La Cancillería argentina se pronunció oficialmente anoche mediante un comunicado, sobre lo sucedido en Bolivia, haciendo un llamado para preservar la paz y el diálogo.
"Ante la renuncia a su cargo como presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, anunciada hoy en la tarde por Evo Morales Ayma, el gobierno argentino hace un llamado a todos los actores políticos y sociales bolivianos para preservar la paz social y el diálogo, enfatizando la importancia de encaminar este período de transición que se ha abierto por las vías institucionales que establece la Constitución de ese país", sostiene el documento emitido por la diplomacia nacional.
Agrega que "resulta imprescindible que todas las fuerzas y dirigentes políticos bolivianos actúen en este delicado momento con responsabilidad y moderación".
Y sostiene que "el anunciado llamado a un nuevo proceso electoral, con la anticipada renovación del Tribunal Electoral, respetando lo dispuesto por la Constitución Política del Estado Plurinacional Boliviano junto con el acompañamiento de países de la región, así como de organismos internacionales y observadores imparciales, es el mejor camino para superar, con total transparencia y espíritu democrático, la presente crisis que afecta al hermano pueblo boliviano".
En tanto, mandatarios y figuras de la región salieron de plano a pronunciarse sobre la renuncia de Morales, con un respaldo casi unánime de parte de los dirigentes afines y cercanos, que denunciaron un golpe de Estado, y la voz discordante del brasileño Jair Bolsonaro, en todos los casos con la red Twitter como canal de expresión.
Para Bolsonaro, la renuncia de Morales se debió a "las denuncias de fraude", por lo que queda la "lección" de que los comicios "deben ser auditados". "La lección que queda para nosotros es la necesidad de que, en nombre de la democracia y la transparencia, se haga un recuento de los votos" y que "puedan ser auditados", indicó.
Pero un rato después, fue más allá e ironizó con que "la palabra golpe es usada cuando la izquierda pierde" y aseguró que él no entraría "en esa narrativa".
Del otro lado, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que el viernes recuperó su libertad, no dudó en calificar de "golpe de Estado" la salida de Morales del Ejecutivo.
De modo similar se manifestó la jefa del Partido de los Trabajadores (PT) brasileño, Gleisi Hoffmann, que condenó el "golpe" y advirtió que "la derecha no combina con la democracia".
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó a su turno su "enérgica" condena al "golpe de Estado" en Bolivia y expresó su solidaridad con Morales. "La derecha con violento y cobarde golpe de Estado atenta contra la democracia en #Bolivia", publicó el presidente isleño en Twitter.
El flamante Grupo de Puebla, que se reunió este fin de semana en Buenos Aires, emitió un pronunciamiento en el que denunció que "una vez más, la Constitución y el estado de derecho de Bolivia fueron violados interrumpiendo un mandato constitucional".
Por último, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, condenó el "golpe de Estado" del que, según su óptica, fue víctima Morales, y llamó a movilizarse para defender a los indígenas del país del altiplano.
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Agrega que "resulta imprescindible que todas las fuerzas y dirigentes políticos bolivianos actúen en este delicado momento con responsabilidad y moderación".
Y sostiene que "el anunciado llamado a un nuevo proceso electoral, con la anticipada renovación del Tribunal Electoral, respetando lo dispuesto por la Constitución Política del Estado Plurinacional Boliviano junto con el acompañamiento de países de la región, así como de organismos internacionales y observadores imparciales, es el mejor camino para superar, con total transparencia y espíritu democrático, la presente crisis que afecta al hermano pueblo boliviano".
En tanto, mandatarios y figuras de la región salieron de plano a pronunciarse sobre la renuncia de Morales, con un respaldo casi unánime de parte de los dirigentes afines y cercanos, que denunciaron un golpe de Estado, y la voz discordante del brasileño Jair Bolsonaro, en todos los casos con la red Twitter como canal de expresión.
Para Bolsonaro, la renuncia de Morales se debió a "las denuncias de fraude", por lo que queda la "lección" de que los comicios "deben ser auditados". "La lección que queda para nosotros es la necesidad de que, en nombre de la democracia y la transparencia, se haga un recuento de los votos" y que "puedan ser auditados", indicó.
Pero un rato después, fue más allá e ironizó con que "la palabra golpe es usada cuando la izquierda pierde" y aseguró que él no entraría "en esa narrativa".
Del otro lado, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que el viernes recuperó su libertad, no dudó en calificar de "golpe de Estado" la salida de Morales del Ejecutivo.
De modo similar se manifestó la jefa del Partido de los Trabajadores (PT) brasileño, Gleisi Hoffmann, que condenó el "golpe" y advirtió que "la derecha no combina con la democracia".
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó a su turno su "enérgica" condena al "golpe de Estado" en Bolivia y expresó su solidaridad con Morales. "La derecha con violento y cobarde golpe de Estado atenta contra la democracia en #Bolivia", publicó el presidente isleño en Twitter.
El flamante Grupo de Puebla, que se reunió este fin de semana en Buenos Aires, emitió un pronunciamiento en el que denunció que "una vez más, la Constitución y el estado de derecho de Bolivia fueron violados interrumpiendo un mandato constitucional".
Por último, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, condenó el "golpe de Estado" del que, según su óptica, fue víctima Morales, y llamó a movilizarse para defender a los indígenas del país del altiplano.
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