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Huber Fernández y la historia de la relojería más antigua de la ciudad

Tiene 82 años y, a pesar de estar jubilado, sigue trabajando en su taller de la calle San Juan. Lleva más de 57 años en el rubro. En Villa María llegó a haber 60 relojerías en la década del 70 y en la actualidad hay solamente cinco

Entrar en la relojería de Huber Fernández es ingresar en una máquina del tiempo. Es regresar a aquellos años artesanales, en los que la pasión y el amor por el oficio eran una bandera y no había irrumpido con voracidad la tecnología.

Con más de 57 años de experiencia, este relojero de profesión y fanático del aeromodelismo contó su historia de vida, la que va de la mano con su trabajo.

Padre de tres hijos varones, uno de ellos, Gustavo, eligió su misma profesión.

En Villa María hay cinco relojerías y la de Huber es la más antigua. En los años 70 llegó a tener más de 60 la ciudad. Los requerimientos de las localidades de la región brindaban mucho trabajo al sector.

La importación fue una trompada de nocaut para las relojerías. Se empezaron a vender en cualquier comercio relojes muy baratos y la gente prefería en ese momento cambiar un modelo nuevo por arreglar el que tenía.

El proceso para darse cuenta de que eran de muy mala calidad fue el mismo tiempo en que se fueron extinguiendo una a una las relojerias de la Villa.

Sobre calle San Juan al 1100, con 82 años y una memoria envidiable está Huber en su taller trabajando como hace casi 60 años.

“Me crie en barrio Centro, sobre la calle Corrientes, desde muy chico comencé por curiosidad, por vocación, desde muy jovencito me interesó la relojería, tenía conocidos que se dedicaban y empecé a estudiar en la Escuela Suiza de Relojería en Buenos Aires y yo estudiaba a distancia, por correspondencia”, dice Fernández como carta de presentación.

Mientras trabajaba en otro comercio y estudiaba para relojería, hacía arreglos en su casa cuando salía del trabajo: “Fue una época en la que tuve los primeros contactos con los clientes y nacía lo que me iba a acompañar toda mi vida”.

En el año 1972, Fernández abre su relojería al público. Luego de trabajar en el taller de su casa mientras tenía otros trabajos, tiene su emprendimiento a la calle. Y fue sobre la calle Catamarca, frente al correo, donde estuvo casi 27 años hasta instalarse sobre calle San Juan hasta la actualidad.

“En la ciudad y alrededores había 60 relojeros, en ese momento yo me dedicaba además de atender mi propia relojería también tenía la representación de fornituras repuestos de relojes y joyas”, comentó Huber.

Además agregó: “Esa actividad funcionó muy bien hasta que cambió la tecnología. Antes eran todos relojes suizos, luego se abarataron costos, otro material y la tendencia se modificó”.

-¿Por qué dejó de vender repuestos?

-Dejé de vender hace 20 años. Cuando entraron las importaciones chinas ahí fue el comienzo del fin para el rubro. Entraron los relojes de dos pesos y finalizó de golpe. Nadie quería arreglar, era más barato comprar uno nuevo y la gente prefería eso.

-¿Por qué cree que no hay nuevos relojeros?

-Los oficios no los quiere aprender nadie porque es muy lento, si se estudia sastrería, herrería, zapatería, lleva mucho tiempo aprender y no se gana dinero de entrada. La juventud tiende a otra cosa. Es un oficio muy personal. El reloj no lo puede tocar cualquiera.

-¿Cuanto ha cambiado el reloj desde que usted comenzó hasta la actualidad?

-La calidad cambió mucho. Por ahí no era caro pero sí tenía buen material. Hoy son prácticamente de descarte.

En cuanto al trabajo diario, Fernández explicó: “Hoy se hacen cristales, una pila, una malla, trabajos simples y de paso. Hacer una reparación hace décadas atrás de un reloj automático se cobraba muy bien, pero también llevaba mucho trabajo, era complicado.

Por supuesto que la calidad era mala y hasta que los clientes se dieron cuenta fue un proceso de años”.

Campeón de aeromodelismo

Huber tiene su comercio y taller con trofeos y copas a la vista. No se venden, están de exposición y son de su otra pasión el aeromodelismo.

“Comencé a los 13 años. La pandemia frenó la actividad como todo. Pero de a poco nos vamos preparando para volver”, finalizó quien logró tres campeonatos nacionales.

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