos Becchero, Acosta y Giacri.

Ya lo había ganado, con Páez y con un marcha más.

Síntesis del partido

Atlético Ticino: Diego Fantino; Matías Bettiol, Carlos Jacobi y Lautaro Monje; Juan Segundo Maldonado, Juan Bianchi, Gonzalo Bertola, Javier Bergese; Matías Bianchi, Emanuel Coria y Ayrton Páez. D.T.: Pablo Suárez.

Hipólito Yrigoyen: Fabián Montiel; Leandro Sabugo, Martín Ártico, Lucas Morre y Esteban Oliva; Enzo Caciorgna, Marcos Gómez, Diego Gabetta y Patricio Fernández; Maximiliano Esquivel y Martín Barrionuevo. D.T.: Maximiliano Burello.

Goles: P.T. 13’ Ayrton Páez (AT). S.T. 22’ Lautaro Monje (AT).

Cambios: S.T. reinició Leonardo Chiappero por Fernández (HY); 21’ Guillermo Heredia y Bruno Domínguez por Sabugo y Gabetta (HY); 30’ Delmo Becchero y Elías Acosta por Matías Bianchi y Juan Maldonado (AT); 38’ Santiago Vicario e Ignacio Pérez por Barrionuevo y Oliva (HY); 41’ Gaspar Becchero por Coria (AT); y 47’ Martín Giacri por Bertola (AT).

Suplentes: Agustín Cativelli, Agustín Vera y Joaquín Balbuena (AT); y Federico Pedernera y Danilo Ponce (HY).

Amonestados: Monje (AT); y Morre, Sabugo y Gómez (HY).

Árbitro: Richard Moyano.

Asistentes: Franco Quinteros y Manuel Villagra. Cuarto juez: Javier Pérez.

Final de Reserva: Ricardo Gutiérrez 2 (Agustín García y Darío González) - Universitario 6 (Ezequiel Rodríguez 2, Gonzalo Acosta 2 y Daniel Cepeda 2).

Estadio: Atlético Ticino.

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