Víctor Agonil es uno de aquellos héroes de Alumni de los años 80.
“Rulo” fue autor del primer gol en el famoso partido en que el “fortinero” acabó con los 39 encuentros invictos de Belgrano en Plaza Ocampo, al vencerlo por 2-1 (la otra conquista fue obra de René Beltramo).
Para quienes no lo vieron jugar, fue un jugador completo, que llegó como extremo izquierdo. Iván Miranda también lo utilizó como volante creativo, pero hasta supo alternar algunos partidos como lateral derecho cuando llegó Miguel Angel Brindisi a Alumni.
Con una envidiable visión de juego, fue capaz de ponerse el overol y rasparse en el verde césped para marcar la proyección del 4 rival pero, a la vez, definía con el frac en el área rival, metía un cambio de ritmo demoledor para desbordar, lanzaba desde mitad de cancha y era el socio ideal para el Griego Hiotidis en la gestación.
Todo lo hacía bien, porque entendía el juego, y le sobraba orgullo para entregarse por el equipo.
Nació en Firmat, jugó dos torneos Nacionales (con Argentino de Firmat y Unión San Vicente), pero llegó a la ciudad para quedarse a vivir y perdurar en el corazón y en la memoria de los villamarienses.
Explica que “ese grupo de jugadores y amigos de Alumni fue extraordinario. Para que después de 35 años la gente nos siga recordando, es porque esa gente ha disfrutado con nosotros”.
Resaltó que “algo bien debemos haber hecho. Cuando uno juega no toma la real dimensión, pero con el correr de los años, por el reconocimiento de la gente, uno advierte que fue una época muy linda para nosotros, pero también para esa gente que nos acompañó, llenando Plaza Ocampo”.
Esa Plaza llena está en su memoria
Víctor Agonil fue capaz de ganarle una final a Belgrano, jugar en el ‘Chateau Carreras’ lleno, lograr títulos con Unión San Vicente, jugar en Estudiantes de Río Cuarto y volver a su club de origen: Argentino de Firmat para jugar un torneo Nacional, pero sostuvo: “Cierro los ojos y todavía veo a esa Plaza Ocampo llena de gente”.
Reconoció: “Nos faltó un título o dar ese paso a un Nacional. Llegamos a ilusionar de tal forma a la gente de Villa María, que cuando fuimos terceros o cuartos, querían que llegáramos arriba, y cuando fuimos subcampeones, querían jugar el Nacional. Nos duele aún no haber podido llegar, porque estuvimos dos veces a punto de lograrlo. Faltó un paso”.
Remarcó que “hoy la gente no entiende lo que era jugar en esa época en la ACF. No era para cualquiera. Más allá de Belgrano, que es un gigante, los equipos que tenían Estudiantes, Sportivo Belgrano, Unión San Vicente, Juniors. Lamentablemente gana uno solo en el fútbol. Nosotros dejamos todo, hicimos el máximo esfuerzo y eso nos deja tranquilos”.
Agregó que “por lejos lo mejor es la amistad que perdura en ese grupo. Hoy seguimos en contacto y nos juntamos a comer. Es una amistad genuina, natural. Es muy difícil lograrlo en grupos de fútbol. Yo estuve en muchos grupos muy buenos, pero ese grupo de Alumni es único. Lo que vivimos con ese grupo es irrepetible, excepcional”.
“Un grupo excepcional”
Agonil manifestó: “Íbamos a la Plaza y veíamos a la gente que llegaba, escuchabas a la ‘Bandita’ y el clima que se generaba era muy especial. Era imposible no motivarse o no dejar todo por ese grupo, porque todos se mataban por Alumni. Era difícil para todos los rivales ganarnos en la Plaza”.
Indicó: “Voy siempre a la cancha, pero eso no se vio nunca más. Es una lástima ver las canchas vacías, porque en esa época Alumni llenó la Plaza todos los partidos del campeonato, durante varios años”.
Explicó que “se dieron cosas por las cuales será irrepetible ese fenómeno de nuestro equipo con la gente. La situación económica era otra, el equipo ganaba casi siempre en la Plaza, muchas veces jugábamos 3 partidos por semana, y la gente llenaba la cancha”.
Describe que “Alumni recién se había afiliado a la ACF (en 1984), y ofrecía espectáculos ante equipos con jugadores reconocidos a nivel nacional como Belgrano, Estudiantes, Sportivo Belgrano, Unión San Vicente. Lo bueno es que Alumni estuvo a la altura. Se dio todo”.
Dijo que “se recuerda a ese equipo de Alumni porque era hermoso ir a la cancha. Venían jugadores que habían pasado por equipos grandes, y muchos que luego se irían o volverían a la elite (como Miguel Ludueña). Y Alumni les competía a todos”.
Explicó: “Esa noche que le ganamos a Belgrano, siempre decimos que no había 11 mil personas, sino 4 millones. Porque todos te dicen que estuvieron en la Plaza. No es cierto, porque no entran 80 mil”.
“No sólo le ganamos a Belgrano”
Agonil destacó que “no sólo le ganamos un partido histórico a ese Belgrano, que llevaba 39 partidos sin perder y ganó los dos títulos ese año. Si nos siguen recordando es porque le ganamos a todos. Hasta a Peñarol de Montevideo”.
Señaló: “Mis hijos, a veces, me invitan a ver el video del partido que le ganamos a Belgrano. Cada vez, me parece más increíble. Fue hermoso, una época maravillosa, y no habremos ganado plata, pero eso no se cambia por nada en el mundo. Ganamos lo que no se compra con plata: el afecto de la gente para toda la vida y esa amistad tan noble de ese gran grupo”.
Remarcó: “No recuerdo ni una pelea entre mis compañeros. Con algunos tenés más afinidad, y con otros menos, pero el afecto es idéntico entre todos. De hecho, en estos días tan especiales, en los que sufrimos tanto con el Covid-19, el grupo siguió muy unido. Eso no pasa siempre en el fútbol y en la vida. Por eso, digo que no sólo le ganamos un partido a Belgrano”.
“Me metió una plancha en el pecho”
Señala que “es muy lindo que aún hoy se hable de ese Alumni, como el que le cortó ese invicto a Belgrano, que esa noche iba a marcar un récord del fútbol nacional si no perdía en Villa María”.
Amplió al señalar que “ese fue un batacazo. Nos salieron todas y ganamos. Me tocó hacer un gol y estoy en la historia, pero no sólo porque le ganamos a Belgrano. No se olviden que ganamos muchos clásicos y partidos importantes. Tuvimos un nivel muy bueno durante tres o cuatro años”.
Agregó que “le ganamos a Peñarol de Montevideo, que estaba de gira (venía de vencer a Belgrano en Córdoba, y cayó 2-1 el 7 de mayo de 1986 en Plaza Ocampo)”.
Afirmó que “esa noche ellos convirtieron un gol desde el vestuario, pero antes de los 10’ ya íbamos ganando 2-1 con los goles Jorge Rodríguez y Carlos Salinas”.
Destacó que “ese equipo de Peñarol, que dirigía Máspoli, fue la base del que fue campeón de la Copa Libertadores con Maestro’ Tabárez”.
Insistió en que “ellos no jugaban en joda. Nunca me voy a olvidar cuando un loco (Rodríguez) me metió una plancha en el pecho. Metían en todas las jugadas, y estaban calientes porque les ganamos”.
Indicó que “nosotros concentrábamos en el Palace Hotel. Allí paraban muchas chicas, pero ese grupo iba a concentrar. El cuidado, el amor por el club, el respeto por el compañero y por la gente hacen que ese grupo sea inolvidable”.
“Bronca, pero no culpa”
Agonil graficó la sensación que le queda por no haber jugado un torneo Nacional con Alumni. “Bronca, pero no culpa”.
Resaltó que “dejamos todo. Tras ganarle a Belgrano, le teníamos que ganar a Estudiantes en Río Cuarto, y lo hicimos. Veníamos de vencer previamente a Sportivo Belgrano en San Francisco”.
Estimó que “fue tal el festejo por aquel triunfo en Río Cuarto con gol de Jorge Molina, que nos recibieron en caravana. Entre que comimos y nos fuimos a dormir, eran como las 5 de la mañana. Estudiantes, en cambio, perdió el partido y se fue a dormir. El martes jugamos el primer partido de desempate en Córdoba. Futbolísticamente, creo que los superamos, pero ellos estuvieron mejor físicamente”.

