“Preservar nuestro patrimonio es como cuidar los objetos familiares”
El pasado viernes, la licenciada Gabriela Parra Garzón ofreció una charla sobre conservación de documentos. Asistieron unas 40 personas: bibliotecarios, gestores culturales y docentes
¿Para qué cuidar los papeles del pasado? ¿Para qué tratarlos con paciencia quirúrgica de hongos y bacterias como en una operación de páncreas? ¿Qué valor tienen, al fin y al cabo, esas resquebrajadas hojas de antaño?
Más de uno se preguntará estas cosas y la respuesta es por demás sencilla: porque ese corpus es el mayor configurador de identidad de un pueblo.
Actas y decretos, nacimientos y defunciones, ventas y edictos firmados con la apagada tinta de antaño, rubricaron decisiones que pesan en el presente.
Para hablar del modo de hacer durar el mayor tiempo posible (y en buenas condiciones) ese “corpus” precioso, es que la licenciada Gabriela Parra Garzón ofreció una charla junto a su coequiper Andrea Giomi sobre preservación de “bienes muebles”.
“Se trata de documentos de papel o de otros soportes como el cuero, la madera o los textiles. Dado que nuestra especialidad es sobre documentos antiguos, de lo que más hablamos es de la preservación en papel. Los libros y las fotografías son los objetos con los que más estamos familiarizados en el Archivo Histórico”.
Del Suquía al Ctalamochita
-¿Por qué Villa María?
-Porque a esta charla la solicitó el Museo del Anfiteatro, que necesitaba asesoramiento en conservación de sus bienes. Y la Agencia Córdoba Cultura se la concedió a través de su presidenta, Nora Bedano, quien quiso federalizar nuestras acciones en el ámbito provincial. La idea fue acercar experiencias de gestión y conservación a la ciudad.
-¿Cuáles son las joyas del archivo cordobés?
-Todas son joyas. La valoración de un documento histórico es igual, ya que a su manera todos son importantes por brindarnos información histórica. Y esa información siempre hace a la identidad de una comunidad.
-¿Hay diferentes formas de tratamiento de acuerdo al soporte?
-Totalmente. Y no sólo de acuerdo al soporte sino también a su antigüedad. Un documento del siglo dieciséis es más delicado que uno del siglo veinte y va a requerir condiciones de conservación muy específicas para preservarlo el mayor tiempo posible.
-¿Y qué documentos conserva el Archivo Histórico?
-Conservamos documentos públicos y privados generados a partir de 1574 hasta 1974. O sea que abarcamos 400 años de historia. Esos documentos nos permiten conocer las diferentes épocas de la sociedad cordobesa porque están representados personajes de la más variada índole. Los documentos públicos contienen acciones de gobierno de nuestros próceres, tanto locales como nacionales.
-¿Hay firmas famosas?
-Muchísimas. Algunos están firmados por Belgrano y San Martín, Güemes y Artigas, Rondeau y Bustos, que fue nuestro primer gobernador constitucional. También por el Marqués de Sobremonte.
-¿Y en los privados?
-Hay protocolos notariales, ventas de tierras, propiedades, testamentos y lotes. El primer expediente judicial de Córdoba es de 1574 y lo protegemos nosotros.
-¿Quiénes consultan el archivo?
-Muchísima gente. Sobre todo profesionales de trámites vinculados a la propiedad de inmuebles; ya que hay escrituras y expedientes con mensuras judiciales. O sea que hay gestores, arquitectos, agrimensores, ingenieros civiles, escribanos, abogados… Y el público que se interesa en la historia personal, como estudiantes y genealogistas.
VM documental
-¿Cuáles fueron las inquietudes de los villamarienses?
-Plantearon la falta de capacitación específica. Y es que la gestión en patrimonio abarca muchos aspectos. Hoy, por ejemplo, hicimos foco en la conservación, hablamos del control e identificación de los bienes y el poder diagnosticar el estado de un bien para saber qué acciones tenemos que hacer como gestores culturales para preservarlo.
-¿Cómo ves la ciudad en cuanto a documentos?
-Hay mucho patrimonio por gestionar acá en Villa María. Y los profesionales están muy ávidos de ese conocimiento. Por eso nuestra idea es relevar las necesidades. Esta capacitación fue para brindar herramientas en la conservación de ese patrimonio, de modo que esté accesible a la comunidad a la cual pertenece y que a veces lo desconoce.
-Muchos se preguntan por la importancia de la conservación documental, al margen del consabido valor comercial. ¿Qué les responderías?
-Que se preserva el patrimonio porque forma parte de la identidad de una comunidad. Conservar nuestro patrimonio es como cuidar esos queridos objetos familiares que hemos heredado y que nos configuran. La importancia de custodiar un patrimonio más amplio como una ciudad o una provincia es esa, precisamente; que esos objetos estén a disposición para el estudio o para el disfrute de esa comunidad. Porque hay objetos patrimoniales que se admiran. Que además del valor documental, son una obra de arte en sí.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María.
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Más de uno se preguntará estas cosas y la respuesta es por demás sencilla: porque ese corpus es el mayor configurador de identidad de un pueblo.
Actas y decretos, nacimientos y defunciones, ventas y edictos firmados con la apagada tinta de antaño, rubricaron decisiones que pesan en el presente.
Para hablar del modo de hacer durar el mayor tiempo posible (y en buenas condiciones) ese “corpus” precioso, es que la licenciada Gabriela Parra Garzón ofreció una charla junto a su coequiper Andrea Giomi sobre preservación de “bienes muebles”.
“Se trata de documentos de papel o de otros soportes como el cuero, la madera o los textiles. Dado que nuestra especialidad es sobre documentos antiguos, de lo que más hablamos es de la preservación en papel. Los libros y las fotografías son los objetos con los que más estamos familiarizados en el Archivo Histórico”.
Del Suquía al Ctalamochita
-¿Por qué Villa María?
-Porque a esta charla la solicitó el Museo del Anfiteatro, que necesitaba asesoramiento en conservación de sus bienes. Y la Agencia Córdoba Cultura se la concedió a través de su presidenta, Nora Bedano, quien quiso federalizar nuestras acciones en el ámbito provincial. La idea fue acercar experiencias de gestión y conservación a la ciudad.
-¿Cuáles son las joyas del archivo cordobés?
-Todas son joyas. La valoración de un documento histórico es igual, ya que a su manera todos son importantes por brindarnos información histórica. Y esa información siempre hace a la identidad de una comunidad.
-¿Hay diferentes formas de tratamiento de acuerdo al soporte?
-Totalmente. Y no sólo de acuerdo al soporte sino también a su antigüedad. Un documento del siglo dieciséis es más delicado que uno del siglo veinte y va a requerir condiciones de conservación muy específicas para preservarlo el mayor tiempo posible.
-¿Y qué documentos conserva el Archivo Histórico?
-Conservamos documentos públicos y privados generados a partir de 1574 hasta 1974. O sea que abarcamos 400 años de historia. Esos documentos nos permiten conocer las diferentes épocas de la sociedad cordobesa porque están representados personajes de la más variada índole. Los documentos públicos contienen acciones de gobierno de nuestros próceres, tanto locales como nacionales.
-¿Hay firmas famosas?
-Muchísimas. Algunos están firmados por Belgrano y San Martín, Güemes y Artigas, Rondeau y Bustos, que fue nuestro primer gobernador constitucional. También por el Marqués de Sobremonte.
-¿Y en los privados?
-Hay protocolos notariales, ventas de tierras, propiedades, testamentos y lotes. El primer expediente judicial de Córdoba es de 1574 y lo protegemos nosotros.
-¿Quiénes consultan el archivo?
-Muchísima gente. Sobre todo profesionales de trámites vinculados a la propiedad de inmuebles; ya que hay escrituras y expedientes con mensuras judiciales. O sea que hay gestores, arquitectos, agrimensores, ingenieros civiles, escribanos, abogados… Y el público que se interesa en la historia personal, como estudiantes y genealogistas.
VM documental
-¿Cuáles fueron las inquietudes de los villamarienses?
-Plantearon la falta de capacitación específica. Y es que la gestión en patrimonio abarca muchos aspectos. Hoy, por ejemplo, hicimos foco en la conservación, hablamos del control e identificación de los bienes y el poder diagnosticar el estado de un bien para saber qué acciones tenemos que hacer como gestores culturales para preservarlo.
-¿Cómo ves la ciudad en cuanto a documentos?
-Hay mucho patrimonio por gestionar acá en Villa María. Y los profesionales están muy ávidos de ese conocimiento. Por eso nuestra idea es relevar las necesidades. Esta capacitación fue para brindar herramientas en la conservación de ese patrimonio, de modo que esté accesible a la comunidad a la cual pertenece y que a veces lo desconoce.
-Muchos se preguntan por la importancia de la conservación documental, al margen del consabido valor comercial. ¿Qué les responderías?
-Que se preserva el patrimonio porque forma parte de la identidad de una comunidad. Conservar nuestro patrimonio es como cuidar esos queridos objetos familiares que hemos heredado y que nos configuran. La importancia de custodiar un patrimonio más amplio como una ciudad o una provincia es esa, precisamente; que esos objetos estén a disposición para el estudio o para el disfrute de esa comunidad. Porque hay objetos patrimoniales que se admiran. Que además del valor documental, son una obra de arte en sí.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María.