Durante la semana,el Centro Departamental de Peluqueros y Peinadores de la ciudad, en conjunto con el Municipio, hizo entrega al Centro de Operaciones de Emergencia (COE) Regional protocolos que permitan la habilitación de las peluquerías. Mientras aguardan las respuestas y el análisis del organismo, el presidente de la entidad, Hugo Salas, dialogó con este matutino y afirmó: “Está bastante difícil la situación, la verdad que estamos muy complicados por los gastos y todo lo que implica la profesión. Son casi 50 días que estamos sin poder generar dinero”.
Situación
“Estamos esperando que nos dejen trabajar. Es una situación insostenible, muchos colegas ya no tienen cómo generar recursos para comer, porque nosotros vivimos del día a día”, declaró el titular de la institución. En tal sentido, comentó que las medidas de bioseguridad fueron avaladas por el sector los primeros quince días; no obstante, frente a todas las obligaciones que enfrentan como ciudadanos, sumadas las profesionales, no pueden afrontar los gastos.
A esto añadió que muchos profesionales son cabeza de familias, que se sustentan con economías al día. Sostuvo que la mayoría de los hogares de las personas que componen el rubro, se integra por miembros que también trabajan por cuenta propia o en actividades que fueron habilitadas en los últimos días. “Hay gente que está en situación muy extrema”, aseguró.
Además aclaró que esto se visibiliza en Villa María y Villa Nueva por estar categorizadas como zonas rojas, distinto de la gran parte de localidades que componen el Departamento San Martín, que la actividad se encuentra liberada con un protocolo.
Protocolo
Las municipalidades de ambas ciudades hace días elevaron un protocolo al COE regional. No obstante, el peluquero confirmó que semanas atrás presentaron a las autoridades locales ciertas normas con la intención de avanzar sobre un pedido. Explicó que lo presentaron cuando aplanó la curva de casos en la ciudad: “Es lógico que tomen todas las precauciones para evitar el contagio y el origen de transmisión comunitaria, pero ya no da más esta situación”.
En el protocolo presentado, los profesionales plantearon nueve puntos. Ventilar el lugar, uso de todos los elementos de higiene y seguridad, desinfección de los espacios y utensilios antes, también luego de atender a los clientes, evitar el secador de cabello para impedir esparcir el virus, disponer de alcohol satinizante, atender por turno, respetar el distanciamiento de 20 metros entre profesionales si comparten área de trabajo. También solicitar el uso del barbijo a los clientes, moviéndolo solo en caso necesario cuando estén trabajando en el cabello y que las personas dentro de los grupos de riesgos permanezcan solas en el salón.
Afectados
Salas manifestó que es impreciso el número de afectados debido a que un mínimo porcentaje cumple con la habilitación correspondiente y trabajan desde la informalidad.
Puntualizó que es impensable un registro pero que deben superar “los mil colegas fácilmente”. En consonancia, agregó: “La profesión carece de oficialidad, de normativas de regulación por ende todos la pueden ejercer”.
En cuanto al impacto en la economía de los trabajadores del rubro, exteriorizó: “Hay gente que le va a llevar mucho tiempo que pueda recuperarse de esta crisis. Es lo que analizamos con el contador y quienes componen el centro”. Y añadió que los gastos que implicaban mantener la actividad fueron aumentando estas semanas. Inclusive que los precios de los productos alcanzaron hasta un 20% de incremento. También deberán garantizar los elementos de seguridad e higiene, “un gasto que tampoco teníamos y que implica mucho en la actualidad”.
Por otro lado, puntualizó el impacto de la inflación en la labor del sector pero, enfatizó, que también afectó la economía y el poder adquisitivo de sus clientes. “El protocolo significará una disminución de atención por día, pero también reducirá la periodicidad en la que los clientes frecuentaban los salones”.
Concluyó que muchos de sus colegas debieron reducir al máximo sus gastos, debieron despedir personal y desalquilar locales no obstante que cuando empiecen a trabajar, la gente podrá acceder a un plato de comida y pagar las deudas.

