De acuerdo con el cuadro de evolución tarifaria, el impacto acumulado del componente nacional fue aproximadamente 2,65 veces superior al de la distribución provincial. Los porcentajes reflejan la incidencia de cada componente sobre la tarifa final y no deben sumarse directamente, ya que los ajustes se aplican de manera sucesiva.
El MEM comprende los costos de compra de energía y potencia, transporte y otros cargos necesarios para abastecer a los usuarios. Sus precios son establecidos por la Secretaría de Energía de la Nación y trasladados a las tarifas de las distribuidoras.
Por su parte, el VAD corresponde al servicio de distribución de EPEC e incluye los gastos de operación y mantenimiento de la infraestructura eléctrica que abastece a hogares, comercios e industrias. El porcentaje informado representa un promedio global de las distintas categorías tarifarias.
Mayo registró la mayor diferencia
La brecha entre ambos componentes se destacó en mayo, cuando el impacto del ajuste mayorista alcanzó el 8,67% sobre la tarifa final, frente al 1,02% de la distribución provincial. En febrero, las incidencias fueron del 6,79% y del 0,83%, respectivamente.
Sin embargo, la evolución mensual no fue uniforme. En enero y junio, el componente mayorista registró bajas, mientras que en octubre permaneció sin cambios. Durante ese último mes, la tarifa final aumentó un 0,86% por efecto de la distribución provincial.
El cuadro también aclara que el acumulado del VAD incluye una variación correspondiente a la Fórmula de Actualización Mensual (FAM) de diciembre de 2025, aplicada en enero de 2026.
Pese a las diferencias registradas en algunos meses, el balance del período muestra que los ajustes vinculados con el mercado eléctrico nacional tuvieron la mayor incidencia en la evolución de la tarifa final de EPEC.