En homenaje al natalicio de Borges, hoy se celebra el Día del lector
Desde el año 2012, cada 24 de agosto en Argentina se busca promover la lectura como también reconocer la obra del escritor
El 24 de agosto no es una fecha cualquiera en el calendario cultural argentino. Ese día, en 1899, nació Jorge Luis Borges en Buenos Aires, y es precisamente ese aniversario el que le da sentido a una efeméride instituida en 2012 mediante la Ley 26.754, que estableció el Día del Lector y encomendó al Estado la realización de actividades destinadas a promover la lectura y reconocer la trayectoria del escritor.
La elección de Borges no se explica únicamente por su peso literario. También tiene que ver con algo que atravesó toda su vida: una relación casi constitutiva con los libros. Desde pequeño estuvo rodeado de ellos y aprendió a leer en inglés antes que en español. Su biblioteca familiar fue determinante en su formación, y sus intereses abarcaron filosofía, religión, matemática y ciencia, entre otros campos.
Una obra que modificó la literatura
Borges escribió cuentos, poemas y ensayos, pero nunca publicó una novela. Entre sus libros más reconocidos figuran Ficciones, El Aleph, El libro de arena, Historia universal de la infamia y Otras inquisiciones. Su literatura transformó la manera de pensar el cuento fantástico y su influencia excedió ampliamente las fronteras de Argentina y América Latina: autores y pensadores como Michel Foucault, Umberto Eco, Susan Sontag, Orhan Pamuk y Salman Rushdie reconocieron, de distintas maneras, la importancia de su obra.
Además de escritor, fue traductor, docente, conferencista y director de la Biblioteca Nacional, cargo que ocupó entre 1955 y 1973. En 1979 recibió el Premio Cervantes, uno de los reconocimientos más importantes de las letras en lengua española.
Su vínculo con los libros fue tan profundo que ni siquiera la pérdida progresiva de la visión lo detuvo. A partir de la década de 1950, cuando su ceguera se volvió más severa, comenzó a componer textos de memoria para luego dictarlos.
Leer como acto central
La ley que creó la efeméride establece que la jornada debe servir tanto para divulgar la lectura como para reconocer la obra del escritor. Esa doble función tiene sentido en Borges: su literatura está atravesada por citas, traducciones, referencias y relecturas, y él mismo entendía la escritura como una conversación permanente con otros libros y otros autores.
Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído.
Esa frase, extraída de uno de sus poemas, resume una concepción en la que leer no aparece como una actividad secundaria frente a la escritura, sino como parte fundamental de la creación. Por eso el Día del Lector excede el homenaje al autor de Ficciones: también reivindica el acto de abrir un libro y dejar que una historia o una idea modifique la manera de mirar el mundo.
Borges murió el 14 de junio de 1986 en Ginebra, Suiza.