“Los Hipócritas”, un thriller con impronta cordobesa
Guionada y dirigida por Santiago Sgarlatta y Carlos Trioni, la ópera prima se adentra en un submundo de abuso de poder y secretos durante una tradicional boda de la alta sociedad
Como ya es tradición, Espacio Incaa Villa María ofrece el mejor cine cordobés. El viernes pasado se exhibió la opera prima de Santiago Sgarlatta y Carlos Trioni, “Los Hipócritas”. Pero habrá otra oportunidad de ver este thriller cordobés el próximo viernes 25, a las 21.30 en Sabattini 200.
El largometraje ficcional de 70 minutos retrata un submundo oculto en una tradicional boda de la alta sociedad cordobesa.
Nicolás (Santiago Zapata) se dedica a una actividad que le resulta frustrante, filmación de casamientos. Durante un trabajo en la boda de la hija de un ministro, su cámara graba una situación que lo tentará a utilizar ese material para chantajear a los afectados. Pero al parecer, no sólo su futuro económico es lo que está en juego en esa fiesta.
PUNTAL VILLA MARÍA dialogó con los guionistas y directores de la película, los cordobeses Santiago Sgarlatta (SS) y Carlos Trioni (CT). Se refirieron al trabajo realizado, la importancia de ver cine local y hacerlo en las salas.
-¿Cómo fue trabajar esta temática entre lo cotidiano y las cuestiones más profundas?
-SS: El proyecto arranca en 2015. Carlos tenía una idea del guión original. Tres líneas básicas que se respetaron siempre y que estructuran la película: el protagonista es quien filma la boda; el disparador es el video que queda registrado y mostrado desde la cámara de Nicolás; y el hecho de que todo sucediera durante el transcurso de la boda, desde que la novia se está maquillando hasta que termina la fiesta. No sucede nada antes ni después.
-Un universo no tan pequeño...
-SS: Fuimos trabajando en 2015 en un concurso que se llamaba Raymundo Gleyzer y fuimos incorporando de a poco distintos elementos que hicieran sostenible la trama. Apareció la idea de que fuese una boda de la clase alta cordobesa y así poder generar la tensión de la extorsión y la complejidad de lo que podía representar este video si salía a la luz. Cuando aparece ese universo con políticos y empresarios, el contexto y la subtrama empiezan a marcar ese vínculo entre ellos. Los intereses propios de cada participante se manifiestan.
-Se arriesgaron en una ópera prima...
-CT: Tanto para Santi como para mí es nuestra primera película como directores y guionistas, hacer una película fue un aprendizaje en todo sentido. Y ante la inexperiencia, animarse a hacer algunas cosas. No teníamos nada para perder y siempre es bueno experimentar y divertirnos.
-En cuanto a lo realizativo, ¿cómo trabajaron la impronta audiovisual?
-CT: Desde el principio, la película plantea la convivencia de dos registros de cámara distintos. Uno que tiene que ver con el registro que el camarógrafo hace y el otro, con la cámara formal. Cada una tiene una proporción distinta y se plantea con una puesta diferente. En un caso más fragmentada, con planos detalle y un poco “sucia”, y por el otro con movimientos más fluidos, planos secuencias. Es una de las características planteadas desde un principio.
-En Villa María hay una amplia comunidad relacionada a lo audiovisual, ¿qué les dirían?
-SS: Si realmente quieren hacer películas, no bajen los brazos. No es fácil hacer películas. Tuvimos la suerte de poder participar de un concurso que hoy, lamentablemente, ya no existe. Lo que hacía era habilitar la puerta para que uno accediera a fondos del Instituto sin contar con los requisitos que normalmente solicitaba. Participamos junto a 10 proyecto más y resultamos ganadores. Entendimos también que hay que adecuar ciertas pretensiones a los recursos que uno tiene.
-¿Fue mucho trabajo?
-SS: Hacer películas requiere de mucha paciencia. Ésto lo arrancamos en 2015, y cuatro años después estamos estrenando. Y fue un proceso rápido. Hay gente que está mucho más tiempo para poder filmar y estrenar.
-CT: No esperar a que las cosas sucedan, sino hacer que sucedan. En algún momento de mi vida yo también esperaba. Pero cuando se tomó la decisión de hacer, las cosas empezaron a ocurrir. Nunca son las condiciones ideales, y esperar a ese contexto ideal sería esperar por siempre. Hay cosas que salen bien y otras mal, pero es mejor hacer a no hacer nada.
-¿Por qué el público cinéfilo no debe perder la oportunidad de ver “Los Hipócritas?
-SS: Tenemos que ver las cosas que hacemos. Como sociedad, si sólo vemos lo de afuera es muy difícil que aprendamos a hacer las cosas mejor. Como toda película tiene sus fallas, no es perfecta. Seguramente a mucha gente no le gustará. Y está muy bien que sea así y que lo digan sin miedo. Eso nos ayuda a nosotros a entender y a explicar lo que se entiende mal. Hay que tratar de ver la mayor cantidad de películas realizadas en Córdoba, sobre todo aquellos que pretenden hacer cine de Córdoba. Los que estudiamos cine y quienes enseñan, lo primero que tendríamos que hacer es mostrar, ver y consumir lo que se hace acá.
-CT: Además, creemos y pensamos que es entretenida y que plantea ideas interesantes sobre cómo vemos el poder, nuestra profesión, y también van a pasar un hermoso momento.
-SS: Es divertida, no es muy larga y quiero que la vean para que la discutamos. Uno hace una película porque quiere decir algo. Vayan a verla para ver lo que se hace acá, poder discutirlo y ayudarnos a seguir creciendo como realizadores. Además, las películas las hacemos para el cine. Hay algo de la experiencia cinematográfica que tiene que ver con disfrutarlas en la sala de cine.
Roque Guzmán. Redacción Puntal
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El largometraje ficcional de 70 minutos retrata un submundo oculto en una tradicional boda de la alta sociedad cordobesa.
Nicolás (Santiago Zapata) se dedica a una actividad que le resulta frustrante, filmación de casamientos. Durante un trabajo en la boda de la hija de un ministro, su cámara graba una situación que lo tentará a utilizar ese material para chantajear a los afectados. Pero al parecer, no sólo su futuro económico es lo que está en juego en esa fiesta.
PUNTAL VILLA MARÍA dialogó con los guionistas y directores de la película, los cordobeses Santiago Sgarlatta (SS) y Carlos Trioni (CT). Se refirieron al trabajo realizado, la importancia de ver cine local y hacerlo en las salas.
-¿Cómo fue trabajar esta temática entre lo cotidiano y las cuestiones más profundas?
-SS: El proyecto arranca en 2015. Carlos tenía una idea del guión original. Tres líneas básicas que se respetaron siempre y que estructuran la película: el protagonista es quien filma la boda; el disparador es el video que queda registrado y mostrado desde la cámara de Nicolás; y el hecho de que todo sucediera durante el transcurso de la boda, desde que la novia se está maquillando hasta que termina la fiesta. No sucede nada antes ni después.
-Un universo no tan pequeño...
-SS: Fuimos trabajando en 2015 en un concurso que se llamaba Raymundo Gleyzer y fuimos incorporando de a poco distintos elementos que hicieran sostenible la trama. Apareció la idea de que fuese una boda de la clase alta cordobesa y así poder generar la tensión de la extorsión y la complejidad de lo que podía representar este video si salía a la luz. Cuando aparece ese universo con políticos y empresarios, el contexto y la subtrama empiezan a marcar ese vínculo entre ellos. Los intereses propios de cada participante se manifiestan.
-Se arriesgaron en una ópera prima...
-CT: Tanto para Santi como para mí es nuestra primera película como directores y guionistas, hacer una película fue un aprendizaje en todo sentido. Y ante la inexperiencia, animarse a hacer algunas cosas. No teníamos nada para perder y siempre es bueno experimentar y divertirnos.
-En cuanto a lo realizativo, ¿cómo trabajaron la impronta audiovisual?
-CT: Desde el principio, la película plantea la convivencia de dos registros de cámara distintos. Uno que tiene que ver con el registro que el camarógrafo hace y el otro, con la cámara formal. Cada una tiene una proporción distinta y se plantea con una puesta diferente. En un caso más fragmentada, con planos detalle y un poco “sucia”, y por el otro con movimientos más fluidos, planos secuencias. Es una de las características planteadas desde un principio.
-En Villa María hay una amplia comunidad relacionada a lo audiovisual, ¿qué les dirían?
-SS: Si realmente quieren hacer películas, no bajen los brazos. No es fácil hacer películas. Tuvimos la suerte de poder participar de un concurso que hoy, lamentablemente, ya no existe. Lo que hacía era habilitar la puerta para que uno accediera a fondos del Instituto sin contar con los requisitos que normalmente solicitaba. Participamos junto a 10 proyecto más y resultamos ganadores. Entendimos también que hay que adecuar ciertas pretensiones a los recursos que uno tiene.
-¿Fue mucho trabajo?
-SS: Hacer películas requiere de mucha paciencia. Ésto lo arrancamos en 2015, y cuatro años después estamos estrenando. Y fue un proceso rápido. Hay gente que está mucho más tiempo para poder filmar y estrenar.
-CT: No esperar a que las cosas sucedan, sino hacer que sucedan. En algún momento de mi vida yo también esperaba. Pero cuando se tomó la decisión de hacer, las cosas empezaron a ocurrir. Nunca son las condiciones ideales, y esperar a ese contexto ideal sería esperar por siempre. Hay cosas que salen bien y otras mal, pero es mejor hacer a no hacer nada.
-¿Por qué el público cinéfilo no debe perder la oportunidad de ver “Los Hipócritas?
-SS: Tenemos que ver las cosas que hacemos. Como sociedad, si sólo vemos lo de afuera es muy difícil que aprendamos a hacer las cosas mejor. Como toda película tiene sus fallas, no es perfecta. Seguramente a mucha gente no le gustará. Y está muy bien que sea así y que lo digan sin miedo. Eso nos ayuda a nosotros a entender y a explicar lo que se entiende mal. Hay que tratar de ver la mayor cantidad de películas realizadas en Córdoba, sobre todo aquellos que pretenden hacer cine de Córdoba. Los que estudiamos cine y quienes enseñan, lo primero que tendríamos que hacer es mostrar, ver y consumir lo que se hace acá.
-CT: Además, creemos y pensamos que es entretenida y que plantea ideas interesantes sobre cómo vemos el poder, nuestra profesión, y también van a pasar un hermoso momento.
-SS: Es divertida, no es muy larga y quiero que la vean para que la discutamos. Uno hace una película porque quiere decir algo. Vayan a verla para ver lo que se hace acá, poder discutirlo y ayudarnos a seguir creciendo como realizadores. Además, las películas las hacemos para el cine. Hay algo de la experiencia cinematográfica que tiene que ver con disfrutarlas en la sala de cine.
Roque Guzmán. Redacción Puntal