La "mirada fiscalista" de Batakis desató el "fuego amigo" del kirchnerismo duro
Las señales promercado que brindó en conferencia de prensa el viernes pasado la flamante ministra de Economía, Silvina Batakis, para frenar la corrida cambiaria generaron malestar y desánimo en las organizaciones populares del Frente de Todos y varias de ellas se declararon en estado de alerta, amenazando con salir a la calle si no hay respuestas inmediatas para los sectores más vulnerables.
El reclamo por el Salario Básico Universal, que había sido planteado por el Frente Patria Grande de Juan Grabois, se extendió ahora también a la CTA de Hugo Yasky, a la CTA Autónoma y a La Cámpora.
Ese será de acá en más uno de los contrapuntos más fuertes entre el sector referenciado en Cristina Kirchner y Alberto Fernández.
La portavoz Gabriela Cerruti se ganó el encono de las agrupaciones sociales kirchneristas al explicar que "no está la posibilidad en este momento, por las cuentas de la Argentina" de avanzar en una política de ingresos de esas características, que abarcaría a un universo de 7,5 millones de personas, según como está planteado en el proyecto. "No cierran los números", expresó la vocera oficial.
Señales de continuidad
Luego la titular del Palacio de Hacienda refrendó esos dichos y aumentó la bronca al prometer un alineamiento absoluto con el programa de austeridad acordado por su antecesor Martín Guzmán con el Fondo Monetario Internacional.
El discípulo de Joseph Stiglitz había sido blanco de los embates permanentes del kirchnerismo no solamente por las diferencias en las negociaciones con el organismo multilateral de crédito sino también por las políticas de moderación del gasto público y subejecución presupuestaria en un contexto de crisis.
El compromiso de Batakis de darle continuidad al programa económico de Guzmán e incluso profundizar el ajuste no parece que vaya a saciar las expectativas del socio mayoritario del Frente de Todos en esta nueva etapa.
La Cavallo de 2022
Juan Grabois, el dirigente social más cercano a Cristina Kirchner, desafió a la ministra planteándole que tiene dos caminos posibles: "ser la (Domingo) Cavallo de estos tiempos" o "resolver los problemas de la gente".
El líder del MTE primereó en la convocatoria al fuego amigo con su anuncio sobre las asambleas que se realizarán hoy "en todos los barrios" para concertar un plan de "lucha" y "conquistar aumentos de sueldos y jubilaciones, el Salario Básico Universal y aguinaldo para los cooperativistas".
La CTA Autónoma, que en 2019 y 2021 había llamado a votar a los candidatos del Frente de Todos, sacó un comunicado en la misma línea, confirmó su participación en las asambleas populares de hoy y su participación en la lucha por el Salario Básico Universal para trabajadores informales, aumento general de salarios para empleados públicos y privados y suba de las jubilaciones mínimas.
La Garganta Poderosa también se plegará a las asambleas y reveló que el próximo miércoles 20 de julio se movilizará junto con otras organizaciones sociales para pedir la rectificación del rumbo económico del Gobierno, con un pedido especial por el Salario Básico Universal para paliar la indigencia.
En la calle
También Yasky comunicó que el Congreso de la CTA de los Trabajadores les dio mandato a sus afiliados para iniciar "una serie de movilizaciones en todo el país para pelear" por el ingreso básico universal y un aumento de suma fija de salarios, el impuesto a la renta inesperada y el proyecto para que la deuda con el FMI "la paguen los que la fugaron".
"La ministra Batakis eligió dar señales al mercado. Dejó de lado las otras señales, que nuestro pueblo está aguardando, y que quienes formamos parte del Frente de Todos y representamos los intereses de los trabajadores y jubilados vamos a reclamar de distintas maneras, hasta que logremos una recomposición de los salarios que, por la urgencia, tiene que ser a través de un aumento de suma fija", expresó el líder sindical.
"Para eso tenemos que poner nuestro reclamo en la calle, poniendo en la mira a los grandes formadores de precios", a quienes acusó de "desestabilizar para condicionar al Gobierno".
"Hemos resuelto en el Congreso de la CTA iniciar una serie de movilizaciones en todo el país para pelear por el salario básico universal, por el impuesto a la renta extraordinaria y para que la deuda la paguen los que la fugaron", adelantó y criticó a Batakis por tener "una mirada fiscalista", pese a reconocer que la batería de medidas anunciadas tiene "un costado razonable", dijo que "a esta altura del partido no se puede sostener un ajuste ortodoxo de la economía".
Además, consideró que "las metas del acuerdo con el FMI, más temprano que tarde, se van a tener que redefinir, porque cuando se firmó el acuerdo no había ocurrido la guerra en Ucrania".
"Los que formamos parte del Frente de Todos vamos a reclamar hasta que logremos que las cosas se paren donde se tienen que parar", avisó en una suerte de declaración de principios, tomando así distancia de la gestión económica de Alberto Fernández.
El referente de la CTA Pablo Micheli se mostró en sintonía con Yasky al considerar que las declaraciones de Batakis "fueron preocupantes" y "están cada vez más lejos de la realidad" de los que menos tienen.
"Hacer caso a los trabajadores, jubilados y quienes creemos una forma de empezar a terminar con la pobreza es primero terminar con la indigencia y para eso es fundamental el Salario Básico Universal", subrayó.
Micheli, que también comparó a Batakis con Cavallo, despotricó contra la medida de congelamiento de ingresos en el Estado y al respecto dijo que "congelar las vacantes del Estado es decirles a los investigadores que están contratados que se vayan a otro país".
Silencio que aturde
Por ahora desde La Cámpora se refugian en el silencio, porque pese a la disconformidad con los anuncios de Batakis no están habilitados para romper la tregua temporal que rubricaron Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa el mismo día en que se conoció la designación de la nueva ministra.
Los discursos posteriores de Máximo y Cristina Kirchner fueron medidos, componedores y hasta compasivos con el Presidente por el desplante de Guzmán.
En declaraciones a NA, fuentes de La Cámpora señalaron que no están de acuerdo "con el contenido de las definiciones políticas y económicas que dio Batakis", aunque matizaron la crítica al señalar que "el mensaje es entendible en el contexto de la corrida", ya que "había que calmar a los mercados" para desacelerar la inflación.
Reproche de Pablo Moyano
El secretario general de la CGT y adjunto del Sindicato de Camioneros, Pablo Moyano, aseguró ayer que la ministra de Economía, Silvina Batakis, les "habló a los mercados y no al pueblo”, y la cuestionó por no “darle tranquilidad al pueblo argentino que está sufriendo por la inflación".
Como integrante del triunvirato de la CGT descartó un paro, pero dejó la puerta abierta para una movilización. "Paro nacional, no, si nosotros apoyamos al Gobierno. El jueves se va a discutir una gran movilización para agosto".
Junto con militantes de camioneros, Moyano participó de una protesta frente al Ministerio de Trabajo, que lidera Claudio Moroni -quien enfrenta serios cuestionamientos por parte del kirchnerismo-.
La manifestación es por la exigencia de la representación gremial de 54 trabajadores portuarios de la empresa Exologística SA, por "la intención empresarial de cambiar su encuadramiento".
El malestar por el ministro une al kirchnerismo y a los Moyano.
El 26 de octubre de 2020, en una carta abierta, Cristina Kirchner criticó al gabinete nacional y habló de "funcionarios que no funcionan".
Si la vicepresidenta no dio nombres, pero todos en el oficialismo sabían a quiénes se refería: las bolillas negras pertenecían a Nicolás Trotta, Marcela Losardo, María Eugenia Bielsa, Claudio Moroni, Matías Kulfas, Felipe Solá y Ginés González García. De los siete, Moroni es el único sobreviviente.
Con los Moyano, Moroni cosecha varios conflictos, entre los que se destacan el bloqueo a una de las instalaciones de Mercado y la cadena de supermercados Walmart. En ese momento, el ministro fue crítico del accionar.