La noche del 17 de junio de 2011, en el barrio Costa de Oro de la vecina ciudad de Villa Nueva, José Enrique Espósito de 52 años fue encontrado muerto en su habitación con dos balazos en la cabeza.
Su exconcubina, Nora Abelleira, quien ya falleció a raíz de una enfermedad oncológica tiempo después de ser condenada a prisión perpetua por ser considerada la autora intelectual del hecho, lo encontró en la vivienda tras regresar de estar con una amiga en el centro de Villa María. Fue en ese momento que llamó a un servicio de emergencia. Al respecto, en su momento, contó que la casa estaba “minada” de efectivos que contaminaron la escena del crimen.
En 2015, tras una gran cantidad de audiencias que se desarrollaron en los Tribunales locales, los jurados populares encontraron culpable, por unanimidad, de homicidio doblemente calificado por el vínculo y por promesa remuneratoria. Hay que recordar que ella, de acuerdo a la acusación, habría contratado a un sicario para que asesinara a su expareja, y el móvil estaría vinculado a dinero proveniente de la venta de un campo, debido a que el hombre poseía una pequeña fortuna porque, además de trabajar en la industria láctea, había heredado una significativa cantidad de dinero.
El presunto sicario es José Deheza —es conocido por dedicarse a la parapsicología— quien también llegó imputado al recinto de la ciudad, en 2015, por homicidio doblemente calificado pero por uso de arma de fuego y por promesa de remuneración. No es menor indicar que, a la vez, se los imputaba por amenazas, hurto, coacción y otros ilícitos.
Sin embargo, mientras Abelleira fue hallada culpable, los jurados populares decidieron absolverlo en una decisión a la que se la calificó, en principio, como contradictoria.
El abogado José Luis Bertoldi, a lo largo de este proceso, se constituyó como querellante particular en representación de Jorge Aníbal, Mauricio Alberto y Gustavo, hermanos de la víctima.
El asesor, a partir de las resoluciones que se dictaron en 2015, decidió presentar un recurso de casación solicitando la anulación de la absolución. Y fue esta decisión lo que motivó que, ahora, se reinicie el juicio —contra Deheza— pero en la localidad de Bell Ville.
En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, Bertoldi contó que entre el lunes y ayer se desarrollaron tres audiencias en las que se le leyó la acusación al imputado y las partes presentaron el caso a los jurados populares. Además, cuando se le preguntó a Deheza si declararía, se abstuvo. Por otro lado, se les tomó declaración a los hermanos de la víctima y a los policías que estuvieron a cargo de la investigación.
Hay que mencionar que hubo otros testimonios pero no fueron presenciales, a quienes se los interrogó por cuestiones vinculadas a “por qué Abelleira habría contratado a Deheza para que matara a su exconcubino”.
“Hoy (por ayer) lo que también hizo la Cámara, después de recibir algunos otros testimonios, fue ordenar, por pedido mío, un nuevo requerimiento a las empresas de telefonía celular que prestan servicio en Villa María para que informen sobre ubicaciones de celdas y localización de teléfonos que constituyen otros de los indicios de vinculación entre la ideóloga del crimen y el autor material”, sostuvo el letrado. Este es uno de los motivos por los que se solicitó un cuarto intermedio —por demoras en que esté listo el informe— hasta el próximo 21 de noviembre.
Sobre este punto se hace necesario decir que Deheza fue contactado en la cárcel, supuestamente, por Abelleira para cometer el crimen. Asimismo otro dato no menor tiene que ver con que él había estado preso por un homicidio cometido en 1994.
“Además se ordenó una ampliación de la primera prueba pericial para establecer, si es posible, en qué posición se encontraba la víctima cuando se le efectuaron los dos disparos en la cabeza, aunque sabemos que fueron desde atrás; o sea que fue muerto prácticamente por la espalda y conocemos los orificios de entrada y salida”, indicó Bertoldi.
Y agregó: “Lo que no se dijo en la autopsia que se practicó en el 2011 fue qué posición tenía la víctima cuando le efectuaron los disparos desde una distancia no mayor de quince centímetros”.
También, el abogado manifestó que, en relación al tiempo que puede requerir el juicio, la Cámara de Bell Ville presumió que “en ocho o diez días hábiles” podría finalizar. Sin embargo, él consideró que “por la experiencia” que tuvo con las audiencias realizadas en Villa María, seguramente se extenderá por algunos días más.
Finalmente le dijo a este matutino que le pareció “irracional e ilógica” la sentencia a la que llegaron los jurados populares en 2015, cuando condenaron a Abelleira por ser la autora intelectual y absolvieron a Deheza.
Franco Gerarduzzi. Redacción Puntal Villa María
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En 2015, tras una gran cantidad de audiencias que se desarrollaron en los Tribunales locales, los jurados populares encontraron culpable, por unanimidad, de homicidio doblemente calificado por el vínculo y por promesa remuneratoria. Hay que recordar que ella, de acuerdo a la acusación, habría contratado a un sicario para que asesinara a su expareja, y el móvil estaría vinculado a dinero proveniente de la venta de un campo, debido a que el hombre poseía una pequeña fortuna porque, además de trabajar en la industria láctea, había heredado una significativa cantidad de dinero.
El presunto sicario es José Deheza —es conocido por dedicarse a la parapsicología— quien también llegó imputado al recinto de la ciudad, en 2015, por homicidio doblemente calificado pero por uso de arma de fuego y por promesa de remuneración. No es menor indicar que, a la vez, se los imputaba por amenazas, hurto, coacción y otros ilícitos.
Sin embargo, mientras Abelleira fue hallada culpable, los jurados populares decidieron absolverlo en una decisión a la que se la calificó, en principio, como contradictoria.
El abogado José Luis Bertoldi, a lo largo de este proceso, se constituyó como querellante particular en representación de Jorge Aníbal, Mauricio Alberto y Gustavo, hermanos de la víctima.
El asesor, a partir de las resoluciones que se dictaron en 2015, decidió presentar un recurso de casación solicitando la anulación de la absolución. Y fue esta decisión lo que motivó que, ahora, se reinicie el juicio —contra Deheza— pero en la localidad de Bell Ville.
En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, Bertoldi contó que entre el lunes y ayer se desarrollaron tres audiencias en las que se le leyó la acusación al imputado y las partes presentaron el caso a los jurados populares. Además, cuando se le preguntó a Deheza si declararía, se abstuvo. Por otro lado, se les tomó declaración a los hermanos de la víctima y a los policías que estuvieron a cargo de la investigación.
Hay que mencionar que hubo otros testimonios pero no fueron presenciales, a quienes se los interrogó por cuestiones vinculadas a “por qué Abelleira habría contratado a Deheza para que matara a su exconcubino”.
“Hoy (por ayer) lo que también hizo la Cámara, después de recibir algunos otros testimonios, fue ordenar, por pedido mío, un nuevo requerimiento a las empresas de telefonía celular que prestan servicio en Villa María para que informen sobre ubicaciones de celdas y localización de teléfonos que constituyen otros de los indicios de vinculación entre la ideóloga del crimen y el autor material”, sostuvo el letrado. Este es uno de los motivos por los que se solicitó un cuarto intermedio —por demoras en que esté listo el informe— hasta el próximo 21 de noviembre.
Sobre este punto se hace necesario decir que Deheza fue contactado en la cárcel, supuestamente, por Abelleira para cometer el crimen. Asimismo otro dato no menor tiene que ver con que él había estado preso por un homicidio cometido en 1994.
“Además se ordenó una ampliación de la primera prueba pericial para establecer, si es posible, en qué posición se encontraba la víctima cuando se le efectuaron los dos disparos en la cabeza, aunque sabemos que fueron desde atrás; o sea que fue muerto prácticamente por la espalda y conocemos los orificios de entrada y salida”, indicó Bertoldi.
Y agregó: “Lo que no se dijo en la autopsia que se practicó en el 2011 fue qué posición tenía la víctima cuando le efectuaron los disparos desde una distancia no mayor de quince centímetros”.
También, el abogado manifestó que, en relación al tiempo que puede requerir el juicio, la Cámara de Bell Ville presumió que “en ocho o diez días hábiles” podría finalizar. Sin embargo, él consideró que “por la experiencia” que tuvo con las audiencias realizadas en Villa María, seguramente se extenderá por algunos días más.
Finalmente le dijo a este matutino que le pareció “irracional e ilógica” la sentencia a la que llegaron los jurados populares en 2015, cuando condenaron a Abelleira por ser la autora intelectual y absolvieron a Deheza.
Franco Gerarduzzi. Redacción Puntal Villa María

