Innovación Bio4 | etanol | Manuel Ron

Bio4: De la producción de etanol a la carbono neutralidad

Nació con una asociación de productores agropecuarios, mayormente de maíz, que se unieron con la finalidad de complementar su trabajo en los lotes con una propuesta agroindustrial

Con un paso innovador, que superó las barreras de la individualidad y del trabajo rural, el desafío significó apostar por una integración en equipo y un proyecto de una dimensión desconocida. Una asociación de productores agropecuarios decidieron abandonar la zona de confort para crecer. Así comenzó Bio4 que esta semana está cumpliendo 11 años, pero cuya idea empezó a germinar en 2006 y tardaría 6 años en emerger. Aprovechando el maíz en la principal zona productora que tiene ese cereal en el país, decidieron entonces agregarle valor con la producción de etanol. Una idea inédita en Argentina, pero con desarrollo relevante en los Estados Unidos. Así se montó la planta que en 11 años se convirtió en una de las empresas más icónicas de la ciudad. Pero que luego permitiría el desprendimiento de nuevas unidades de negocios siempre con la idea de producir energía renovable, cuidar el medio ambiente y apostar por la economía circular para que el desperdicio de una actividad se convierta en insumo de otra y así llegar al aprovechamiento total de los recursos. Al poco tiempo nació Bioeléctrica, la iniciativa que del silo de maíz y los desechos de tambos produciría biogás que alimentaría un motor para generar energía eléctrica renovable. El modelo se multiplicó y hoy permitió el nacimiento de un equipo de ingeniería propio que lo comercializa para terceros. Casi en paralelo surgió Bio5, un feedlot con metas exportadoras que se integró entre la planta de etanol y la de biogás. Es que los animales aprovechan en sus dietas la burlanda, un subproducto del etanol y a su vez, el estiércol que se genera en los corrales es insumo del biodigestor; todo en un círculo virtuoso. La última creación en unidades de negocios fue Carbon Neutral+, un desarrollo digital que permite compensar la huella de carbono y que se proyecta como una empresa global.

Manuel Ron es el presidente de Bio4 Argentina y en diálogo con I+I Córdoba repasó la historia, desde aquellos orígenes en los que debió convencer a productores agropecuarios a invertir fuera del campo hasta la apuesta por la plataforma de la carbono neutralidad. Un viaje por la economía circular, la energía renovable y los vaivenes del país.

“Nace con una idea que en su momento parecía descabellada, la de transformar maíz en energía. Si bien en otros países del mundo ocurría, acá en Argentina se desconocía y para 2012 se transformó en la primera planta de bioetanol de maíz del país. Fue un gran logro de todos los socios que integran Bio4 por haber hecho una apuesta que era inédita en ese momento”, recuerda Ron sobre el paso de la idea semilla a la realidad.

También hay un quiebre en prácticas y costumbres de los productores de intentar algo distinto, hoy tal vez sea más fácil encontrarlo pero no lo era en aquel momento…

Sin dudas que hubo más impulsos de productores de embarcarse en proyectos agroindustriales y de transformación de valor. Y luego, en todos estos años, los socios de Bio4 fueron experimentando agregado de valor en otro tipo de industrias, otros negocios, hasta que terminamos, en la evolución de todo esto, en un negocio digital que está pensado y dando los pasos para ser global, que tal vez nunca se nos hubiese ocurrido tiempo atrás. Y hay que remarcar que la transformación que fuimos viendo, a medida que el mercado fue evolucionando, es que Bio4 se transformó en una empresa de energía, aun manteniendo siempre sus orígenes agropecuarios. Siempre el objetivo fue generar un producto con la mayor eficiencia energética posible pero todo el impulso que está llevando adelante el mercado por la descarbonización, que es una necesidad imperiosa por el cambio climático y el calentamiento global, lleva a un camino de baja de emisiones y a la búsqueda de la carbono neutralidad. Hoy hay una necesidad de mitigar las emisiones al máximo y las que no se puedan mitigar, compensarlas. Por eso tanto Bio4, como Bioeléctrica y Carbon Neutral+ se transformaron en empresas de descarbonización que ayudan a otras empresas o consumidores a bajar sus emisiones; y eso es lo que nos marca como propósito de la empresa.

Una evolución de Bio4 que consolidó su rumbo en los últimos años…

Sí, y también muchas cosas se pensaron desde un principio, pero otros posicionamientos se van dando y también el mercado evoluciona. Porque en 2006 cuando arrancamos con la idea de Bio4, agregar valor a la producción y diversificar eran cuestiones estratégicas que teníamos en mente. Pero la descarbonización no estaba todavía en la agenda, pero hoy es casi la esencia de estos negocios, porque son importantes porque ayudan a descarbonizar la economía. Son cosas que fuimos viendo con el tiempo y rápido en la medida que pasaban. Para eso hay que estar permeables y con las antenas paradas para poder captar esas oportunidades.

¿Muchas veces piensan que van más rápido en estas ideas de renovables, descarbonización, que los decisores políticos?

Algunas veces, como las ampliaciones de la planta de bioetanol, sí. Porque los cortes de los biocombustibles tienen que crecer primero por cuestiones ambientales y luego por faltantes estructurales de naftas. En ese sentido vamos haciendo inversiones para ampliar la producción pero los decisores políticos por los motivos que sean no van al mismo ritmo, no acompañan, no la ven. Hoy en Argentina hay un déficit en la producción de naftas y decidimos importar aun con el faltante de dólares que tenemos. Por eso el corte debería ir a 15 o 17 por ciento para evitar eso. Y además, si la economía argentina crece, que después de 10 años en algún momento eso va a ocurrir, las importaciones de naftas van a tener que ser muchísimo más significativas y vamos a agravar la situación cuando la solución disponible es incrementar el corte. Para eso hay que tener en cuenta que la ampliación de la capacidad instalada de etanol son años. Ninguna planta nueva se fabrica en un año, por eso se necesita de planificación. Y los decisores políticos están en el día a día o minuto a minuto de la macroeconomía. Y nadie está pensando 3 años vista. Pensemos el gasoducto que teníamos que tener en 2003 porque era súper necesario y recién ahora concluimos la primera etapa. En el medio, se fueron miles de millones de dólares para importar GNL. Por eso insisto en que los decisores están con una agenda de la inmediatez y cualquier país, cualquier empresa, cualquier familia, requieren de una planificación. El que está en la inmediatez no puede estar en cuestiones estratégicas.

Sin embargo están los elementos para tomar la decisión y avanzar, no es un imposible, por el contrario…

Sí, claro, pero cuando el tiempo se consume en la inmediatez es como el perro que se muerde la cola, da vueltas y no va a ningún lado. En el caso del bioetanol se da esa particularidad. Debería haber ya una política de estado impulsando un mayor corte para que en el 2026 haya una oferta mayor y todo eso no está pasando. Pero si eso no ocurre, en 2026 vamos a llegar con un déficit de naftas y una importación muy grande.

El segundo paso en unidad de negocios fue Bioeléctrica, la planta de biogás que a su vez genera energía eléctrica renovable, ¿cómo está hoy ese rubro?

Así como tomamos el modelo norteamericano para la planta de etanol a partir del almidón de maíz, también tomamos el modelo alemán de producción de biogás a partir de desechos orgánicos, o cultivos u otras materias orgánicas que dentro de un biodigestor con bacterias anaeróbicas generan biogás que tiene un porcentaje de metano importante. El metano es el gas que sale de la hornalla de la cocina. El biogás tiene un 55% de metano y en motores a explosión funciona perfecto, en calderas también. Y adoptamos ese modelo teniendo en cuenta además la cantidad de cultivos, estiércol y desechos orgánicos que hay en Argentina, se podía expandir por toda la Pampa Húmeda. Y aunque no hubo una política fuerte de incentivo, salieron en su momento los planes Renovar a una tarifa diferencial y se construyeron 25 plantas. Ahora se lanzaron los RenMDI como parte de otro programa por el cual se van a construir otro número similar.

Pero además de armar las plantas llevan adelante la ingeniería para terceros…

Claro, además de armar las plantas en la periferia de Bio4 tenemos una empresa de ingeniería que provee a terceros que deciden invertir en esta tecnología. Es excelente desde el punto de vista ambiental y energético porque son plantas que no requieren ni agua, ni energía, no toman nada de afuera. Y en cambio generan energía eléctrica renovable, calor renovable, y un biofertilizante que se puede aplicar en los cultivos bajando la huella de la agricultura. Son plantas en las que se puede poner un residuo orgánico, pensando en la separación de la basura en origen en la ciudad por ejemplo. En vez de ir al enterramiento y generar metano que va a la atmósfera y es perjudicial al ambiente, se podría incorporar al digestor y generar energía renovable al tiempo que extendería la vida útil del enterramiento.

¿Se podría usar ese biogás para la red de gasoductos?

Claro. En Europa le hacen un filtrado y lo inyectan a la red y es algo inminente para nuestro país. Se podrían montar plantas sobre los gasoductos en distintos lugares del país y empezar a tener una matriz gasífera más renovable. En Europa, por la guerra en Ucrania, se lanzaron a construir más plantas de biometano y ya están en torno al 10% del total de esa matriz.