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Muchas dudas sobre si el acuerdo con el FMI estabilizará la economía

Un sondeo revela que las respuestas se reparten muy equitativamente entre quienes son optimistas y quienes no. La aprobación de gestión de la administración de Alberto Fernández se encuentra en mínimos históricos

La acumulación de dificultades que afronta la población argentina desde el punto de vista económico atraviesa al escenario político y marca tendencias que hasta hace algunos meses no aparecían con claridad.

La reciente aprobación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional fue uno de los que se ubicó en el centro de la escenar por su tratamiento parlamentario, pero el resultado de esa gestión en el Congreso no termina de despejar las dudas sobre la evolución económica. Al parecer, los argentinos están convencidos que las dificultades son más amplias que lo incluído en el acuerdo con el organismo internacional.

Es que un reciente trabajo de la consultora Zuban, Córdoba y Asociados mostró que al consultar si el tratamiento legislativo favorable iba a estabilizar la economía, las respuestas estuvieron dispersas: un 16% cree que sí permitirá estabilizar la economía; un 37% lo cree parcialmente; un 14% está algo en desacuerdo; un 20% muy en desacuerdo con esa posibilidad y un 11% no optó por ninguna de esas posibilidades.

El trabajo de la consultora cordobesa remarca que “en pocas oportunidades el contexto político y social argentino había estado tan complejo e influenciado por diferentes factores: la agenda internacional, los problemas económicos y la crisis de representación política”, enumeró.

Y recuerda: “En Argentina los temas de política internacional no suelen impactar de forma local. En general, la agenda pública de nuestro país es extremadamente endogámica: discutimos lo que pasa en Argentina y no mucho más. Los eventos de estas semana implican un quiebre en esa tradición. La guerra en Ucrania, sus consecuencias económicas, los alineamientos entre los distintos bloques, entre otras cuestiones causaron que la política exterior ocupe el centro de la escena por primera vez en mucho tiempo”.

En este sentido, la encuesta que se publicó ayer reveló que un 69% de los argentinos cree que la posición del gobierno con respecto al conflicto es confusa y un 50% dice que Argentina debería apoyar a Ucrania pero sin intervenir directamente en el conflicto.

Resulta interesante ver la vigencia de la grieta aún en este punto: los votantes de Juntos por el Cambio muestran una mayor tendencia a la idea de que Argentina debería alinearse con EEUU en la arena internacional, mientras que los del Frente de Todos valoran más la idea de neutralidad absoluta.

La situación económica es el gran problema que revelan las encuestas. “La tremenda inercia inflacionaria que arrastramos desde hace años, la falta de crecimiento y la desvalorización sistemática de los salarios hacen que las expectativas económicas de los argentinos están en un piso absoluto”, describe el informe de Zuban, Córdoba y Asociados.

El acuerdo con el FMI aparece aquí como el tema central: aunque un 59% apoya el entendimiento, sólo un 16% está absolutamente de acuerdo con la idea de que dicho acuerdo ayudará a estabilizar la economía. “Niveles alarmantes de escepticismo”, remarca.

Y luego se trata el impacto de las severas dificultades económicas en la política: “La crisis económica alimenta la desafección política. Nunca jamás ha habido una distancia tan grande entre las elites políticas y la gente de a pie. Todas las imágenes del ecosistema oficialista mantienen un diferencial negativo que se sostiene en el tiempo. Los actores de Juntos por el Cambio mantienen imágenes estables o con pequeñas tendencias alcistas, pero se muestran incapaces de hablar más allá de su espacio”.

Y remarca: “La idea de un posible escenario de tercios empieza a aparecer en el horizonte. Los partidos libertarios alcanzan un 18% de intención de voto a nivel nacional. Hay una tendencia de crecimiento en ellos que empieza a ser innegable. Sin embargo, falta mucho tiempo para la elección, y en Argentina algunos fenómenos políticos tienden a ser efímeros, será cuestión de seguir de cerca sus proyecciones en los próximos meses para ver si ese crecimiento continua, si empieza a estancarse o si se desinfla”, aclara.

Y concluye: “Si la primera opción es la que ocurre, el escenario que se abre en términos electorales no tiene precedentes en la historia democrática de nuestro país”.