La “rompió”, y la imagen con el tablero destrozado llegó a ESPN
Una “volcada” de Stefano Bachiochi, hijo de Mario, en el encuentro de U-19 entre Sparta y Unión Central se viralizó, recorrió las redes, tuvo más de tres mil reproducciones y estuvo en el noticiero central de Sportcenter
¿Si te viera tu viejo (Mario) sabés lo qué diría? Te miraría a los ojos, te mostraría su orgullo, te daría un abrazo, una palmada y dejaría que la procesión fuese por dentro.
La efusividad para contigo no duraría mucho tiempo, sabés por qué. Para que no te “agrandes”, para que sigas siendo el pibe de siempre y que no te creas esas caricias que trae la fama, que siempre fueron “puro cuento”.
Que sólo sirven para confundir, para que los pibes se equivoquen, haciéndoles creer que “ya llegaron” cuando en realidad todavía ni siquiera han partido.
Y a propósito de ello, dejame darte un consejo Stéfano. Seguí rodeándote de los que estuvieron siempre bien cerca en los momentos más difíciles, cuando la vida golpeó muy duro: mamá Graciela y tus hermanos, Genaro y Gina. Allí está la felicidad, en esa cuna. Lo demás es añadidura, sólo matices. A propósito de lo que te pasó el fin de semana, permitime decirte, a través de estas líneas -que sólo intentan ayudarte- que el querido Mario andaría con el pecho inflado por su habitat gritando a viva voz, “mirá lo que hizo Stéfano”.
A vos, como te dije, es muy probable que te relativizara el hecho, pero que se lo contaría a todo el que se le cruzara, no tengas dudas y cada vez con el relato mejorado, con más colorido.
Si lo que hiciste, esa “volcada” en el tablero sur fue en su propio club, en ese que lo tuvo como presidente, al que defendió con el último suspiro. ¡Mirá si no iba a estar contento, aunque no te lo demostrara totalmente, por aquello del “agrande”!
Ojo con las luces Stéfano. Cuando llegan muy de frente, y todas juntas, no alumbran ni abrigan, sólo encandilan.
Y a propósito de partida, de algo que te decía antes, permitime explayarme, aunque apenas te conozca y de básquetbol quien esto escribe apenas sepa unos pocos palotes: escuchá a quienes te protegieron siempre, a los que no te abandonaron cuando más los necesitabas. Ellos estuvieron antes y van a estar ahora, para aconsejarte lo mejor.
Cuándo, cómo y dónde será el momento de emigrar.
No existe un buen punto de partida, sino se sabe bien adonde ir. Eso es lo primero que hay definir, mientras mamá te abraza, los abuelos te acarician y a tus hermanos se les escapa alguna lágrima.
No estarás solo para los desafíos que depara el futuro. Los Magnano (padre e hijo) están cerca, seguro que te darán los consejos que te permitirán ir más “abrigado” donde el porvenir te proponga un salto de calidad, sueños a cumplir, desafíos a superar.
Seguí saltando bien alto, “Nene” y destrozando tableros, pero con los pies sobre la tierra. ¿Qué es imposible saltar con los pies afirmados en el piso?
No te creas, mirá a tu alrededor. a los de tu entorno, a los de tu tribu, ellos te dirán como hacerlo... una y otra vez.
Alberto Arce
Comentá esta nota
La efusividad para contigo no duraría mucho tiempo, sabés por qué. Para que no te “agrandes”, para que sigas siendo el pibe de siempre y que no te creas esas caricias que trae la fama, que siempre fueron “puro cuento”.
Que sólo sirven para confundir, para que los pibes se equivoquen, haciéndoles creer que “ya llegaron” cuando en realidad todavía ni siquiera han partido.
Y a propósito de ello, dejame darte un consejo Stéfano. Seguí rodeándote de los que estuvieron siempre bien cerca en los momentos más difíciles, cuando la vida golpeó muy duro: mamá Graciela y tus hermanos, Genaro y Gina. Allí está la felicidad, en esa cuna. Lo demás es añadidura, sólo matices. A propósito de lo que te pasó el fin de semana, permitime decirte, a través de estas líneas -que sólo intentan ayudarte- que el querido Mario andaría con el pecho inflado por su habitat gritando a viva voz, “mirá lo que hizo Stéfano”.
A vos, como te dije, es muy probable que te relativizara el hecho, pero que se lo contaría a todo el que se le cruzara, no tengas dudas y cada vez con el relato mejorado, con más colorido.
Si lo que hiciste, esa “volcada” en el tablero sur fue en su propio club, en ese que lo tuvo como presidente, al que defendió con el último suspiro. ¡Mirá si no iba a estar contento, aunque no te lo demostrara totalmente, por aquello del “agrande”!
Ojo con las luces Stéfano. Cuando llegan muy de frente, y todas juntas, no alumbran ni abrigan, sólo encandilan.
Y a propósito de partida, de algo que te decía antes, permitime explayarme, aunque apenas te conozca y de básquetbol quien esto escribe apenas sepa unos pocos palotes: escuchá a quienes te protegieron siempre, a los que no te abandonaron cuando más los necesitabas. Ellos estuvieron antes y van a estar ahora, para aconsejarte lo mejor.
Cuándo, cómo y dónde será el momento de emigrar.
No existe un buen punto de partida, sino se sabe bien adonde ir. Eso es lo primero que hay definir, mientras mamá te abraza, los abuelos te acarician y a tus hermanos se les escapa alguna lágrima.
No estarás solo para los desafíos que depara el futuro. Los Magnano (padre e hijo) están cerca, seguro que te darán los consejos que te permitirán ir más “abrigado” donde el porvenir te proponga un salto de calidad, sueños a cumplir, desafíos a superar.
Seguí saltando bien alto, “Nene” y destrozando tableros, pero con los pies sobre la tierra. ¿Qué es imposible saltar con los pies afirmados en el piso?
No te creas, mirá a tu alrededor. a los de tu entorno, a los de tu tribu, ellos te dirán como hacerlo... una y otra vez.
Alberto Arce