Esto se debe a que su hermana, Romina Ferreyra, se constituyó como querellante en la causa, lo que otorga a la familia un rol más activo en el proceso judicial.
Romina Ferreyra oficializó su participación como querellante, decisión que, según dijeron desde el entorno, fortalecerá la posición de la víctima en el expediente.
A partir de este paso, la familia podrá acceder a instancias claves de la investigación y podrá solicitar nuevas pruebas.
El abogado Alejandro Bianco, al asumir la representación legal, explicó que lo motiva la ética profesional y la empatía con la difícil situación que atraviesan los familiares de Eduardo.
Con la querella, la familia busca acelerar el proceso y exigir la elevación a juicio.
Cabe señalar que el principal acusado es Lucas Ezequiel Unzeta, cuñado de Eduardo, a quien señalan como autor del crimen.
Según la familia, el objetivo es claro: lograr una condena a prisión perpetua para el responsable del asesinato.
El homicidio de Eduardo ocurrió en Villa María el 6 de octubre. De acuerdo con lo relatado por sus allegados, el hecho fue “a traición y por la espalda”.
Mónica, una de sus hermanas, detalló ante este matutino que Lucas Unzeta, entonces menor de edad, lo atacó sin mediar discusión. “Lucas, su cuñado, lo apuñaló por la espalda y mi hermano falleció en el acto”, soltó.
En el momento del crimen, el acusado tenía 17 años, por lo que fue derivado al Complejo Esperanza, institución para jóvenes con causas judiciales. Sin embargo, días después recuperó la libertad.
La bronca de la familia recae en el hecho de que, apenas tres días después de que lo liberaron, Unzeta cumplió 18 años.
“Venimos a Tribunales porque el asesino está suelto. Lo vimos caminar por nuestras casas, nos sentimos desprotegidos y tememos por la seguridad de nuestros hijos”, expresó Mónica durante una movilización que realizaron días atrás frente a la sede judicial.
En las manifestaciones que la familia realizó en varias ocasiones frente a Tribunales, se denunciaron amenazas y hechos intimidatorios que vinieron por parte del imputado.
Según contaron, el acusado les envió fotos con armas, acción que interpretaron como una amenaza directa, sin embargo, nada pasó tras esas exposiciones.
Sobre la jornada trágica, la familia detalló que Eduardo estuvo ese día en la casa de su expareja al mediodía, que publicó un estado en Facebook alrededor de las 12 y que horas más tarde fue asesinado. La familia se enteró recién cerca de las 17, no por la Policía, sino a través de un tercero.
“La liberación del asesino también la conocimos por casualidad. Nunca nos notificaron oficialmente”, denunciaron sus hermanas, quienes recordaron a Eduardo como un hombre de trabajo y familia.
“Era albañil, también hacía changas en el Mercado de Abasto. Siempre ayudaba a mis padres y a mis hermanas”, explicó Lorena, otra de sus hermanas.
“Eduardo era un excelente hermano, hijo y padre. Jamás tuvo problemas con la Justicia. No merecía morir de una puñalada al corazón”, agregó con dolor.