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"Más allá de querer ganar, el respeto y la armonía son clave"

Juan Deheza sostuvo que "es primordial saberlo al ingresar al mundo de las bochas". Afirmó que "se necesita un proyecto con los niños y jóvenes para hacer una base firme, y más difusión. Fallecieron los grandes bochófilos"

“En una cancha de bochas, más allá de ganar, el respeto y la armonía son lo primordial”, afirma Juan Deheza.

Le dicen “Flaco”, tiene una gran trayectoria en las bochas. Nació en Pozo del Molle y vino a “la villa” a jugar a las lisas y rayadas. En una distendida entrevista dialogó con PUNTAL VILLA MARÍA en su habitual espacio de la disciplina.

- ¿Cómo y cuándo comenzó su incursión en las lisas y rayadas?

-En el Club José Manuel Estrada de Pozo del Molle, de donde soy oriundo. Me inicié a los 13 años. Se jugaba el torneo más grande de la época, yo iba a ver porque me gustaba y uno de los integrantes del equipo de tríos que jugaba no pudo ir, me preguntaron si me animaba a jugar, les respondí que sí, ya que yo sabía jugar a las bochas y así empecé. Era difícil en esa época para los jóvenes porque los mayores no nos dejaban, pero seguí practicando hasta los 18 años, cuando dejé un tiempo.

- ¿Cuáles son los otros clubes en los que estuviste hasta la actualidad?

- Me reintegré a los 20 años, ya en el club Sparta de Villa María, en donde estuve un año, luego me hablaron del Club Ameghino para que fuera a jugar para ellos durante 40 años y por circunstancias del poder deportivo nos sacaron el espacio y nos fuimos al Club Agrario, donde actualmente estoy.

- ¿Con la indumentaria de la Asociación Villa María en cuántos provinciales estuvo?

- Con la indumentaria de la Asociación Villa María estuve en 12 provinciales. En Bell Ville con Ponce, Bastino y Acuña; en Brinkmann con Venteo y Ponce; en Alta Gracia con Torres; también en Morteros, en Río Cuarto con el compañero Guyón. A su vez intervine en el Torneo de Veteranos en La Falda, Las Varillas, Jovita y el último provincial con Torres en Luque, donde fuimos terceros.

Es lindo todo esto, he competido en la provincia de Córdoba, en Bahía Blanca con don Tito Domenino (el recordado y desaparecido físicamente Roberto Domenino) y es completamente diferente la forma de juego ya que en esa ciudad es más profesional, hay torneos por puntos, campeonatos, te exigen una práctica, debes de competir en la semana en individual, parejas y tríos y se van sumando puntos. Los mejores jugadores de las bochas considero que son de Córdoba, puede haber jugadores destacados en otras asociaciones o en provincias, pero son muy buenos los cordobeses.

- ¿Y con la indumentaria de la selección argentina jugó?

- Con la selección argentina no tuve ese privilegio, me hubiera gustado.

- ¿Le permitió esta actividad cosechar muchos amigos?

- Se cosechan muchos amigos, lo que se gana es una amistad sana que perdura. Uno lo ve en los torneos, es un reencuentro lo que se hace, y en los pueblos se observa más eso, diferente a lo que sucede en la ciudad. Los integrantes de los pueblos son tan hospitalarios, gente que no quiere que te vuelvas. Nos pasó en el Torneo Provincial que disputamos en Luque, querían que nos quedáramos, no nos dejaban venir. Son gente que se brinda con todo lo que tienen.

- ¿Qué cree usted que necesita el deporte de las bochas?

- Difusión. Está muy marginado, hay gente que no sabe que las bochas es un deporte de respeto, que tiene reglamentos que cumplir, hay horarios y vestimenta. Sólo lo conocen los que lo juegan, y sostengo que son más respetuosos los jugadores de los pueblos, donde es otra cosa, hay pasión y respeto. Por ejemplo, en un torneo de domingo que se juega durante todo ese día, se hacen las 12 de la noche y está lleno de gente el club en ese horario, y en la ciudad no pasa, ya que un domingo en las ciudades más grandes hay otras actividades, mientras que en las localidades vecinas todo se centraliza en ese torneo de bochas. Te cuento un ejemplo: en el certamen provincial que se concretó en Las Varillas, que lo jugué con el compañero Eduardo Tapia en marzo de este años y ganamos el torneo, eran las 12 de la noche y estaba lleno de gente mirando, es el silencio, el aplauso, el respeto, todas esas combinaciones de factores. Se termina el partido y la gente que te conoce y la que no, te felicitan, te aplauden, te ayudan.

- ¿Hay futuro en las bochas?

- No lo veo. Los grandes bochófilos ya fallecieron y con los niños es un tema, se necesita un proyecto para armar una base más firme, lamentablemente no hay dirigentes en los clubes, quedan pocos. Antes todos proyectaban y colaboraban en un club, hoy no podés formar ni una subcomisión. Por eso digo que se necesita una base que tendría que arrancar en la escuela con la enseñanza de las bochas y llevar al chico a que practique. Hay pocos chicos que juegan a las bochas.

Hubo una escuelita de niños impulsada por Silvio Pérez en el Club Sarmiento pero son pocos niños los que asistieron. Hay un nivel bajo actualmente. Se ha perdido la esencia de lo tradicional de las bochas y con todo lo que ha evolucionado, hay gente que no se adapta, prefiere las canchas de tierra, ya que hay mucha diferencia con la sintética. Yo me adapto, creo que es necesaria, hay que evolucionar, a mí me gusta y hoy donde se va a jugar en cualquier lugar hay cancha sintética.

- ¿Qué significan las bochas?

- Pasión, lo que me gusta. Yo viví muy apasionadamente las bochas, me levantaba y me vestía de blanco, esperaba ese momento, el sentirse reconocido, ir a competir, que es más valorable que ganar o perder, ponerte la insignia, la indumentaria, siempre traté de estar impecable, es algo hermoso ver en línea a un bochófilo. Tiene sus pros y sus contras, porque los domingos dejás a tu familia e hijos, por suerte yo en ese sentido siempre tuve apoyo de mi señora, que me acompañó a los provinciales.

- ¿Que anécdotas recuerda?

- Muchas. Por ejemplo recuerdo un 1° de mayo en La Playosa jugaba con Guyón un certamen provincial en instancias decisivas y había un señor de Las Varillas, el titular de esa Asociación, que me expulsó del torneo porque decía que mis medias no eran blancas, eran de color cremita. Nos fuimos junto a mi compañero a ver fútbol, jugaban Playosa y River. Al rato el organizador del torneo e integrante de la comisión de Playosa nos dice ‘vengan que van a jugar. Esas personas perdieron y se fueron’. Así fue, participamos del sorteo como si hubiéramos ganado la zona. Eso te demuestra cómo es la gente de los pueblos, es más sana, solidaria.

Otra anécdota. Cuando fui al primer provincial con 24 años. Había jugadores de renombre. Antes en la Asociación te designaban, no había eliminatorias y recuerdo que en esa noche de bienvenida previa al torneo me dolía la cabeza, no me sentía bien. Los dirigentes me dijeron: “Joven, sabés qué es eso que te pasa: se llama nervios”. Y era así, se trataba de mi debut en un certamen cordobés, son procesos que te van llevando a adquirir experiencia.

- ¿Cómo ve la realidad de las bochas de Villa María?

- A nivel local hay muy buenos dirigentes, gente trabajadora, yo soy delegado del club Agrario e integrante de la Comisión de la AVMB. Hay muy buena gente, tienen esa vocación y voluntad de que no se caiga este deporte. Hoy la Asociación no la está pasando bien a nivel económico, hay muchos clubes que debieron desafiliarse y eso baja el entusiasmo, y la cantidad de jugadores. A nivel de jugadores las estadísticas lo dicen, no hay buenos resultados en los provinciales, no han llegado a las instancias decisivas. Pero la siguen remando, y está considerada dentro de las 10 mejores de la provincia, de entre las 28 afiliadas a la Federación de Córdoba. Es primordial la armonía y el respeto en un certamen provincial, más allá del juego y eso va combinado con el buen comportamiento, a lo mejor no se logran títulos pero sí que hablen bien de la asociación, de sus jugadores, lo que ayuda a mejorar la imagen.

- ¿Cómo ve a Córdoba?

- En Córdoba está el Messi de las bochas: Nicolás Pretto. ¡Qué lindo sería que hubiera 20 Pretto! El joven tiene condiciones y se dedica las 24 horas a eso, a entrenar, prepararse física y técnicamente, pero el resto de los bochófilos no pueden, tienen cada uno sus trabajos.

Y entre las jóvenes promesas de Córdoba en mujeres se destaca Carla Cabrera, que ha demostrado sus condiciones en los mundiales y torneos significativos.

- ¿Qué espera en 2020?

- No espero nada, porque está perdido. Cuando se pueda entrenar como se debe, no sé cómo será. Hoy se complica con los horarios. Los costos se han elevado, es un deporte amateur, todo pasa por el bolsillo. Pero tengo fe en los dirigentes de la Asociación Villa María.