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De la preocupación al entusiasmo: Con los cambios en la ley ómnibus, las etanoleras estiman fuertes inversiones

Ahora el proyecto establece un aumento en el corte del 12% al 18% en 3 años. Eso implicaría destinar unos US$ 700 millones

La industria del etanol pasó de la preocupación al entusiasmo en un abrir y cerrar de ojos. Es que el proyecto original de la ley ómnibus que envió el oficialismo al Congreso traía malas noticias para el sector porque pretendía eliminar los cortes mínimos obligatorios en las naftas, lo que dejaba a las empresas productoras en manos de las petroleras, que iban a poder definir cuánto incorporar en cada litro de nafta.

Frente a ese riesgo, las provincias productoras se abroquelaron y plantearon a distintos funcionarios nacionales la necesidad de modificar el proyecto para evitar el impacto en un sector clave para Córdoba, Santa Fe, San Luis, Tucumán, Salta y Jujuy. Finalmente lograron el cometido y no sólo que ahora se garantiza el actual corte mínimo del 12% sino que se plantea alcanzar el 18% en tres años y recién a partir de allí abrirle el juego a las petroleras para que puedan participar del mercado, algo que en el texto original podían hacer desde este momento.

Lo cierto es que esa sola modificación abre un panorama muy diferente porque permite aumentar 50% la oferta actual para 2027. Eso es el equivalente a duplicar las plantas de etanol de maíz, lo que representaría una inversión de 700 millones de dólares, según estiman desde la Cámara de Bioetanol de Maíz. Justamente su presidente, Víctor Accastello, directivo de AcaBio, dialogó con Tranquera Abierta sobre el nuevo panorama: “El secretario de Energía (Eduardo Rodríguez Chirillo) y el de Bioeconomía (Fernando Vilella) confirmaron los cambios. Ahora se transforma en un proyecto realmente importante para Argentina porque tiene múltiples modificaciones”, indicó el directivo.

¿Cuáles son los cambios más importantes que se plasmaron en la normativa?

En primer lugar confirma el corte del etanol en el 12% y al biodiésel lo eleva del 7,5% al 10%. Pero no sólo eso sino que prevé aumentos a futuro dentro de los 3 años de la entrada en vigencia de la ley, en caso de aprobarse. En el caso del etanol se habilitaría un corte mínimo del 18% y máximo del 27%; eso implica que para 2027 podríamos tener ese piso de 18% si nacieran plantas industriales para comenzar a producir más. Y seguramente van a nacer si hay una ley que así lo fija. En el caso del biodiésel podríamos llegar al 15% en 2026 según la misma normativa.

¿Hay más modificaciones?

Sí, por otro lado protege a la industria nacional porque las importaciones están vedadas por una cantidad de años y por otro lado las petroleras en el caso del etanol podrían participar del mercado pero una vez que se alcance el corte del 18%. Como tercer punto se mantiene la desgravación con respecto al Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al de Carbono, cosa que el primer proyecto presentado no lo establecía de esa manera. En ambos casos porque los biocombustibles son menos contaminantes.

¿El etanol seguiría sin pagar esos tributos?

Exacto. Pero pensemos que en ambos casos, desde 2021 que no se actualizan. Pero si eso se modificara a partir de marzo y comenzaran a actualizarse, en la nafta pasarían de representar menos de $30 a $210. Si el etanol sigue desgravado será una ventaja para el consumidor porque los impuestos se aplicarían sobre el 88% del litro de nafta, mientras en el 12% que representa el etanol sería cero.

Aumentar el corte del 12% al 18% implicaría duplicar las plantas actuales de etanol de maíz...

Exactamente. Hoy de los 12 puntos de corte son 6 de caña de azúcar y 6 de maíz en teoría; pero en los hechos 4,5% lo aporta la caña y 7,5% el maíz. Pero si si hay un 6% más de corte, son 600 mil metros cúbicos más por año y todo eso lo va a aportar el sector maíz. Si tenemos en cuenta que se necesitan 2,5 kilos de maíz por litro de etanol, vamos a necesitar 1,5 millón de toneladas de maíz más para cubrir la oferta necesaria. En la industria del etanol de maíz hoy estamos con una capacidad total de unos 800 mil metros cúbicos y estaremos entregando 750 mil. Pero para entregar 600 mil metros cúbicos más hay que construir como mínimo unos 700 mil porque hay que tener en cuenta las paradas de planta y otras incidencias. Entonces, es prácticamente como duplicar la capacidad de producción que tiene hoy el etanol de maíz.

¿Cuánta inversión podría demandar eso?

Históricamente fue un dólar por litro de capacidad instalada. Por lo cual, para construir 700 mil metros cúbicos y entregar 600 mil en el año es una inversión aproximada de 700 millones de dólares.

Eso en tres años...

En tres años marca la ley, pero si no están disponibles en ese tiempo no se cortará al 18%. Pero si se aprueba la ley también hay una indicación a Adefa, a las automotrices, para que calibren los motores nuevos pensando en E18 y E27. Al mismo tiempo se deberían homologar los motores flex por un lado y los kits de conversión por el otro para adaptar el parque automotor actual, porque ya hablamos de cortes mayores. Se estima que hasta el 15% de corte no requeriría cambios en el parque actual.

Dijo que toda la ampliación de la oferta debería cubrirla el maíz, ¿por qué?

En los hechos debería cubrirlo el maíz, aunque va a depender de cómo salga el texto final de la ley o el decreto reglamentario. Hay que pensar que el sector de caña de azúcar siempre pretendió el 50% del total pero en los hechos no hay caña, no es rápida la implantación, no hay áreas agroecológicas para cubrir esa demanda. En cambio el maíz está disponible ya. Por lo tanto creo que van a ser plantas industriales nuevas en Córdoba o ampliaciones de las existentes, alguna en el norte de La Pampa, en Buenos Aires, Salta o Santa Fe. O sea, donde haya maíz disponible alejado de los puertos.

¿Las cordobesas pueden ampliar su actual capacidad?

Puede haber ampliaciones porque pensemos que de hecho ya están en marcha en el caso de Bio4 o de Promaíz. Y ACABio presentó un proyecto nuevo de ampliación, al igual que Diaser. Son las cuatro existentes hoy porque la quinta sabemos que está en concurso de acreedores (Vicentín) y no creo que se pueda ampliar. Y seguramente habrá nuevas.

¿La ley habla de los precios?

Ese es otro cambio importante, o muy importante, porque desaparecen los cupos y el precio será bajo todo un sistema de licitaciones. Por lo cual las empresas deberán licitar volúmenes y precios ante la Secretaría de Energía con un sistema a reglamentar. No sabemos si será mensual, bimestral o trimestral. Las etanoleras van a ofrecer un volumen a un determinado precio y las petroleras lo van a comprar. Lo que puede ocurrir es que haya segmentos, como por ejemplo el de etanol de maíz, el de caña, y en biodiésel el de pymes y el de grandes empresas, para competir entre iguales. Seguramente se armará un programa competitivo, desapareciendo tal como está hoy la fórmula de precios y los cupos. Eso es lo que dice el proyecto actual, que todavía tiene que pasar por comisiones, por Diputados y el Senado.

¿Lo ven bien a ese esquema?

Bueno, Argentina en algún momento tiene que dar un salto de competitividad. Porque la curva de aprendizaje está hecha y no podemos vivir eternamente en mercados regulados. Tiene que haber un sistema de transparencia, de competitividad. No digo una competencia directa plena porque no existe en ningún lugar del mundo. Porque los Estados intervienen y protegen de alguna manera su industria local. Pero tiene que haber alguna competencia; no puede estar siempre la mano del Estado asegurando una rentabilidad porque sino el empresario va a invertir sólo donde haya esa rentabilidad asegurada. Si vamos a un país con competencia imperfecta aunque sea, no nos parece mal el sistema de licitaciones. Insisto, siempre y cuando sea parejo.

¿Queda algo para mejorar del proyecto, aspectos a pulir?

Creo que el proyecto, para el sector del etanol de maíz es conveniente porque fundamentalmente eleva los cortes que es lo que venimos buscando para lograr la convergencia con el Mercosur. Y si todo el etanol es de materia prima de origen nacional y con un sistema de licitaciones que otorga cierta competencia, me parece que es un muy buen proyecto. La clave va a estar en segmentar para que todos los sectores, tanto de etanol como de biodiésel, puedan trabajar bajo reglas parejas.