En la Cámara del Crimen, en el quinto piso de Tribunales, Edgar Emanuel Salguero fue condenado a tres años de prisión que deberá cumplir de manera efectiva en el establecimiento penitenciario local. En este sentido, el hombre de 32 años y oriundo de Villa María, recibió la pena por ser encontrado el autor responsable de los delitos de hurto y violación de domicilio.
El debate
En primer lugar, Gabriela Sanz, la actuaria, llevó a cabo la lectura de los hechos. Así, se pudo conocer que el hecho que llevó al sujeto al banquillo de los acusados ocurrió en enero de este año.
De acuerdo a los datos recolectados, Salguero, en compañía de una mujer que no pudo ser identificada, arribó durante la madrugada de la jornada mencionada, aproximadamente a las 2.45, a una vivienda ubicada en calle Intendente Reyno al 400, en barrio Nicolás Avellaneda.
Allí, mientras la mujer lo esperaba en una moto en la vía pública, él ingresó al domicilio por una ventana o una puerta trasera.
Una vez en el interior de la residencia sustrajo una garrafa de 10 kilos, una tarjeta de débito, un certificado de discapacidad y otro tipo de documentación.
Asimismo es preciso indicar que se llevó dos camperas, —una de las cuales tenía en sus bolsillos 2500 pesos en efectivo—, una cadena de oro y un estuche de anteojos. Una vez cometido el delito, se dio a la fuga.
No es menor, a la vez, mencionar que se tomó conocimiento de lo ocurrido a través de un llamado que realizó un vecino, quien, en principio, advirtió lo que estaba ocurriendo.
Fue, de esta manera, que los efectivos llegaron al sector, y luego de patrullar las cuadras aledañas, lo encontraron a Salguero en un descampado, y lo aprehendieron en flagrancia después de un leve forcejeo.
Una vez finalizada la lectura de la pieza acusatoria, la jueza Eve Flores le tomó los datos personales al imputado.
En esta dirección, el hombre manifestó que, previo a su detención, estaba domiciliado en el barrio Felipe Botta. Además contó que es soltero, no vive en concubinato y tiene dos hijos.
Por otro lado relató que desempeñaba tareas como albañil y que tomaba mucho alcohol y consumía marihuana, cocaína y pastillas.
Por otra parte sostuvo que hizo un tratamiento por su problemática vinculada a las adicciones pero indicó que no continuó con el mismo.
También se brindaron detalles respecto a sus antecedentes; en diciembre del año pasado fue condenado a tres años de prisión efectiva y, de esa pena, aún le restan cumplir poco más de dos años.
Por último confesó los hechos, se mostró arrepentido y expresó que, en la cárcel, fue a la iglesia y “ahora piensa diferente”.
Luego tuvieron lugar los alegatos. Al respecto, el fiscal Horacio Vázquez habló sobre los hechos y señaló las distintas pruebas que confirman lo sucedido. En este sentido destacó, entre otras, las pericias psiquiátricas, distintos testimonios, las actas policiales y la inspección ocular.
El representante del Ministerio Público Fiscal, además, destacó el pedido de disculpas de Salguero para con el Tribunal y el damnificado y pidió la pena de diez meses efectivos por este hecho y solicitó que se unifique con lo que le restaba cumplir de la pena anterior.
Es por ello que, finalmente, requirió la condena total de tres años.
Al ser el juicio de carácter abreviado, la abogada de Salguero, Florencia Vottero, adhirió a lo dicho por Vázquez. Sin embargo le requirió a la jueza que se le realice un tratamiento integral a su defendido por sus adicciones.
La palabra del damnificado
En el recinto también compareció Miguel Jacinto Acosta, el damnificado. El hombre se dirigió a la jueza Flores para pedirle que le devuelvan los elementos que le habían robado.
La magistrada le indicó que no se pudo secuestrar nada en los allanamientos llevados adelante y que solamente pueden proseguir con la investigación.
Luego restó que se dictara la sentencia que, como ya se dijo, fue de tres años de prisión efectiva.
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En primer lugar, Gabriela Sanz, la actuaria, llevó a cabo la lectura de los hechos. Así, se pudo conocer que el hecho que llevó al sujeto al banquillo de los acusados ocurrió en enero de este año.
De acuerdo a los datos recolectados, Salguero, en compañía de una mujer que no pudo ser identificada, arribó durante la madrugada de la jornada mencionada, aproximadamente a las 2.45, a una vivienda ubicada en calle Intendente Reyno al 400, en barrio Nicolás Avellaneda.
Allí, mientras la mujer lo esperaba en una moto en la vía pública, él ingresó al domicilio por una ventana o una puerta trasera.
Una vez en el interior de la residencia sustrajo una garrafa de 10 kilos, una tarjeta de débito, un certificado de discapacidad y otro tipo de documentación.
Asimismo es preciso indicar que se llevó dos camperas, —una de las cuales tenía en sus bolsillos 2500 pesos en efectivo—, una cadena de oro y un estuche de anteojos. Una vez cometido el delito, se dio a la fuga.
No es menor, a la vez, mencionar que se tomó conocimiento de lo ocurrido a través de un llamado que realizó un vecino, quien, en principio, advirtió lo que estaba ocurriendo.
Fue, de esta manera, que los efectivos llegaron al sector, y luego de patrullar las cuadras aledañas, lo encontraron a Salguero en un descampado, y lo aprehendieron en flagrancia después de un leve forcejeo.
Una vez finalizada la lectura de la pieza acusatoria, la jueza Eve Flores le tomó los datos personales al imputado.
En esta dirección, el hombre manifestó que, previo a su detención, estaba domiciliado en el barrio Felipe Botta. Además contó que es soltero, no vive en concubinato y tiene dos hijos.
Por otro lado relató que desempeñaba tareas como albañil y que tomaba mucho alcohol y consumía marihuana, cocaína y pastillas.
Por otra parte sostuvo que hizo un tratamiento por su problemática vinculada a las adicciones pero indicó que no continuó con el mismo.
También se brindaron detalles respecto a sus antecedentes; en diciembre del año pasado fue condenado a tres años de prisión efectiva y, de esa pena, aún le restan cumplir poco más de dos años.
Por último confesó los hechos, se mostró arrepentido y expresó que, en la cárcel, fue a la iglesia y “ahora piensa diferente”.
Luego tuvieron lugar los alegatos. Al respecto, el fiscal Horacio Vázquez habló sobre los hechos y señaló las distintas pruebas que confirman lo sucedido. En este sentido destacó, entre otras, las pericias psiquiátricas, distintos testimonios, las actas policiales y la inspección ocular.
El representante del Ministerio Público Fiscal, además, destacó el pedido de disculpas de Salguero para con el Tribunal y el damnificado y pidió la pena de diez meses efectivos por este hecho y solicitó que se unifique con lo que le restaba cumplir de la pena anterior.
Es por ello que, finalmente, requirió la condena total de tres años.
Al ser el juicio de carácter abreviado, la abogada de Salguero, Florencia Vottero, adhirió a lo dicho por Vázquez. Sin embargo le requirió a la jueza que se le realice un tratamiento integral a su defendido por sus adicciones.
La palabra del damnificado
En el recinto también compareció Miguel Jacinto Acosta, el damnificado. El hombre se dirigió a la jueza Flores para pedirle que le devuelvan los elementos que le habían robado.
La magistrada le indicó que no se pudo secuestrar nada en los allanamientos llevados adelante y que solamente pueden proseguir con la investigación.
Luego restó que se dictara la sentencia que, como ya se dijo, fue de tres años de prisión efectiva.

