Para el secretario de la OEA, el que dio un golpe es Morales
Almagro afirmó que la interrupción del orden constitucional se produjo por los que “se robaron la elección declarando la victoria en primera vuelta”
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, afirmó ayer que en Bolivia "dieron un golpe de Estado quienes se robaron la elección declarando la victoria en primera vuelta", en implícita acusación al expresidente Evo Morales.
"La sangre en la manos es de aquellos que cometieron el fraude electoral, la OEA no dio un golpe de Estado; dieron un golpe de Estado quienes se robaron la elección declarando la victoria en primera vuelta", dijo Almagro.
"Golpe de Estado es una forma ilegítima de acceder al poder o de ejercerlo, si viéramos el artículo 2 de la Carta Democrática Interamericana; en ese contexto, sí, un golpe de Estado en Bolivia ocurrió el 20 de octubre, cuando se cometió el fraude electoral que tenía como resultado el triunfo del expresidente Evo Morales en primera vuelta", agregó.
Subrayó que eso "era quedarse en el poder arrebatándolo en una de las peores formas, robándose una elección, era robar la soberanía a un pueblo que le había dado más poder a Evo Morales que a nadie en la historia de Bolivia, un pueblo que creía en sus reformas sociales y no merecía ser engañado".
Sesión con divergencias
El excanciller uruguayo hizo esas afirmaciones durante la reunión extraordinaria que el Consejo Permanente de la OEA celebró ayer en Washington para analizar la situación en Bolivia, en la que se confrontaron diversas posiciones, sin consenso.
En nombre de 15 de los 34 miembros plenos de la OEA, el embajador de Brasil, Fernando Simas Magalhães, leyó una declaración que llama a que "la definición de la presidencia provisional se efectúe urgentemente y conforme lo estipulan la Constitución y las leyes bolivianas, y se dé inicio al proceso de convocatoria a elecciones lo más pronto posible".
El documento sostiene que las nuevas elecciones deben "contar con nuevas autoridades electorales y con observadores internacionales, para generar credibilidad en el proceso de transición democrática".
El texto, que evitó calificar como golpe de Estado la situación que derivó en la salida de Morales, fue firmado por la Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela, esta última representada por delegados del gobierno interino designado por el Parlamento.
Esa posición fue rechazada por la embajadora de Antigua y Barbuda, Joy-Dee Davis Lake, quien sostuvo que "hoy Bolivia está bajo control militar y la democracia fue puesta cabeza abajo".
"Lo menos que puede hacer este Consejo Permanente es condenar el golpe de Estado, al menos para que no vuelva a repetirse en el continente americano", agregó.
"Estamos muy preocupados sobre lo que ocurre en Bolivia, rechazamos toda la violencia sin importar su origen", dijo a continuación el embajador de Santa Lucía, Anton Edmunds, en nombre de su país y de Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Surinam, y Trinidad y Tobago.
El embajador de Uruguay, Hugo Cayrús, afirmó que en Bolivia "hubo un golpe de Estado" y el Gobierno "fue tomado por militares", posición que fue compartida por las representantes de México, Luz Baños, y Nicaragua, Ruth Tapia.
También por la representante alterna de Bolivia, Ivanna Bracamonte, quien ocupó el lugar dejado por el embajador José Gonzales, quien renunció ayer.
Finalmente, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aseveró ayer que no le corresponde “definir” si la renuncia de Morales fue consecuencia de un golpe de Estado o no.
“No es una situación que nosotros debamos definir”, dijo Farhan Haq, vocero del secretario general, António Guterres, en conferencia de prensa.
Haq calificó las circunstancias en Bolivia como “muy fluidas” y aseguró que la ONU está procurando que la crisis en el país sudamericano no escale.
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"La sangre en la manos es de aquellos que cometieron el fraude electoral, la OEA no dio un golpe de Estado; dieron un golpe de Estado quienes se robaron la elección declarando la victoria en primera vuelta", dijo Almagro.
"Golpe de Estado es una forma ilegítima de acceder al poder o de ejercerlo, si viéramos el artículo 2 de la Carta Democrática Interamericana; en ese contexto, sí, un golpe de Estado en Bolivia ocurrió el 20 de octubre, cuando se cometió el fraude electoral que tenía como resultado el triunfo del expresidente Evo Morales en primera vuelta", agregó.
Subrayó que eso "era quedarse en el poder arrebatándolo en una de las peores formas, robándose una elección, era robar la soberanía a un pueblo que le había dado más poder a Evo Morales que a nadie en la historia de Bolivia, un pueblo que creía en sus reformas sociales y no merecía ser engañado".
Sesión con divergencias
El excanciller uruguayo hizo esas afirmaciones durante la reunión extraordinaria que el Consejo Permanente de la OEA celebró ayer en Washington para analizar la situación en Bolivia, en la que se confrontaron diversas posiciones, sin consenso.
En nombre de 15 de los 34 miembros plenos de la OEA, el embajador de Brasil, Fernando Simas Magalhães, leyó una declaración que llama a que "la definición de la presidencia provisional se efectúe urgentemente y conforme lo estipulan la Constitución y las leyes bolivianas, y se dé inicio al proceso de convocatoria a elecciones lo más pronto posible".
El documento sostiene que las nuevas elecciones deben "contar con nuevas autoridades electorales y con observadores internacionales, para generar credibilidad en el proceso de transición democrática".
El texto, que evitó calificar como golpe de Estado la situación que derivó en la salida de Morales, fue firmado por la Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela, esta última representada por delegados del gobierno interino designado por el Parlamento.
Esa posición fue rechazada por la embajadora de Antigua y Barbuda, Joy-Dee Davis Lake, quien sostuvo que "hoy Bolivia está bajo control militar y la democracia fue puesta cabeza abajo".
"Lo menos que puede hacer este Consejo Permanente es condenar el golpe de Estado, al menos para que no vuelva a repetirse en el continente americano", agregó.
"Estamos muy preocupados sobre lo que ocurre en Bolivia, rechazamos toda la violencia sin importar su origen", dijo a continuación el embajador de Santa Lucía, Anton Edmunds, en nombre de su país y de Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Surinam, y Trinidad y Tobago.
El embajador de Uruguay, Hugo Cayrús, afirmó que en Bolivia "hubo un golpe de Estado" y el Gobierno "fue tomado por militares", posición que fue compartida por las representantes de México, Luz Baños, y Nicaragua, Ruth Tapia.
También por la representante alterna de Bolivia, Ivanna Bracamonte, quien ocupó el lugar dejado por el embajador José Gonzales, quien renunció ayer.
Finalmente, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aseveró ayer que no le corresponde “definir” si la renuncia de Morales fue consecuencia de un golpe de Estado o no.
“No es una situación que nosotros debamos definir”, dijo Farhan Haq, vocero del secretario general, António Guterres, en conferencia de prensa.
Haq calificó las circunstancias en Bolivia como “muy fluidas” y aseguró que la ONU está procurando que la crisis en el país sudamericano no escale.