"Belgrano no tiene techo, me hizo vivir lo mejor que me pasó en mi carrera"
Gabriel Compagnucci nació hace 31 años en Monte Buey y desde niño se sintió futbolista.
El recorrido por diferentes categorías de ascenso hasta llegar a primera le hizo saber que “en el fútbol son pocos los momentos buenos y muchos los malos. Miro atrás y veo muchos momentos en los que pensé en largar todo. Por eso ahora quiero disfrutar este ascenso con Belgrano, que es el mejor momento que me tocó vivir en mi carrera futbolística”.
Con enorme humildad y gran predisposición se abraza con cada uno de los hinchas “piratas” que se fueron congregando a través de las redes sociales para enterarse de que ese todoterreno que es el “4” de Belgrano estaba en Villa María, convocado por sus amigos, en especial Lucas Martinetti, los de la peña en una carnicería que recibió a cientos de hinchas celestes que se abalanzaron sobre los productos de chacinados que los dueños proporcionaron para festejar “a lo grande” su presencia en la ciudad.
Una vez que todos se llevaron su foto y/o su selfie, el autógrafo y el video, arrancó la nota “agradeciendo a la gente. Cuando uno logra algo tan importante, ver a esa gente tan feliz te hace disfrutarlo el doble. Hay que vivirlo para saber lo que siente el jugador de Belgrano. Nos alentaron todo el año, de punta a punta en el torneo, cómo no vas a devolverle con la misma gentileza”.
El torneo soñado
Aseguró que “me pasaron malas. Como en la vida. Cuando firmé mi primer contrato profesional, me pasaron cosas que tenés que superar día a día. Son piedras que se ponen en el camino y hay que saltarlas. Vas construyendo una carrera a base de sacrificio. Ser partícipe de este logro histórico me hace muy feliz, por lo que pasé antes, que me sirvió para crecer”.
El campeonato de Belgrano fue casi inmejorable. “Cuando llegué al club supe cuál era el objetivo”.
Aclaró que “es un torneo duro, largo y complicado. Esta categoría es durísima en cuanto al juego, el fixture con 36 fechas es eterno y es difícil jugarlo, incluso describir el juego es difícil. Sólo cuando lo jugás sabés de qué se trata”.
Remarcó que “nunca pensé que ganaríamos un torneo tan largo de esta forma. Ser punteros de punta a punta en el torneo, ganar los partidos más duros, no es normal”.
Insistió en que “el momento de duda fue cuando se dio una racha sin triunfos, y en ese bache apareció el grupo para sobreponerse en el clásico ante Instituto que estábamos para ser campeones, y lograr el ascenso directo”.
Las decisiones fuertes
Indicó que “el grupo nunca dejó de creer cuando las cosas no salieron. Teníamos margen y debíamos trabajar para volver a encontrar el camino en ese clásico bisagra. En nuestra cancha, y después de 4 partidos sin ganar, era necesario ganarle a Instituto y salir adelante como grupo”.
Uno de los referentes del plantel campeón es el palestino Diego Novaretti. “Lo admiro y tengo un gran aprecio por él. Diego es un profesional excelente y lo demuestra cada día. Surgió del club y no se había ido de la manera deseada, pero el destino le dio revancha, y entró en la historia grande de Belgrano con esta estrella, que lo debe llenar de orgullo”.
Sobre su sentir dijo: “No me conformo e iré por más. Me toca disfrutar hoy y mañana iré por más”.
Lo mejor que me pasó en mi carrera
No dudó un segundo en señalar que “este logro fue sin dudas lo mejor que me pasó en mi carrera. Fue el mejor año en lo personal, y en lo grupal he logrado cosas importantes, pero la forma en que se logró este título supera todo”.
Su carrera nació en su pueblo, Monte Buey. “Soy hincha e hice inferiores en Matienzo”.
Más allá de ser hincha de Matienzo, su orgullo por Monte Buey y por sus clubes le permite afirmar que “no tengo rivalidad con los hinchas de San Martín. Tengo muchos amigos allí y tener dos clubes tan buenos y tan fuertes en un pueblo chico está muy bueno”.
Consideró que “lo más importante de esos dos, y de todos los clubes, es la formación desde niños de los deportistas. Mejora la calidad de esas personas”.
El orgullo por Monte Buey
Estimó que “inculcar la idea de hacer deportes es formar buenos pibes. Acompaña al estudio en la educación de esa persona. Esos dos clubes son orgullo de mi pueblo”.
Remarcó que “al irme detrás del sueño de ser futbolista, pasé muchas cosas difíciles en mi carrera. Me fueron curtiendo la piel. Hoy agradezco haber fracasado y haberme equivocado un millón de veces, porque me sirvió para estar maduro a la hora de disfrutar este logro con Belgrano. Me voy a seguir equivocando y voy a seguir aprendiendo. Ahí está el secreto de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Cuando se toma el error y se aprende, van a venir cosas buenas. El que se queda con el error, y no lo supera o se lamenta, pierde”.
Consideró que “el esfuerzo debe ser el máximo, porque en la vida nadie te regala nada, y en el deporte tampoco. Hay que levantarse cada día con el deseo de triunfar. Con el paso del tiempo, si trabajaste cada día para que te pasen cosas buenas, llegarán”.
Reconoció que “me pasó muchas veces por la cabeza dejar el fútbol. Dedicarme a otra cosa. La pasión y la constancia son lo que te mantienen. Hay que sentir que viniste a esta vida para ser futbolista. Eso sentía y siento en mi corazón”.
Belgrano no tiene techo
Destacó que “las cosas pueden salir mal, pero al final del camino hay recompensa”.
Sobre esa recompensa dijo: “Me voy a proponer nuevos objetivos para mi carrera. Disfruto hoy con mi novia, que se banca todo, hasta mi locura cuando las cosas no salen bien. Me tengo que cuidar y descansar en esta carrera, y ella es la principal responsable. No voy a olvidarme de mi mamá y hermanos, mis tíos y primos, que me ayudaron tanto siempre. Ellos merecen que les dedique este logro”.
Del futuro de Belgrano señaló: “Este grupo logró consolidar y recuperar el ADN de Belgrano. El no dar ninguna pelota por perdida. No puede negociar eso. Sólo pensar que el próximo domingo es una final. No desviar el foco”.
Estimó que “en la Copa Argentina se notó que no hay grandes diferencias con primera. La dirigencia armará un equipo competitivo con el ADN de este grupo. Guille (Farré) es un DT tranquilo y claro. Me sorprendió su forma y la humildad del cuerpo técnico. Luifa (Artime) nos acompañó desde el día 1. Entiende cómo pensamos y tiene un enorme mérito en este ascenso. Belgrano no tiene techo”.