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Sin goles, no hay amores

Argentino y Alem empataron sin abrir el marcador en barrio Nicolás Avellaneda. Ambos presentaron ausencias notables, y las reemplazaron con pibes que están dando sus primeros pasos, y cumplieron en su justa medida

Sin goles, Argentino y Alem no enamoraron. Hubo emociones, pero no máximas. Había expectativa, y por ello el marco de público fue bueno en cancha del “lobo”.

El clima acompañó, y aunque empezó con el sol haciéndose sentir, terminó bajo la luz de la luna y 2 equipos que se desdibujaron.

Bajo la luz de la luna, no hubo romance. La luz artificial en el último cuarto de hora dejó en claro que se les vino la noche y no convirtieron.

Sin goles, no hay amores en el fútbol. El “lobo” se retiró un poco más feliz porque abrochó la clasificación que igual hubiese logrado, y el “león” mantuvo el invicto, pero no la punta de la zona Sur, que quedó en poder del sorprendente Ricardo Gutiérrez cuando resta apenas 1 fecha.

Poco para festejar

Apenas vale la pena festejar el debut de algunos pibes como Valentino Guerra (clase 2006) y Lucas Conchillo (2004) en Argentino, que continúa mostrando en Primera a su potable cantera.

En Alem también jugó un 2006 (Tiago Androvetto) y varios 2004 y 2005. Ambos equipos siguen otorgando lugar a los pibes de 15, 16, 17 y 18 años, compartiendo plantel con experimentados gladiadores que los “foguean” para las grandes batallas que se avecinan.

Piensan en los play off. Es lo que permite que un 0-0 encuentre una mueca de conformismo, que aunque sirva de poco, y se les exija más en el presente, les otorga una saludable señal para el futuro.

Alem está invicto, y quiere pelear el título de la mano de Mauricio Morales. Buscó el triunfo, y estuvo más cerca de ganar, pero se le escapó el triunfo en su falta de puntería en las jugadas que generó, y en la ausencia de delanteros (no jugó Mauro Fuente) a los que Claudio Díaz pudiera abastecer.

En Argentino faltó Benjamín Martínez, pero además hubo que disimular varias bajas en defensa, por lo que no pudo arriesgar tanto como le gusta a Christian Romero.

Lejos de ser el “catenaccio” que con una sonrisa el DT anunció, el “lobo” tomó más recaudos de los habituales, aunque sin resignar a los delanteros que tuvo disponible.

Alem no dudó en atacar. Al minuto Claudio Díaz definió, y Jorge Martino (figura del partido) salvó en la línea. La respuesta fue inmediata, pero Pablo Fernández le tapó el disparo en el área y cerró a tiempo a Isaias Candiotto (2’).

Fue un espejismo. No fue un duelo de golpe a golpe, porque Alem tuvo la pelota, pero no atacó bien, y Argentino sin la pelota no es Argentino, pese a que tiene velocidad para contragolpear, como lo demostró a los 15’, cuando Candiotto escapó a Fernández y mano a mano ante Morales, elevó.

Alem quería proponer, pero sólo conseguía la tenencia, que al carecer de sorpresa, en el fútbol no es dominio. Aunque salía con prolijidad, no llegó hasta los 35’, cuando Claudio Díaz con una extraordinaria asistencia dejó a Lautaro Pereyra ante “Cumbia” Luciani, que le tapó el mano a mano.

Para dejar en claro que esfuerzo y decisión no le faltó a Alem, llegó con pelota detenida. Tiro libre de Díaz a la cabeza de Fernández, que desvió en el área a los 40’.

No estaba nada mal el empate para el “lobo”, pero Romero no manda a sus equipos a ganar, sino a hacer goles para ganar. Por eso apeló a dos variantes muy ofensivas: Turina y Bustamante por los debutantes Guerra y Conchillo.

Aunque los empates en casa no se festejen, el punto le sirvió para clasificar y sostener la posición. Lo que no dejó para nada conforme a Romero, que a los 19’ excluyó a Bustamante (estaba amonestado), y puso a su último delantero: “Nené” Martínez, que en el final tuvo el triunfo para el “lobo”, pero primero se lo negó Morales (le tapó su remate a los 34’), y luego “Indio” Martínez.

En esa segunda mitad, Alem fue más. Tuvo para ganarlo. Con el ingenio de Claudio Díaz, encontró atajos para llegar a un seguro “Cumbia” Luciani, que hasta debió taparle con el pie un tiro libre que se le metía en el primer palo (30’).

Previamente, el “10” abasteció a Fava, pero desvió (6’). Armó buena sociedad con Rosales, que asistió a López, quien falló frente a Luciani (13’). Luego se conectó con López, quien abasteció a Pereyra, que desvió ante el “1” (15’).

Fue el mejor momento de Alem, que igual generó otra gran maniobra colectiva, que el ingresado Agustín Pereyra se demoró a definir, y permitió que Martino salve.

Cuando se cansó Díaz, era tarde. Bajo la luz de la luna, no hubo romance. Sin goles, no hay amores.

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