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"Profeta" vengativa

Juliana Basualdo se impuso en fallo dividido a la cordobesa Florencia Juárez, que la había noqueado en 2019. Tercera victoria consecutiva

Juliana “La Profeta” Basualdo dio otra muestra de superación al despojar de su invicto a la cordobesa Florencia Ayelén Juárez en el Club Talleres de Mar del Plata.

La boxeadora oriunda de Capitán Bermúdez, radicada en barrio Belgrano de Villa María, “vengó” la derrota sufrida previamente por nocaut ante la misma rival, sin dejar dudas de su victoria en categoría gallo, pese al curioso fallo dividido de los jurados, que la vieron ganar por menos margen de lo apreciado por todo el país a través de la pantalla de TyC Sports.

Tras una atractiva pelea ante una adversaria de fuste, que se ubica en el segundo peldaño del ranking argentino de peso súper gallo, Basualdo recibió con una sonrisa irónica el fallo adverso de la tarjeta del jurado Mariano Páez, que insólitamente la vio perder 59 a 57,5.

Sin embargo, los otros dos jurados vieron victoria de “La Profeta” con tarjetas que indicaron: 59,5 a 57 (Guillermo Armani); y 58 a 56 (Angel Gorreri).

El propio fallo indica lo bien el buen concepto con el que llegó al combate Florencia Juárez, una boxeadora cordobesa de 27 años radicada en Buenos Aires que había ganado sus 6 peleas previas, pero que no tuvo opción ante Basualdo.

“La Profeta” (53,900 kg) lució enfocada desde el inicio del combate, en el que se tomó revancha con una postura agresiva y asumiendo la iniciativa sin dudar, sorprendiendo a Juárez con combinaciones de golpes que llegaron a la zona alta con cierta eficacia, lo que le permtió ganarse el respeto desde el primer round, que para nada fue de estudio y se adjudicó con una personalidad avasallante.

El mejor asalto de Basualdo fue el segundo, en el que no permitió que se rehabilitara Juárez, que fue invitada desde su rincón a aprovechar “el barullo” de la pugil dirigida por Leonardo Rivera, quien acertó con el audaz planteo.

Cuando Juárez (52,600 kg) procuró “regresar a la pelea”, ya estaba abajo en las tarjetas (salvo en la de Páez). El tercer round fue más parejo, aunque Basualdo volvió a castigar más y mejor.

Incluso en el cuarto asalto Basualdo se mostró más acertada en su propuesta de no permitirle a Juárez achicar la distancia con su derecha impactando para hacer prevalecer su estupendo alcance de brazo, y la izquierda castigando con más precisión y elección, previo a cualquier intento de la cordobesa, que ya dio muestras de impotencia.

No cedió ningún round Basualdo, aunque seguramente la mejor línea e incluso la calidad técnica de Juárez permitieron que en el quinto capítulo recién reapareciera en un combate que ya tenía perdido.

“La Profeta” respiró profundo previo al último asalto, ejecutó a la perfección el consejo de Leo Rivera cuando le pidió que soltara su box (en el segundo round), y también en el sexto para regulara sin dejar de anticipar a Juárez, ni permitirle que la sorprenda, pero su deseo de “venganza” fue más fuerte.

Siempre con la guardia alta, atacó con la misma furia con la que se presentó en combate en Mar del Plata, donde se retiró “feliz”. No se guardó nada, desatando otra andanada de golpes bien combinados con sus largos brazos, le hizo saber a la cordobesa que ya no manda más en su provincia, que hay otra candidata al título nacional, que a los 30 años revirtió su palmarés que ahora indica que ganó 4 peleas y que perdió 2.

Ya vengó una derrota y va por más. Crecieron su confianza y su boxeo, aprovecha su estatura ,y aunque no teme al golpe a golpe, entendió que su alcance de brazos le abre el crédito al éxito si mantiene en distancia a la adversaria.

Aprobó, se superó, nunca perdió el foco y su fe mueve montañas.