En el marco de una conferencia de prensa de cara al campus de básquet que se dará en el club Sparta del 20 al 22 de este mes para chicos de 9 a 18 años, el técnico campeón olímpico con Argentina en Atenas 2004, y sub-campeón del mundo en 2002 (entre otros logros importantes), Rubén Magnano, habló de diversos temas.
“Un campus no pasa sólo por el hecho de transmitir conocimientos, sino que hay valores insertos que valen tanto o más que un aspecto técnico”, resaltó.
Consultado sobre qué significa ser “docente” de lo que él ha aprendido en su trayectoria, Magnano aclaró: “Yo no quería ser entrenador, sino profesor de básquet. Mi idea surge con una escuelita de minibásquet”. Además, nunca abandonó la docencia, “incluso con equipos profesionales”.
El entrenador nacido en Villa María valoró la estructura del básquet en nuestro país. “Hoy hay 1.500 clubes en el territorio nacional, sin contar la Liga Nacional, que tienen desde escuela de minibásquet hasta adultos; y con diferentes escuelas de entrenadores dispersas por toda la Argentina”.
Magnano continuó sobre el tema diciendo que un chico juega “casi cincuenta partidos al año”, y esto da para “esperanzarse” en que aparezcan futuros Ginóbili, Oberto, o Scola. “El entrenador argentino es muy reconocido y codiciado por la pasión que tiene para con el básquetbol”.
También ponderó el trabajo dirigencial de los clubes. “Se perfectamente lo que hacen”, dijo. “Los gobiernos deben entender de una vez por todas la importancia que tiene el club, que hoy por hoy es un componente educativo”, opinó.
Con respecto al nivel que tienen las diferentes categorías del básquet nacional, fue tajante: “No estoy para nada de acuerdo con lo que se está haciendo con los entrenadores, ni con la cantidad de jugadores extranjeros para jugar la Liga”. “Echamos por tierra esa esperanza cuando un joven que está surgiendo se ve opacado por ser plazas ocupadas por extranjeros”.
Siguió respondiendo sobre las categorías restantes: “El básquet asociativo está siendo limado por el éxodo de jugadores a torneos federativos o confederativos”. Así, están perdiendo nivel esos certámenes que, para Magnano, “son extremadamente importantes”.
Sin embargo, son lindos problemas, porque “la rueda camina”. “Lo grave sería que la rueda no caminara”, analizó.
En cuanto al formato de básquet 3x3, que la Federación Internacional quiere desarrollar, recordó que de joven “jugaba así porque era el inicio de la creatividad”. “También es interesante la idea de llevarlo a ser una disciplina olímpica”, tal como ocurrió con el beach voley.
Al preguntarle sobre el poco espacio y tiempo que a veces hay para desarrollar la parte técnica desde la base, Magnano indicó que en la mayoría de los clubes “están luchando a brazo torcido” por el espacio. “Se juega mucho, pero se entrena poco”.
Para él, no se puede aprender solamente durante la competencia, sino que debería haber un “programa de entrenamiento” con la cantidad de estímulos, reposos y competencia necesaria.
“El problema del espacio está atacando a los clubes”, aunque lo positivo es que dicha situación se da “por la cantidad de niños y jóvenes que se acercan”.
Por otro lado, remarcó que en el deporte, “la suma de talentos no te va a garantizar el éxito, por más presupuesto que exista”.
En relación a la actuación de Atenas en la Liga Nacional, que otrora fuese más que exitosa, el técnico sostuvo que “fue buena, igual que la de Instituto”. Y continuó: “San Lorenzo pasó a ser el Atenas de esa época”, pero la diferencia es que armó su equipo con los mejores de cada región del país, y el “griego” estaba “nutrido de cordobeses”.
“Tenemos que trabajar la identificación con el club. En el caso de Atenas, fue una vitrina para todo el país por muchísimos años”.
Consultado acerca de si el básquet es el deporte más federal en Argentina, el DT dijo que “afortunadamente, sí” y agregó: “Con la creación de la Liga Nacional, se logró una disciplina “a lo largo y a lo ancho del país, incluso Tierra del Fuego, que tuvo un equipo en el TNA”.
Antes de San Lorenzo, hubo apenas dos campeones de Buenos Aires en los casi 30 años de Liga Nacional. “Es un síntoma de buen federalismo que nos interesa sobremanera”, puntualizó.
En cuanto a las principales diferencias que habrá en el Campus en función de las edades de cada chico, Magnano detalló: “Un docente se sabe comportar con un niño de 9 años a través de los conocimientos de psicología, didáctica pedagogía”, además de los aspectos “técnicos y físicos”, que tampoco son los mismos de acuerdo a las edades. Redondeó la idea apuntando que el mensaje no varía mucho, “hay que puntualizar algunas cosas”.
“Afortunadamente, el Campus tendrá a personas muy bien preparadas, que han vivido todo el proceso, del minibásqet a profesional”, destacó.
Volviendo al tema del espíritu de lucha que suele distinguir al argentino, Magnano expresó: “Es así por el amor a la camiseta, tanto en el club como en la selección”. Sin embargo, aclaró que con eso solo no alcanza. “Hay que saber jugar”, opinó.
Con respecto a lo que quiere de cara al futuro, luego de haber “ganado todo”, citó la frase de un libro: “Cuando te sentás arriba del éxito, comenzás a envejecer”, porque cambiás los desafíos por los recuerdos.
“Estoy pleno para este desafío (por el Campus). Va a haber cien chicos esperando lo máximo de uno, así que me preparo para estar a la altura de las circunstancias”, disparó. “Eso es lo que me mantiene hoy”.
También respondió sobre su inédito festejo en aquel triunfo agónico ante Serbia y Montenegro en Atenas, ya que se podía tomar como la revancha de la final perdida en el mundial del 2002. “Me sorprendo porque soy de respetar al entrenador rival, y esa vez salí disparado”.
El resto de los presentes
Además de Rubén Magnano, hablaron su hijo Francisco, actual entrenador de Sparta, y Adrián Gómez Nellar.
“Hay mucha expectativa para el Campus y queremos llegar a 80 chicos”, dijo este último. “Vienen chicos de La Rioja, Córdoba y Carlos Paz”, detalló Francisco Magnano.
Marcos Figueredo. Redacción Puntal Villa María
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Consultado sobre qué significa ser “docente” de lo que él ha aprendido en su trayectoria, Magnano aclaró: “Yo no quería ser entrenador, sino profesor de básquet. Mi idea surge con una escuelita de minibásquet”. Además, nunca abandonó la docencia, “incluso con equipos profesionales”.
El entrenador nacido en Villa María valoró la estructura del básquet en nuestro país. “Hoy hay 1.500 clubes en el territorio nacional, sin contar la Liga Nacional, que tienen desde escuela de minibásquet hasta adultos; y con diferentes escuelas de entrenadores dispersas por toda la Argentina”.
Magnano continuó sobre el tema diciendo que un chico juega “casi cincuenta partidos al año”, y esto da para “esperanzarse” en que aparezcan futuros Ginóbili, Oberto, o Scola. “El entrenador argentino es muy reconocido y codiciado por la pasión que tiene para con el básquetbol”.
También ponderó el trabajo dirigencial de los clubes. “Se perfectamente lo que hacen”, dijo. “Los gobiernos deben entender de una vez por todas la importancia que tiene el club, que hoy por hoy es un componente educativo”, opinó.
Con respecto al nivel que tienen las diferentes categorías del básquet nacional, fue tajante: “No estoy para nada de acuerdo con lo que se está haciendo con los entrenadores, ni con la cantidad de jugadores extranjeros para jugar la Liga”. “Echamos por tierra esa esperanza cuando un joven que está surgiendo se ve opacado por ser plazas ocupadas por extranjeros”.
Siguió respondiendo sobre las categorías restantes: “El básquet asociativo está siendo limado por el éxodo de jugadores a torneos federativos o confederativos”. Así, están perdiendo nivel esos certámenes que, para Magnano, “son extremadamente importantes”.
Sin embargo, son lindos problemas, porque “la rueda camina”. “Lo grave sería que la rueda no caminara”, analizó.
En cuanto al formato de básquet 3x3, que la Federación Internacional quiere desarrollar, recordó que de joven “jugaba así porque era el inicio de la creatividad”. “También es interesante la idea de llevarlo a ser una disciplina olímpica”, tal como ocurrió con el beach voley.
Al preguntarle sobre el poco espacio y tiempo que a veces hay para desarrollar la parte técnica desde la base, Magnano indicó que en la mayoría de los clubes “están luchando a brazo torcido” por el espacio. “Se juega mucho, pero se entrena poco”.
Para él, no se puede aprender solamente durante la competencia, sino que debería haber un “programa de entrenamiento” con la cantidad de estímulos, reposos y competencia necesaria.
“El problema del espacio está atacando a los clubes”, aunque lo positivo es que dicha situación se da “por la cantidad de niños y jóvenes que se acercan”.
Por otro lado, remarcó que en el deporte, “la suma de talentos no te va a garantizar el éxito, por más presupuesto que exista”.
En relación a la actuación de Atenas en la Liga Nacional, que otrora fuese más que exitosa, el técnico sostuvo que “fue buena, igual que la de Instituto”. Y continuó: “San Lorenzo pasó a ser el Atenas de esa época”, pero la diferencia es que armó su equipo con los mejores de cada región del país, y el “griego” estaba “nutrido de cordobeses”.
“Tenemos que trabajar la identificación con el club. En el caso de Atenas, fue una vitrina para todo el país por muchísimos años”.
Consultado acerca de si el básquet es el deporte más federal en Argentina, el DT dijo que “afortunadamente, sí” y agregó: “Con la creación de la Liga Nacional, se logró una disciplina “a lo largo y a lo ancho del país, incluso Tierra del Fuego, que tuvo un equipo en el TNA”.
Antes de San Lorenzo, hubo apenas dos campeones de Buenos Aires en los casi 30 años de Liga Nacional. “Es un síntoma de buen federalismo que nos interesa sobremanera”, puntualizó.
En cuanto a las principales diferencias que habrá en el Campus en función de las edades de cada chico, Magnano detalló: “Un docente se sabe comportar con un niño de 9 años a través de los conocimientos de psicología, didáctica pedagogía”, además de los aspectos “técnicos y físicos”, que tampoco son los mismos de acuerdo a las edades. Redondeó la idea apuntando que el mensaje no varía mucho, “hay que puntualizar algunas cosas”.
“Afortunadamente, el Campus tendrá a personas muy bien preparadas, que han vivido todo el proceso, del minibásqet a profesional”, destacó.
Volviendo al tema del espíritu de lucha que suele distinguir al argentino, Magnano expresó: “Es así por el amor a la camiseta, tanto en el club como en la selección”. Sin embargo, aclaró que con eso solo no alcanza. “Hay que saber jugar”, opinó.
Con respecto a lo que quiere de cara al futuro, luego de haber “ganado todo”, citó la frase de un libro: “Cuando te sentás arriba del éxito, comenzás a envejecer”, porque cambiás los desafíos por los recuerdos.
“Estoy pleno para este desafío (por el Campus). Va a haber cien chicos esperando lo máximo de uno, así que me preparo para estar a la altura de las circunstancias”, disparó. “Eso es lo que me mantiene hoy”.
También respondió sobre su inédito festejo en aquel triunfo agónico ante Serbia y Montenegro en Atenas, ya que se podía tomar como la revancha de la final perdida en el mundial del 2002. “Me sorprendo porque soy de respetar al entrenador rival, y esa vez salí disparado”.
El resto de los presentes
Además de Rubén Magnano, hablaron su hijo Francisco, actual entrenador de Sparta, y Adrián Gómez Nellar.
“Hay mucha expectativa para el Campus y queremos llegar a 80 chicos”, dijo este último. “Vienen chicos de La Rioja, Córdoba y Carlos Paz”, detalló Francisco Magnano.
Marcos Figueredo. Redacción Puntal Villa María

