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La reconstrucción de Colón

Su presidente, Juan Carlos Amante, comentó: "La obra está valuada en más 750 mil pesos y avanzó en un 75%. No hemos recibido subsidios, pero sí apoyo municipal, de un par de empresas y de la gente de Arroyo Cabral"

“Se nos caían las lágrimas al ver la tapia caída. Fue un tornado. Pudo ser fatal si se desataba un domingo de fútbol”, comentó Amante. 

 

Juan Carlos Amante no se guardó nada. El presidente de Colón de Arroyo Cabral habló de todo. Del esfuerzo que está realizando la gente de su entidad para reconstruir el estadio Socios Fundadores.

También habló de la actualidad del club, del equipo de fútbol, del significativo logro de inferiores y de su aval a la continuidad de Claudio Martínez como presidente de la Liga Villamariense, apoyado en su forma de pensar: “Hay dos proyectos de la Liga que a Colón le dieron mucha vida: el fútbol infantil y el fútbol femenino”.

Agregó: “El éxito del infanto no sólo fue por la cantidad de niños que se integraron al club, sino por los padres, que son nuestros sucesores como dirigentes. El fútbol femenino también dio resultados inmediatos, ya que integramos a la mujer al deporte del club e inmediatamente surgió la idea de apoyar el crecimiento del hockey femenino. Si a eso le sumamos la escuela de verano, con más de 120 chicos, Colón tiene motivos para sentirse vivo”.

Claro que la prioridad en Colón es reconstruir el estadio y al respecto precisó: “La obra es muy costosa, supera los 750 mil pesos y, si bien hemos recibido un gran apoyo de la Municipalidad y su intendente Pablo Alcalino, no contamos con subsidios provinciales ni nacionales. Hubo un apoyo incondicional de la gente del club y del pueblo; ya agradecí en su momento a Rivadavia, que prestó su cancha y su gente para recaudar en un evento de fútbol. También debo agradecer los aportes a la empresa Lorenzati y Ruetsch y a Jorge Manera, presidente de la Cooperativa Agrícola Ganadera”.

A su vez, indicó: “La obra ya está en un 70 o 75%. Me refiero a la tapia, pero también hay que realizar toda la iluminación nueva. Por eso no me quiero olvidar de agradecer a Central de Luca, que nos prestó su cancha para entrenar, y a Ricardo Gutiérrez de La Palestina, donde nos localizamos en la primera fecha de la Liga Villamariense”.

Reforzado y con más espacio

Amante fue claro al señalar: “Las limitaciones que tiene nuestro predio hacen que la cancha no pueda ser más grande. Las dimensiones del campo de juego no cambiarán, pero hemos aprovechado para darle mayor espacio en ambos laterales, entre la línea de cal del campo de juego y los costados. Ampliamos y corrimos 1,70 metros para el lado del bulevar Cataldi”.

“La gente de Colón es apasionada y es muy tradicionalista. Nos pedían que los ladrillos que volteó el tornado fueran devueltos para reconstruir la tapia porque la levantaron sus padres. Ese sentimiento es el que mantiene vivo a los clubes, pero esos ladrillos estaban destruidos y era un peligro aprovecharlos. Con un grupo de personas recorrimos casa por casa pidiendo lo que pudieran dar por el club. Se armó una comisión especial con Norberto ‘Peca’ Esquivel a la cabeza, con Leo Comba, y así empezó está reconstrucción”.

“A esos ladrillos ‘apolillados’ los utilizamos como escombros para reforzar la base de la vereda, que era curva, y rellenamos con tierra la parte superior para que la tapia quede más sólida y sostenida. Fue una cosa de locos. No querés que te pase nunca, pero nos pasó”.

“Fue un tornado”

Sobre el 11 de diciembre de 2019, recuerda: “Estaba en mi casa cuando escuché el ruido. Vivo a una cuadra y media de la cancha. Llovió muy poco, pero el viento arrasó. Hoy sabemos que fue un tornado y que aquella desgracia que sufrieron el club y parte del pueblo fue una desgracia con suerte, porque se pudo haber llevado puesto a todo el club y a todo el pueblo”.

“Los primeros que llegamos a la cancha no podíamos creer ver la tapia derrumbada. Se nos caían las lágrimas y no podíamos ni hablar. Estábamos evaluando la posibilidad de jugar el Provincial, pero ya no teníamos ni luz ni cancha para entrenar. Fue todo a pulmón esta reconstrucción, con el corazón de la gente de Cabral”.

En esta línea, deseó que “Arroyo Cabral pueda tener su estadio único”. “Es un sueño del intendente y lo comparto. Las canchas de los dos clubes cabralenses están limitadas, con dos sectores de tapia. Hoy son dos canchas en las que se puede entrenar perfectamente, pero se necesita un estadio de fútbol. La cancha de Rivadavia tiene un campo de juego más grande y entra más gente, pero a la hora de los grandes partidos tiene idénticos problemas que Colón”.

“La pandemia frenó todo. Hoy el club está cerrado y el mensaje del intendente, de la Liga y ahora del presidente de la Nación es claro: hay que quedarse en casa y cuidarse. Esto complica el desarrollo de la obra de los 100 metros lineales de tapia y el esquinero, porque resintió parte de la tapia que da espaldas a calle Alem. Falta la iluminación también, pero también nos dará respiro para terminar. Lo importante es que Colón está vivo, de pie, y Dios sabe por qué pasó. Si hubiese ocurrido un domingo de fútbol, seguro dejaba como saldo víctimas fatales. Hoy, con amor, lo estamos reconstruyendo con mano de obra bien cabralense”.