Una Asamblea sin banderas ni canciones, pero con mucho verde y fotos políticas
La primera Asamblea Legislativa de Alberto Fernández como presidente no tuvo la liturgia "tribunera" con la que contaron sus antecesores sino que fue más formal, coloreada con algunos aplausos efusivos y una previa que, entre charla y charla, ofreció varias fotos de la coyuntura política.
La vicepresidenta Cristina Kirchner abrió la sesión cinco minutos antes de lo previsto, una puntualidad que no se le conocía y que se combinó a la perfección con la de Fernández, que comenzó su discurso exactamente a las 12, como estaba pautado de antemano.
El único canto que se escuchó fue "Alberto presidente" cuando el mandatario ingresó al recinto de la Cámara de Diputados y una segunda vez cuando terminó su discurso, lejos de los ritmos de tribuna que entonaba La Cámpora para Cristina y del "Sí, se puede" que le dedicaban a Mauricio Macri los suyos.
Tampoco hubo banderas ni carteles colgados en las bancas; el único cotillón que se vio fue el "verde" de la campaña por la legalización del aborto: pañuelos repartidos en la previa por la diputada oficialista Gabriela Estévez, abanicos como los de la senadora Inés Pilatti y la invitada María José Lubertino, y prendedores como el de la radical Karina Banfi.
Esto explicó la ovación de pie que recibió Fernández al anunciar ese proyecto y que unió a las legisladoras del Frente de Todos con algunas de Juntos por el Cambio, como Silvia Lospennato y Carla Carrizo, mientras la diputada Mónica Macha se emocionó hasta las lágrimas.
El otro aplauso efusivo y transversal llegó cuando el Presidente anunció que ordenará a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) desclasificar los testimonios "reservados" de los agentes en la causa Amia, que incluyó al jefe del interbloque de diputados de Juntos por el Cambio, Mario Negri.
Mientras Fernández leía su discurso, Negri tomaba nota junto con el jefe del bloque del Pro, Cristian Ritondo, y ambos intercambiaron una mirada cómplice y una sonrisa pícara cuando el mandatario mencionó por segunda vez el presupuesto 2021: "¿Y el de este año?", le preguntó el macrista a su colega radical. No todos hacían lo mismo mientras el Presidente daba su discurso: Cristina abría y cerraba su abanico negro, el oficialista Carlos Heller descansaba los ojos, el opositor Fernando Iglesias murmuraba "mentira" ante alguna que otra afirmación y su colega Waldo Wolff se sacaba una "selfie" de espaldas al recinto.
Al finalizar su exposición, en un gesto que nunca tuvieron Cristina ni Macri, Fernández se acercó al estrado de su derecha para saludar al expresidente Carlos Menem y a cada uno de los gobernadores.
Luego pasó al de la izquierda, para hacer lo mismo con los jueces de la Corte Suprema Carlos Rosenkrantz y Elena Highton.
La plaza copada por organizaciones oficialistas
Agrupaciones políticas del Frente de Todos, movimientos sociales y organizaciones gremiales se movilizaron ayer hasta el Congreso para acompañar al presidente Alberto Fernández en su primer discurso de apertura de sesiones ordinarias.
Entre los presentes estuvieron militantes de La Cámpora, el Movimiento Evita, la CGT, la CTA Autónoma, la CTA de los Trabajadores y el gremio de los camioneros que lidera Hugo Moyano, entre otros.
Los asistentes se concentraron en las inmediaciones del Parlamento y desde allí siguieron las palabras que pronunció el jefe de Estado por una hora 19 minutos.
Entre los simpatizantes del oficialismo se vieron caretas con el rostro de Alberto Fernández y banderas argentinas y de apoyo a la gestión peronista.
Al arribar al Congreso, el Presidente saludó a los manifestantes desde el automóvil oficial, donde viajó junto a la primera dama, Fabiola Yáñez.
La caravana del jefe de Estado entre la Casa Rosada y el Parlamento fue acompañada por granaderos a caballo, que portaron banderas argentinas.
Por otra parte, la ceremonia de inicio del año parlamentario que encabezó el Presidente tuvo varias ausencias de gobernadores, jueces y dirigentes de peso en la política nacional.
Los jueces de la Corte Suprema de Justicia Ricardo Lorenzetti, Horacio Rosatti y Carlos Maqueda dejaron vacías sus sillas y el tribunal estuvo representado sólo por su presidente, Carlos Rosenkrantz, y la jueza Elena Highton.
También hubo varios gobernadores ausentes, como el formoseño Gildo Insfrán, la santacruceña Alicia Kirchner y el chaqueño Jorge Capitanich.
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La vicepresidenta Cristina Kirchner abrió la sesión cinco minutos antes de lo previsto, una puntualidad que no se le conocía y que se combinó a la perfección con la de Fernández, que comenzó su discurso exactamente a las 12, como estaba pautado de antemano.
El único canto que se escuchó fue "Alberto presidente" cuando el mandatario ingresó al recinto de la Cámara de Diputados y una segunda vez cuando terminó su discurso, lejos de los ritmos de tribuna que entonaba La Cámpora para Cristina y del "Sí, se puede" que le dedicaban a Mauricio Macri los suyos.
Tampoco hubo banderas ni carteles colgados en las bancas; el único cotillón que se vio fue el "verde" de la campaña por la legalización del aborto: pañuelos repartidos en la previa por la diputada oficialista Gabriela Estévez, abanicos como los de la senadora Inés Pilatti y la invitada María José Lubertino, y prendedores como el de la radical Karina Banfi.
Esto explicó la ovación de pie que recibió Fernández al anunciar ese proyecto y que unió a las legisladoras del Frente de Todos con algunas de Juntos por el Cambio, como Silvia Lospennato y Carla Carrizo, mientras la diputada Mónica Macha se emocionó hasta las lágrimas.
El otro aplauso efusivo y transversal llegó cuando el Presidente anunció que ordenará a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) desclasificar los testimonios "reservados" de los agentes en la causa Amia, que incluyó al jefe del interbloque de diputados de Juntos por el Cambio, Mario Negri.
Mientras Fernández leía su discurso, Negri tomaba nota junto con el jefe del bloque del Pro, Cristian Ritondo, y ambos intercambiaron una mirada cómplice y una sonrisa pícara cuando el mandatario mencionó por segunda vez el presupuesto 2021: "¿Y el de este año?", le preguntó el macrista a su colega radical. No todos hacían lo mismo mientras el Presidente daba su discurso: Cristina abría y cerraba su abanico negro, el oficialista Carlos Heller descansaba los ojos, el opositor Fernando Iglesias murmuraba "mentira" ante alguna que otra afirmación y su colega Waldo Wolff se sacaba una "selfie" de espaldas al recinto.
Al finalizar su exposición, en un gesto que nunca tuvieron Cristina ni Macri, Fernández se acercó al estrado de su derecha para saludar al expresidente Carlos Menem y a cada uno de los gobernadores.
Luego pasó al de la izquierda, para hacer lo mismo con los jueces de la Corte Suprema Carlos Rosenkrantz y Elena Highton.
La plaza copada por organizaciones oficialistas
Agrupaciones políticas del Frente de Todos, movimientos sociales y organizaciones gremiales se movilizaron ayer hasta el Congreso para acompañar al presidente Alberto Fernández en su primer discurso de apertura de sesiones ordinarias.
Entre los presentes estuvieron militantes de La Cámpora, el Movimiento Evita, la CGT, la CTA Autónoma, la CTA de los Trabajadores y el gremio de los camioneros que lidera Hugo Moyano, entre otros.
Los asistentes se concentraron en las inmediaciones del Parlamento y desde allí siguieron las palabras que pronunció el jefe de Estado por una hora 19 minutos.
Entre los simpatizantes del oficialismo se vieron caretas con el rostro de Alberto Fernández y banderas argentinas y de apoyo a la gestión peronista.
Al arribar al Congreso, el Presidente saludó a los manifestantes desde el automóvil oficial, donde viajó junto a la primera dama, Fabiola Yáñez.
La caravana del jefe de Estado entre la Casa Rosada y el Parlamento fue acompañada por granaderos a caballo, que portaron banderas argentinas.
Por otra parte, la ceremonia de inicio del año parlamentario que encabezó el Presidente tuvo varias ausencias de gobernadores, jueces y dirigentes de peso en la política nacional.
Los jueces de la Corte Suprema de Justicia Ricardo Lorenzetti, Horacio Rosatti y Carlos Maqueda dejaron vacías sus sillas y el tribunal estuvo representado sólo por su presidente, Carlos Rosenkrantz, y la jueza Elena Highton.
También hubo varios gobernadores ausentes, como el formoseño Gildo Insfrán, la santacruceña Alicia Kirchner y el chaqueño Jorge Capitanich.