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Walter Lescano: "En este momento el feminismo es el punk"

El periodista editó el libro "Un regalo del diablo".

El periodista y escritor correntino Walter Lezcano expone en Un regalo del diablo un ensayo que va "del punk hacia otros territorios y se filtra en ellos", según cuenta, como una radiografía de la década del 90 y la reinvención del punk argentino, atravesado por la irrupción de 2 Minutos y el lanzamiento de su primer disco Valentín Alsina.

Cuando Lezcano tomó la decisión de escribir sobre "Valentín Alsina" (1994) se dio cuenta de que no se trataba solo del conjunto de canciones que marcaba el punto de partida del quinteto liderado por Walter "Mosca" Velázquez, sino que tenía que componer el paisaje de un territorio, y que en esa historia iba a haber más de una versión.

"Este ensayo musical va del punk hacia otros territorios y se filtra en ellos. El de 2 Minutos es un arte que trasciende todas las barreras impuestas por la época", describe el autor, nacido en 1979 en Goya y que ostenta más de una veintena de títulos, en entrevista con Télam.

Es así, entonces, como "Un regalo del diablo" se torna un relato polifónico, con las miradas de "Mosca" y Mariano "Indio" Mirones, guitarrista de la banda hasta 1999; Matías Schneer, primer manager del grupo; el técnico de sonido Amílcar Gilabert; la escritora Mariana Enríquez y el escritor Juan Diego Incardona, que ayudan a completar esa fotografía en distintos niveles.

En este recorrido, Lezcano reflexiona sobre la relación entre arte y territorio, el conurbano como zona de creatividad y cómo "Valentín Alsina" gesta una renovación del propio punk y "remite a un contexto sociohistórico complejo en el que crea su campo de acción y trascendencia, y habilita un léxico personal que se filtra en otros géneros dando origen al rock barrial", profundiza el periodista.

-¿Cuál es tu vínculo con 2 Minutos?

-Cuando salió "Valentín Alsina" yo tenía 14 años y llegó en el momento justo en el que se necesita combustible para tener la valentía de rebelarse contra el mundo que dejaron los mayores e intentar cambiarlo. El punk te da eso: una conciencia de clase, de tu realidad y te cuestiona para ver cuál es tu plan de acción para intervenir la época que te toca vivir. En ese aspecto, "Valentín Alsina" fue una alegría inmensa porque ellos venían de un lugar y unas calles muy parecidas a las que yo vivía. Y eso genera ilusiones y fortaleza para pensar un destino distinto al de ser la carne de cañón del sistema. Sirvió para comprender que las calles son nuestras y que ahí están la vida, la lucha y la verdad.

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-Ubicás la reinvención del punk argentino en el escenario político neoliberal feroz de los 90. El gobierno anterior también tuvo lineamientos similares, pero no hubo un reflorecimiento, ¿por qué considerás que se dio así?

-Arriesgo una hipótesis: el mundo nunca deja de ser un infierno. Sin embargo, cierta parte de la juventud que nació con el nuevo milenio y creció bajo el amparo de internet como realidad y paraíso diversificó sus intereses de una manera tal que los focos de lucha e interacción son extraordinariamente variados y distantes, y esto produce que la fortaleza de la unión esté muy dispersa en intereses que no siempre favorecen a la mayoría, entonces los movimientos que buscan cambios no encuentran el combustible necesario para ser verdaderos motores de cambio.

-¿Cuál considerás que es el lugar que ocupa actualmente el punk?

-Y entra en este cuadro de situación como una fuerza debilitada frente a la variedad de estímulos que reciben los jóvenes y que a veces no saben a cuál responder primero. Lo que genera angustia, ansiedad y eso decanta en la pura inacción. Desde ahí que se vea al punk más como un género musical igual que otros que como un modo de vida combativo más cercano a la guerrilla que a la aceptación del poscapitalismo como panacea. Por otra parte, también podemos pensar hoy al punk como una estética ideológica que excede el marco musical, se resignificó dado el contexto social actual y busca igualdad, inclusión, reconocimiento de derechos y reforzar las redes de contención en otros espacios. Desde este posicionamiento que planteo, en nuestro país en este momento lo más punk que tenemos es el movimiento feminista y su lucha constante, incansable y admirable.