Recibió la pena de 6 años de prisión efectiva por ser hallado culpable de un robo con arma
Se trata de Emiliano Arce (27). El suceso ocurrió en noviembre del año pasado. También lo condenaron por sustraer una bicicleta en 2010
En la Cámara del Crimen, en el quinto piso de Tribunales, Emiliano Arce (27) recibió la pena de seis años de prisión de cumplimiento efectivo por ser hallado culpable de los delitos de robo calificado de vehículo dejado en la vía pública y robo calificado por el uso de arma.
El primer hecho por el que llegó al banquillo del recinto ocurrió el 22 de marzo de 2010, minutos antes de las tres de la tarde, cuando, junto con otras dos personas, sustrajo una bicicleta —que estaba con el candado colocado— de la esquina de Jujuy y Müller, en el barrio Güemes. Los dos sujetos que lo acompañaban, según la pieza acusatoria, hicieron de campana. Sin embargo, los atraparon en flagrancia.
El segundo episodio se registró el 25 de noviembre de 2018, aproximadamente a las ocho y media de la noche. De acuerdo con el requerimiento, Arce se dirigió, con otra persona llamada Luciano Ibáñez, a un domicilio. Al llegar, los atendió un niño. Los hizo entrar y ambos se dirigieron a la habitación de la propietaria. En esas circunstancias, Arce tomó al niño del cuello y le puso un cuchillo en el cuerpo. En ese momento, le exigieron las pertenencias a la mujer, a quien le sacaron un celular y 2.500 pesos. Tras una pequeña reyerta en la que intervinieron los hijos de la damnificada, los implicados en el suceso escaparon.
Una vez que se finalizó con la lectura de la pieza acusatoria, la jueza Eve Flores le tomó los datos personales al acusado. Arce contó que le dicen Juana, que es villamariense y que vivía en el barrio La Calera. Además, señaló que estaba en concubinato, que tiene una hija, que cursó el nivel medio hasta cuarto año del secundario y que trabajaba, entre otras cosas, como albañil. En otra dirección, indicó que consumió drogas hasta hace poco tiempo y que las dejó gracias a un tratamiento al que se sometió.
Cuando llegó el momento de declarar, Arce confesó la primera acusación y negó la segunda. Respecto de esta última dijo que, entre otras cosas, con Ibáñez, alias Canica, fueron a comprar droga pero como no consiguieron regresaron a su casa, donde estaba su hermano y alguien a quien apodan Cordobés. Tras su relato, comparecieron testigos. Uno de los más significativos fue el de Claudia Marcela Sosa, la damnificada. Ella sostuvo que Arce, con otra persona que no reconoce, fue a su casa a venderle una “planchita”. Ella, según su narración, les dijo que no tenía dinero. Fue entonces cuando le “manotearon” a su hijo y le pusieron un cuchillo en el cuello. Asimismo, recordó que le llevaron “un teléfono y dos mil pesos”. Por último negó que en su hogar se venda droga y mencionó que los autores del hecho se escaparon en una moto.
De esta manera, llegó el momento de alegar. El primero en hacerlo fue el representante del Ministerio Público Fiscal, Francisco Márquez. El funcionario solicitó la pena de siete años de prisión. Por su lado, la asesora letrada Silvina Muñoz desarrolló una pormenorizada presentación de sus argumentos y resaltó que la investigación fue “nula” porque, por ejemplo, no se secuestró el arma, ni el vehículo en el que se habrían movilizado ni los elementos robados. Asimismo, dijo que “existieron innumerables contradicciones” en las diferentes instancias judiciales en las que las distintas personas involucradas declararon. Así, pidió el mínimo de la pena para el delito que confesó Arce y la absolución por el beneficio de la duda para el segundo acontecimiento.
Sin embargo, la magistrada, luego de un cuarto intermedio de unos diez minutos, optó por dictar el veredicto precisado al inicio.
Comentá esta nota
El primer hecho por el que llegó al banquillo del recinto ocurrió el 22 de marzo de 2010, minutos antes de las tres de la tarde, cuando, junto con otras dos personas, sustrajo una bicicleta —que estaba con el candado colocado— de la esquina de Jujuy y Müller, en el barrio Güemes. Los dos sujetos que lo acompañaban, según la pieza acusatoria, hicieron de campana. Sin embargo, los atraparon en flagrancia.
El segundo episodio se registró el 25 de noviembre de 2018, aproximadamente a las ocho y media de la noche. De acuerdo con el requerimiento, Arce se dirigió, con otra persona llamada Luciano Ibáñez, a un domicilio. Al llegar, los atendió un niño. Los hizo entrar y ambos se dirigieron a la habitación de la propietaria. En esas circunstancias, Arce tomó al niño del cuello y le puso un cuchillo en el cuerpo. En ese momento, le exigieron las pertenencias a la mujer, a quien le sacaron un celular y 2.500 pesos. Tras una pequeña reyerta en la que intervinieron los hijos de la damnificada, los implicados en el suceso escaparon.
Una vez que se finalizó con la lectura de la pieza acusatoria, la jueza Eve Flores le tomó los datos personales al acusado. Arce contó que le dicen Juana, que es villamariense y que vivía en el barrio La Calera. Además, señaló que estaba en concubinato, que tiene una hija, que cursó el nivel medio hasta cuarto año del secundario y que trabajaba, entre otras cosas, como albañil. En otra dirección, indicó que consumió drogas hasta hace poco tiempo y que las dejó gracias a un tratamiento al que se sometió.
Cuando llegó el momento de declarar, Arce confesó la primera acusación y negó la segunda. Respecto de esta última dijo que, entre otras cosas, con Ibáñez, alias Canica, fueron a comprar droga pero como no consiguieron regresaron a su casa, donde estaba su hermano y alguien a quien apodan Cordobés. Tras su relato, comparecieron testigos. Uno de los más significativos fue el de Claudia Marcela Sosa, la damnificada. Ella sostuvo que Arce, con otra persona que no reconoce, fue a su casa a venderle una “planchita”. Ella, según su narración, les dijo que no tenía dinero. Fue entonces cuando le “manotearon” a su hijo y le pusieron un cuchillo en el cuello. Asimismo, recordó que le llevaron “un teléfono y dos mil pesos”. Por último negó que en su hogar se venda droga y mencionó que los autores del hecho se escaparon en una moto.
De esta manera, llegó el momento de alegar. El primero en hacerlo fue el representante del Ministerio Público Fiscal, Francisco Márquez. El funcionario solicitó la pena de siete años de prisión. Por su lado, la asesora letrada Silvina Muñoz desarrolló una pormenorizada presentación de sus argumentos y resaltó que la investigación fue “nula” porque, por ejemplo, no se secuestró el arma, ni el vehículo en el que se habrían movilizado ni los elementos robados. Asimismo, dijo que “existieron innumerables contradicciones” en las diferentes instancias judiciales en las que las distintas personas involucradas declararon. Así, pidió el mínimo de la pena para el delito que confesó Arce y la absolución por el beneficio de la duda para el segundo acontecimiento.
Sin embargo, la magistrada, luego de un cuarto intermedio de unos diez minutos, optó por dictar el veredicto precisado al inicio.